Un año después, chove en Santiago

Plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela (Foto: Antonio Muñoz Hernández).
Plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela (Foto: Antonio Muñoz Hernández).

Plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela (Foto: Antonio Muñoz Hernández).

Ayer se cumplía un año del accidente ferroviario de Angrois que causó la muerte de 80 personas y numerosos heridos, desde Quemarropa queremos recordar a las víctimas, a sus familiares y amigos, personas que se montaron en un tren en la víspera de un día tan bonito y festivo para todos, el día de Santiago de Compostela, y que acabó convirtiéndose en una tragedia. En aquella curva, en aquellas vías, se rompieron familias, ilusiones, vidas. Se inundaron de un dolor que quedará perpetuo entre sus vías.

Aquel 24 de julio de 2013 un tren procedente de Madrid descarrilaba en la peligrosa curva de A Grandeira, a tan sólo tres kilómetros de la estación de tren de Santiago de Compostela. La catástrofe fue causa de un exceso de velocidad, el tren pasó por la curva que marcaba un máximo de 80 km/h a más del doble de velocidad, aproximadamente 190 km/h. Una temeridad que causó una de las mayores desgracias ferroviarias de la historia de España.

Es doloroso saber que desde el día que se inauguró el tramo de tren Ourense-Santiago de Compostela, técnicos del Ministerio de Fomento catalogaron la curva de A Grandeira como curva difícil. Incluso varios maquinistas habían advertido de lo peligroso de ese tramo a Renfe y Adif. Y a la dificultad de la curva se sumaba el sistema de frenado utilizado ASFA, un sistema diseñado en 1970 y que consiste en proporcionar información puntual al maquinista dejando muchas veces en su mano la responsabilidad del frenado. Los problemas de incompatibilidad de muchos trenes españoles con el sistema ERTMS, un sistema más moderno que avisa al maquinista y si no responde hace el frenado automático, agravaron el accidente que probablemente podría haber sido evitado si se hubiera instaurado este sistema en los trenes de alta velocidad.

Ayer se publicó en La Voz de Galicia una carta dirigida a las víctimas de la tragedia escrita por el maquinista que estaba al mando aquel fatídico día. Una carta que se podría resumir en tan solo una frase “Solo me sale pedir perdón”. Un año después, solo el maquinista está imputado por los delitos de homicidios imprudentes, algo que me parece vergonzoso. No se ha investigado ni imputado a ningún cargo de responsabilidad de Adif y Renfe, gobernadores, políticos, etc. Por una irresponsabilidad que se podría haber evitado, pero como siempre la gente que tiene poder se “libra” de sus actos y responsabilidades. Y lo peor de todo, que un año después de todo lo sucedido el sistema de frenado sigue exactamente igual en la curva de A Grandeira.

Si algo positivo se puede sacar de esta tragedia que conmocionó a toda Galicia, es la labor de los vecinos de Angrois, médicos, enfermeros, bomberos, fuerzas de seguridad, santiagueses de a pie que en ningún momento dudaron en salir a la calle y a los hospitales para hacer todo lo que fuese necesario para salvar vidas.

A los familiares de las víctimas nadie les va a devolver lo que perdieron, nunca se curaran sus heridas, pero de una forma u otra lo único que les queda es pedir justicia y recordar lo sucedido para que nunca vuelva a ocurrir una tragedia de esta índole. En homenaje a las víctimas y a todos los que ayudaron a salvar vidas, un año después chove en Santiago.

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