Vivir alternativamente

Moverse en bici, una alternativa saludable (foto: P. Adrover)

Moverse en bici, una alternativa saludable (foto: P. Adrover)

Desde su aparición, el ser humano ha dependido del entorno que le rodea para su desarrollo, al igual que el resto de animales. Al principio, con una población nómada y organizada en pequeños grupos, esta relación de dependencia suponía una transformación mínima del entorno. Con la llegada de la agricultura y la formación de los primeros asentamientos humanos, la alteración del medio fue aumentando, hasta llegar a un punto en el que actualmente la mayoría de la población vive apiñada en un ambiente casi totalmente artificial.

En la actualidad, el ritmo de vida de las grandes ciudades, con sus horarios estrictos, gran competitividad, ruido constante, polución, etc., puede resultar estresante. Además, el sistema capitalista en el que se potencia el consumo hasta sus últimas consecuencias, ha acabado de convencer a algunas personas de la necesidad de buscar una forma de vida con valores diferentes: consumo responsable, alimentación a base de productos ecológicos, respeto hacia los demás y a la naturaleza, potenciar valores personales en vez de materiales. La vuelta a los espacios rurales, pequeñas poblaciones o fincas agrícolas es una de las opciones para conseguirlo.

Paisaje rural en el norte de la provincia de Alicante (Foto M. Brotons)

Paisaje rural en el norte de la provincia de Alicante (foto: M. Brotons).

Tener la oportunidad de autoabastecerte con tu propio huerto ecológico, cultivando sólo lo que te hace falta y dejando que la tierra reabsorba el resto, produce una sensación de bienestar inmenso. Los más urbanitas siempre pueden acercarse a alguna asociación de consumo justo, responsable y ecológico, que por suerte están proliferando últimamente. En estas se fomenta la soberanía alimentaria, el consumo de productos de origen preferentemente local, apoyando al pequeño productor y evitando las empresas multinacionales con grandes producciones. Todo para ayudar a reducir tu huella ecológica (aquí puedes medir la tuya). Saber de dónde proviene la ensalada que nos comemos hoy y disfrutar del delicioso sabor de las frutas y verduras maduradas a su ritmo y sin productos sintéticos, es un pequeño placer que podemos disfrutar a diario.

Ensalada con verduras ecológicas recién cogidas del propio huerto (Foto: J.C. Agulló)

Ensalada con verduras ecológicas recién cogidas del propio huerto (foto: J.C. Agulló)

Otro asunto a plantearnos es el sistema educativo que queremos que sigan los niños y jóvenes de nuestro entorno. Normalmente ni siquiera sabemos que tenemos elección, pero la tenemos. El sistema que todos conocemos, fomenta la competitividad, la memorización de gran cantidad de información, y una tutoría en masa sin tener en cuenta la diversidad que hay en un aula. Una alternativa a éste es la educación libre, en escuelas que siguen la filosofía Waldorf, en las que los padres están más implicados en la educación de sus hijos, que disfrutan del aprendizaje “en un ambiente libre y creador”. Es una educación donde se potencian las habilidades de cada alumno, motivándoles a aprender y a trabajar con los demás. Otra opción es la educación en casa en la que los padres o tutores se encargan de la educación de los niños (para saber más: ALE, Asociación por la Libre Educación).

Niños en la escuela Waldorf, 1990 en Villafranqueza, Alicante (Foto: M. Brotons).

Niños en la escuela Waldorf, 1990 en Villafranqueza, Alicante (foto: M. Brotons).

Como estos, hay muchos otros temas en los que podemos poco a poco tomar un estilo de vida más saludable, más integrado en la naturaleza y primando los  valores personales y sociales. Cuando nos sea posible, podemos hacer uso de la medicina natural para no agredir innecesariamente nuestro propio cuerpo. Utilizar la bicicleta o el transporte público además de reducir nuestra huella ecológica, es bueno para nuestra salud y para nuestro bolsillo (y si no empezad a sumar depósitos de gasolina…). Podemos incluir el uso de energías renovables, por ejemplo colocando algunos paneles solares en pequeñas construcciones para calentar el agua de la ducha o la bioconstrucción, que fomenta el uso de materiales y técnicas para pequeñas construcciones con bajo impacto ambiental.

Marcha a favor del uso de la bici en la ciudad (foto: Beatriz Amát)

Marcha a favor del uso de la bici en la ciudad (foto: Beatriz Amat)

No es necesario un cambio radical, cada pequeño gesto cuenta, siempre que nos haga sentir más conscientes de qué hacemos y para qué. Una manera de conocer de cerca esta filosofía de vida es ECOALTEA, la feria de las alternativas, que se celebra en Altea (Alicante) desde hace 6 años y que este año se realizará el 5 y 6 de octubre. Allí se reúnen artesanos, asociaciones, escuelas, familias y cualquier persona interesada en una vida más natural y consciente. Se realizan, talleres, charlas y actividades para todos los públicos, además de la posibilidad de probar una gran variedad de productos artesanos y ecológicos. ECOALTEA es una buena oportunidad para que en solo un fin de semana conozcamos muchos aspectos que nos podrían ayudar a seguir un estilo de vida alternativo.

Puestos de alimentación en Ecoaltea 2012 (foto: J.C. Agulló).

Puestos de alimentación en Ecoaltea 2012 (foto: J.C. Agulló).

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