Un keynesiano en Atenas

keynesano01La tormenta ya ha pasado. Hasta el domingo pasado todo eran miedos. ¿Qué va a pasar en Grecia? Toda la expectación se concentraba en los comicios del 22 de enero. El caballo ganador, TSIPRAS, una coalición de partidos y organizaciones de izquierda que durante los últimos meses venían agitando las conciencias de los griegos y sobre todo, la irritabilidad de la señora Merkel y la troika. Ahora que todo ha terminado y finalmente, el partido liderado por Alexis Tsipras esta al frente del nuevo gobierno griego, es el momento de la verdad. Es el momento de analizar qué va a pasar con la economía giega a corto y medio plazo. Conocemos al flamante Ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, un economista formado en Gran Bretaña y profesor en Texas (EEUU) de Macroeconomía, siendo actualmente también profesor de Teoría Económica en Atenas. Es un gran conocedor de la política económica contemporánea, no es un profesor que ha estado encerrado en su torre de marfil, redactando sesudos estudios científicos que solo lee una minoría de doctorandos de las universidades americanas y europeas. Por el contrario es un hombre muy pegado a la realidad socio económica de su país y buen conocedor de sus problemas financieros que viene arrastrando en los últimos diez años.

Está por ver si los representantes de la troika, tanto la Comisión Europea como el BCE son capaces de actuar con diligencia y sentido común. Es igualmente muy necesario y vital que para el comienzo de unas exitosas negociaciones el equipo de gobierno heleno muestre sus mejores habilidades diplomáticas para evitar males mayores. El pueblo desea continuar en el euro, sabe que fuera de ese club las cosas serán más difíciles, estar con los ricos de compañeros de viaje siempre es una garantía de supervivencia. El equipo de colaboradores de Varoufakis debería de preparar un memorándum ajustado a la realidad económica helena: saldo de la deuda actualizado, datos de la situación del desempleo, escenario de la industria y el sector turismo, etc. En principio, según avanzan las declaraciones de los jerifaltes de Bruselas y Francfort o Berlín. Tanto Merkel como Schauble o Weiddmann se muestran con disposición negociadora. Como dijo el propio ministro Varoufakis, no es lo mismo deber 1 millón de euros que 327.000 millones de euros. Hay que negociar si o si. Los Tsipras son inteligentes y con un desarrollado sentido común. No van a pedir la luna, hay que pensar en una reestructuración razonable: mayor plazo, algún tiempo de carencia, tipo de interés preferncial, etc. El pueblo griego también es consciente que se está jugando el futuro, la estabilidad, por ello se exige cordura y templanza. Lo importante es disponer de un plan de estabilización que permita recuperar la tranquilidad y el sosiego a la población más desfavorecida. De momento ya se ha corregido el salario mínimo, habrá luz y calefacción para todos aquellos que no puedan pagar sus recibos, además de una panoplia de reformas que alejen de la miseria y el olvido a muchas familias. Es una política de gestos precursores de una lucha contra la austeridad. Este profesor y economista se codea con la flor y nata de especialistas (Stuart Holland, James K. Galbraith, etc.) en desarrollo económico, política financiera y monetaria, de modo que es portador de un bagaje intelectual muy elevado y además es bloguero (http://yanisvaroufakis.eu.) lo que le permite interactuar con la población interesada en conocer su pensamiento y filosofía económica.

El escenario monetario actual en el seno de la eurozona está modificándose radicalmente también. Ya publiqué en un post anterior lo que va a suponer a partir de marzo y hasta septiembre de 2016, el Quantitative Easing (QE) para los países más endeudados y con importantes problemas de liquidez. Este impulso monetario cambia y mucho la actitud de la troika ante los planteamientos anti austeridad del nuevo gobierno. Al menos se reconoce desde el BCE, y desde el Bundesbank alemán que estos volúmenes de deuda tan insoportables no encierran nada bueno. Política y socialmente es una bomba de relojería, los partidos neonazis están al acecho. Paro y deuda es un coctel muy explosivo. Sobre la austeridad y la consolidación fiscal al final limitan cualquier minima posibilidad de crecimiento nos cargamos el consumo, ni se ahorra ni se consume. Dejan de cumplirse las leyes básicas de cualquier economía moderna.

Considero que la eurozona debería enmarcar la problemática de la deuda griega dentro del programa del BCE, de los 60.000 millones mensuales hasta septiembre del año que viene, algo más de un billón de euros. A estos niveles de alta macroeconomía las posibilidades son muchas y el pueblo de Grecia no puede seguir con la espada de Damocles toda la vida. Ni Grecia ni cualquier otro país del sur. Todo el mundo sabe que Alemania atravesó un periodo muy complicado con las deudas contraídas por su intervención en la I y la II Guerra Mundial, los famosos acuerdos de Londres en 1953, beneficiándose de una quita o una reducción de la deuda en un 62%. Y para rematar, no fue hasta 2010 cuando Alemania terminó de pagar dicha deuda. Recomiendo un librito muy bueno de Keynes, en el que relata con absoluta fidelidad y delicadeza, todo el proceso de negociaciones sobre la deuda alemana y los preparativos del acuerdo de Versalles, “Las consecuencias económicas de la paz”.

Por lo tanto, todos los países son conocedores de las dificultades económicas que alguna vez, a su paso por la Historia se han visto obligados a padecer y avenirse a negociaciones múltiples. Es el momento de poner en práctica las mejores artes de la diplomacia política, astucia y valentía ante los que hoy son los jefes de la banda. Confío que las pitonisas del templo de Delfos velen por el gobierno y el pueblo heleno para encontrar la calma y el sosiego.

Para ilustrar este post, me decanto por el recuerdo del recientemente fallecido Demis Roussos, pero en un periodo anterior como miembro de un reconocido grupo vanguardista para la época: Aphrodite´s Child. De esta banda saldría años más tarde Vangelis. Luego ambos tuvieron unas carreras musicales meteóricas.

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