Un mundo 2.0

Schermata 2013-11-14 a 11_09_00

Vivimos en un mundo en el que las tecnologías han empezado a dominar al ser humano. Un mundo en que las redes sociales adquieren todo el protagonismo y en el que la comunicación se realiza entre máquinas, y no entre personas. Las tecnologías están dominando al mundo, pero sobre todo, al ser humano, que ya es incapaz de vivir sin un aparato que le permita la comunicación con terceros.

¿Qué pasa con esas quedadas entre amigos hasta las tantas de la mañana? Siguen existiendo, pero ahora el grupo es más numeroso. Se suman los teléfonos móviles, que siempre están presentes, en cualquier lugar y a cualquier hora del día. Ellos nos dominan, mientras nosotros nos dejamos dominar por ellos. Quizás no queramos buscar una solución, o tal vez nos guste esta forma de vida. Puede que no queramos darnos cuenta, pero las redes sociales y las tecnologías han cambiado completamente nuestro modo de vida y la forma en la que nos relacionamos con los demás.

Quedar, tomar un café y charlar, es una práctica que, poco a poco, se va perdiendo. Seguimos quedando, pero a veces da la sensación de que quedamos con nuestro móvil, el cual soltamos ocasionalmente para escuchar los que nos dice esa persona con la que estamos y que, raramente , hemos mirado a la cara. “Tú habla, que yo te escucho aunque esté con el móvil”. Cuántas veces habremos escuchado esa frase con la que más de uno hubiese cogido y se hubiese levantado para escapar de aquel lugar.

Pero esta es la realidad, y nadie trabaja por cambiarla. Las relaciones de pareja es otra gran perjudicada. Control, mucha menos privacidad y un romanticismo virtual que deja mucho que desear. Mensajes cariñosos que se envían para dar los buenos días e intentar demostrar lo pendiente que estamos de nuestra pareja. Un romanticismo 2.0 que está haciendo que los desayunos en la cafetería del pueblo a las 9 de la mañana, desaparezcan. Pero preferimos seguir como hasta ahora, porque para todos el mundo es más cómodo. Pero esa comodidad la estamos pagando muy cara.

timthumb.php

Ya nadie disfruta de nada. Todos viajan con el único objetivo de captar las mejores fotos para luego mostrarlas a través de sus magníficas redes sociales. Qué bonito era viajar antes. Captabas tus mejores fotos con tu cámara, fotos que quedaban para el recuerdo de cada uno. Ahora se viaja para fotografiar y aparentar, pero ya casi nadie viaja para disfrutar.

Pero el problema ya no sólo se centra en los viajes y las relaciones de pareja, sino que va mucho más allá. Ahora en las salidas a la cafetería con tu mejor amiga de la infancia, no falta la maravillosa foto con los dos cafés en la mesa. Vamos a retocarla, que quede bonita y ‘vintage’ para que mis contactos puedan verla y puedan ver la manera en la que disfruto de la vida.

Que triste es vivir en un mundo en el que en lugar de disfrutar de los pequeños momentos con las personas elegidas, los pasamos perdiendo el tiempo en aparentar algo que no somos y que queremos llegar a ser.

Las preocupaciones hoy en día radican en tener una foto de perfil en la que salgamos atractivos/as o en saber si aquel chico/a ha leído nuestro mensaje o nuestra frase de facebook. Las relaciones entre personas se limitan a eso, a un contacto virtual que va construyendo una relación falsa e irreal.

farm-table

Somos incapaces de salir de casa sin nuestro aparato en la mano. Vivimos por y para las tecnologías. Ya no disfrutamos de las películas, ni de las conferencias que se dan en nuestra universidad. Es más importante estar pendiente de tuitear las mejores frases, para que mis contactos vean lo magníficos que somos. Otra vez volvemos al tema de aparentar. Aparentar ante el mundo algo que no somos, en lugar de disfrutar el momento.

Otro tema importante es el de la soledad. Hoy día nadie disfruta de ella. La soledad es a veces necesaria, y nos permite conocernos a nosotros mismos. Rara vez vemos sentado a alguien solo tomándose un café en una cafetería. “¡Qué vergüenza, yo no haría!”, solemos pensar la mayoría. ¿Por qué? Porque nos da miedo lo que el exterior pueda pensar. Evitamos disfrutar de los pequeños momentos con nosotros mismos por temor a la percepción que los demás puedan tener de nosotros. Es mucho mejor que nos vean en una foto tomándonos unas cervezas con los amigos del trabajo, así verán lo sociable y simpático que soy. Nos gusta aparentar, y no nos damos cuenta de que todos nos construimos un mundo irreal en el que disfrutamos poco de las pequeñas cosas de la vida.

Quizás seamos conscientes del problema, pero nadie pone de su parte para cambiar la situación. Es mejor vivir acomodados en un mundo irreal y poco transparente.

A menudo solemos pensar que las redes sociales y las nuevas tecnologías han conseguido conectar el mundo, pero lo realmente cierto es que está consiguiendo que las relaciones sociales se pierdan. Se está creando un mundo falso en el que cada uno se crea su propia realidad. Pero el problema radica en nosotros. Nosotros somos el problema. Porque nadie es capaz de prescindir de su móvil ni de sus redes sociales. Preferimos construirnos un mundo virtual, en el que seguir aparentando algo que no somos. El ser humano no es consciente de que las máquinas ya nos dominan, y salvo por el echo de pensar, ya nos superan en todo lo demás.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *