Tempus fugit

Parlamento Europeo

Tempus fugit. El tiempo corre veloz y no creo que lo haga a nuestro favor. Estamos ya en el clásico ciclo electoral, a la vuelta de la esquina tenemos las europeas.Todo un ejercicio de precalentamiento y de ver cómo está la cosa política de cara a las municipales y las generales. Casi todo se para en la administración pública y los políticos calibran muy astutamente su estrategia mitinera, su presencia en las televisiones y sus espectaculares propuestas para cautivarnos el voto. La cosa política está difícil, desde las últimas elecciones la calidad de vida de los españoles no ha mejorado demasiado. Eso sí la prima de riesgo esta dormida, mas nos vale que sea así. Quizá sea por que lo único que ha mejorado es el saneamiento de los bancos, la banca siempre gana en este país y en todos. Este si que es el autentico motor del cambio en todas las coyunturas posibles a lo largo de los diferentes y complejos ciclos económicos.

A mi lo que me preocupa ahora es el concepto que puede tener la población, las familias y las empresas sobre la economía y los economistas. ¿Es posible que vuelvan a confiar todo el mundo en el poder mágico que posee esta ciencia desde hace siglos? Siempre se ha dicho desde Thomas Carlyle, autor y filosofo inglés que la economía es una ciencia lúgubre, triste, etc., vale; esta opinión puede ser cierta depende donde se desarrolle cada persona, sobre todo el país donde uno ha nacido, no es lo mismo haberlo hecho en Dinamarca que en Marruecos por ejemplo. Pero evitaré irnos por las ramas y nos centraremos en la economía española. Está claro que si la operación “manos limpias”, la persecución penal de la corrupción, y la separación fulminante del político o directivo de empresa publica o entidad bancaria no se corrige duramente con penas de prisión y devolución integra de los fondos robados, seguro que no cambiará la opinión de los ciudadanos acerca de la integridad de la economía. Recuerdo una viñeta reciente del magistral humorista Peridis publicada en El País, en la que se ponía en boca de Montoro: “Los equilibrios de la oscura ciencia económica” en relación con la transparencia a la hora de subir o bajar los impuestos, la típica operación trilera de bajo pero subo impuestos o viceversa. Y es que quiero romper una lanza a favor de la economía y de los economistas de nuestro país. Es una obviedad admitir y reconocer que España posee unos profesionales y expertos económicos como cualquier otro país de su nivel de desarrollo, el problema está en admitir que a veces los criterios técnicos se han venido solapando por decisiones políticas de los gobiernos de turno, de modo que el análisis serio, riguroso , científico de la realidad, de la coyuntura económica del momento analizado no ha salido a la luz publica, ha quedado oculto en el cajón del despacho del subsecretario o del ministro respectivo.

Estos métodos de actuación son los que consiguen distanciar al ciudadano de sus instituciones económicas como el Banco de España o el Tribunal de Cuentas del Reino, etc. Queda dicho que en un futuro inmediato, y comienza el ciclo político en España, sepamos que ese futuro dependerá de nuestras decisiones electorales, de nuestra inclinación y castigo en el voto ante las urnas. Es la única y más efectiva y eficiente manera de castigar o premiar a los políticos en una democracia sea España, Venezuela o Australia. De manera que actuando con este criterio salvamos nuestra responsabilidad en el desaguisado que nos puede organizar después, una vez  constituido el gobierno electo. Sabemos que todo se está transformando, la sociedad, la economía el cambio climático, el tablero geopolítico mundial de las naciones a la hora de consolidar liderazgos en el mundo. La globalización y la competencia entre las naciones nos lo ponen muy difícil, pero hay que tomar decisiones muy importantes y no podemos permitir que alguien tome decisiones por nosotros. Tenemos que votar pero con inteligencia, el pueblo es sabio y es hora de expresar con contundencia su propia opinión.

Es frecuente pensar que hoy en día las decisiones económicas ya no se toman en Madrid. Todo tiene que pasar por Bruselas, Berlin o Washington. Es muy importante tener unos excelentes políticos, con vocación de estado y de defensa de los intereses del ciudadano y nunca partidistas. Mientras esto no se entienda nunca recuperaremos nuestra identidad ni seremos capaces de recuperar la ilusión por ser nosotros mismos, con ganas, con absoluta confianza y olvidarnos del vil engaño y de las manipulaciones políticas y económicas. La economía se convierte en oscura cuando nuestro lideres no la exponen  a los rayos de luz de de democracia. Recordáis aquella expresión que popularizó Antonio Maura, luz y taquígrafos en el parlamento y en la vida económica. Considero que después de estos duros años de crisis que hemos sufrido los españoles en todos los ámbitos del trabajo y del bienestar social no se va tolerar ni un ápice que se vuela a mirar para otro lado cuando las cosas se están haciendo mal. Será complejo evaluar los daños económicos, sociales, psicológicos ocasionados a la sociedad por un pésimo planteamiento del sistema democrático.Debarimos ser nosotros como ciudadanos, responsabilizarnos e implicarnos también en mantener una optima vigilancia democrática de todo aquello que ocurre a nuestro alrededor, en todos los ámbitos de poder, empezando por nuestros ayuntamientos, comunidad autónoma y gobierno central. Haciendo las cosas bien y sin bajar la guardia democrática volveremos a recuperar la democracia en las instituciones económicas, en la estrategia económica de un gobierno y en las instituciones democráticas de este país.

Nos parece que el mercado de trabajo en España está dando señales de alerta favorable. Al menos nos da la impresión que está saliendo del estado de coma en el que se encontraba. En los dos últimos meses todo parece indicar que se anima la contratación y todos los medios admiten y reconocen esa realidad sociolaboral. Al final los gestores de la cosa pública están siendo conscientes de no limitarse a una devaluación salarial, es más importante si cabe, reducir los costes de contratación para el empresario. Ante un crecimiento del consumo casi nulo, lo apropiado es abaratar costes de personal, de nada sirve bajar salarios si no bajas la seguridad social, y este es el camino. A medida que la economía sea bien tratada y menos manipulada dejará de ser oscura y cruel con los más débiles. No debemos olvidar que el 90% de las empresas que contratan en España son pymes, el tejido empresarial por excelencia en España y en la Comunidad Valenciana. Si a todo esto le añadimos unos toques de imaginación creadora, un poco de tecnología y de innovación la economía valenciana y la nacional remontará. Espero que los políticos entiendan el mensaje subliminal que les está enviando el mercado laboral en España. Ahora o nunca. Tempus fugit.

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *