Toros si, pero sin toreros

toro-de-la-vegaA lo largo de toda la época estival hemos visto salpicada la geografía española de festejos taurinos, no carentes de polémica dado el rechazo que provocan este tipo de festejos con animales en  gran parte de la población española. Saltan a los medios de comunicación dichas celebraciones por las protestas de los grupos en defensa de los animales, siempre presentes allí donde tenga lugar un evento de esta índole.

Siempre a la cabeza de las protestas encontramos la reciente celebración en Tordesillas del toro de la vega, que en los últimos años ha encontrado una fuerte oposición a su celebración respaldada por la campaña publicitaria que han llevado a cabo personajes relevantes de diferentes ámbitos, como la cultura y el deporte entre otros, en contra de una fiesta que es a todas luces extremadamente cruel con el toro que es lanceado hasta su muerte en dicho evento. Encontramos  defensores del toro de la vega que esgrimen el argumento de la tradición para continuar adelante año tras año con la vejación que supone maltratar a un animal hasta su muerte de esta forma. Puedo pensar que en algunos casos lo provoca la falta de cultura. Pero en otros muchos, y esto es lo mas preocupante, es provocado por la falta de humanidad.

¿Por qué se siguen celebrando estos eventos si hay una mayoría de población que no ve con buenos ojos el maltrato recibido por estos animales? En muchos casos, como hemos comentado anteriormente, por tradición. Pero siempre bajo el amparo económico de la administración pública, que año tras año viene subvencionando no solo eventos de esta índole mediante el pago de una parte o de la totalidad de los festejos, sino que también subvenciona la formación de escuelas de tauromaquia, como es el caso de la de Madrid que actualmente depende íntegramente del Ayuntamiento de la capital.

También hay quien defiende lo indefendible argumentando que la “fiesta nacional” mantiene un buen número de puestos de trabajo que se destruirían si fueran abolidos los festejos taurinos. Dicho argumento se desmonta solo si leemos el informe que nos presenta la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal (AVATMA), en el que podemos observar como a pesar de que en los últimos cinco años los festejos taurinos han disminuido un 51%, la tasa de personas inscritas en profesiones relacionadas con la tauromaquia ha aumentado notablemente. Sería una contradicción importante que un sector en clara decadencia produjese puestos de trabajo.  Pero en este caso no es así, ya que hay un gran número de inscritos que no han trabajado ni una sola vez durante el 2.014. Y de los que si trabajaron en alguna ocasión es un grupo todavía mas reducido los que se pueden permitir vivir de esta profesión.

Por todo esto es fácil llegar a la conclusión de que la fiesta de los toros tiende a desaparecer a medio plazo, ya el declive del sector es evidente. Cada vez cuenta con menos aficionados y con mas detractores. Ahora tan solo falta que nuestros gobernantes tomen nota de lo que la mayoría de la población demanda y nos sorprendan dando un mejor uso de los fondos públicos. Aunque eso todavía está por ocurrir.

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