Supergrupos: los All Star del rock (I)

Cream

La galaxia del rock puede presumir de infinitas estrellas que engalanan su firmamento, pero el fenómeno se expande cuando los planetas se alienan y provocan la reunión de algunas de ellas en torno a un mismo proyecto. Es el caso de los denominados supergrupos, aquellas reuniones mediáticas y (casi siempre) talentosas de músicos ya consolidados en experiencias previas que un buen día deciden poner sus habilidades en común. ¿Con qué objetivo? En ocasiones la finalidad es creativa, alcanzar nuevas cotas artísticas con la suma de esfuerzos y habilidades; en otras, el regreso a la primera línea de fuego en el caso de músicos que por un motivo o por otro habían caído en el olvido; y casi siempre, puramente económica.

Tal acumulación de egos nunca aseguró la consolidación en el tiempo de estos supergrupos. Al contrario. La mayoría de las veces hablaremos de proyectos efímeros, reuniones puntuales sin vocación de permanencia, casi siempre terapias alternativas a sus respectivos grupos matriz, si bien existen ejemplos de todo lo contrario. Numéricamente, la transición entre las décadas de los sesenta y setenta representó una verdadera fiebre por el fenómeno, tanto a un lado como a otro del océano Atlántico.

Repasemos, en orden cronológico, los proyectos mastodónticos más destacados.

Cream

Alineación: Eric Clapton (Yarbirds, John Mayall & the Bluesbreakers), Jack Bruce (John Mayall & the Bluesbreakers) y Ginger Baker (Graham Bond Organization).

Tres virtuosos desatados, pioneros del blues rock británico, criados al amparo de los apasionantes sesenta bajo el embrujo de los sonidos negros procedentes de Estados Unidos. No podemos afirmar que la suya fuese la primera reunión de músicos consolidados en torno a un mismo proyecto (tenemos el antecedente de The Steampacket, por ejemplo), pero fue a partir de Cream cuando el concepto supergrupo alcanzaba su verdadera dimensión. El primer power trío de la historia del rock emerge en pleno proceso de reinvención del blues clásico, sobre el que una nueva generación de descarados jóvenes (con Jimi Hendrix a la cabeza) experimentaba con la psicodelia y nuevos sonidos. No se queda aquí su influencia. Su osadía resultó básica para la apertura hacia nuevas vías artísticas, sobre todo las relacionadas con el jazz rock y el rock progresivo de los setenta. Multitud de tensiones cortaron de raíz la aventura (la tensión era tal, sobre todo entre Bruce y Baker, se sucedían los boicots entre ambos en mitad de algunas actuaciones) y terminaron por precipitar la desintegración de la banda. A pesar de lo corto de la aventura tuvieron tiempo de legar a la historia cuatro prodigiosos disco de estudio y un sinfín de actuaciones en directo.

Crosby, Still, Nash & Young

Alineación: David Crosby (The Byrds), Stephen Still (Buffalo Springfield) y Graham Nash (The Hollies) y Neil Young (Buffalo Springfield).

La historia de Crosby, Still & Nash (o CSN)  bien podría estar inspirada en el cuento de Cenicienta: una terna de segundas espadas en sus respectivas formaciones que al cruzar sus destinos alcanzaron el estrellato. Las expectativas se dispararon desde el minuto uno ante la llegada del supergrupo definitivo, en una época muy fecunda para tan ambiciosa fórmula. Y al conjuntar sus voces el milagro se produjo. Las estupendas melodías folk de guitarra acústica resonaban más perfectas si cabe bajo las perfectas armonías del trio. Tras un exitoso primer elepé incorporan al más mediático, afilado y rockero Neil Young en las puertas de Woodstock. Juntos alcanzarían el estatus de puntales de la contracultura norteamericana e iconos del movimiento hippie de la costa Oeste. Múltiples desencuentros personales y problemas de ego precipitaron su separación (temporal, ya que tras la reconciliación de 1977 retomaron su trayectoria). Para entonces ya habían tenido tiempo de influir en multitud de coetáneos como Grateful Dead o Jefferson Airplane.

John Lennon & The Plastic Ono Band

Alineación (recurrente): John Lennon (The Beatles), Eric Clapton (Yardbirds, Cream), George Harrison (The Beatles), Keith Moon (The Who), Ringo Starr (The Beatles), Klaus Voormann (Manfred Mann) o Alan White (Yes).

Tras el huracán Beatles, John Lennon aterriza en Los Ángeles (en un viaje de ida y vuelta) con la esperanza de enterrar los viejos fantasmas. Allí se sometería, junto a su controvertida pareja Yoko Ono, a una innovadora psicoterapia introspectiva a cargo del psicólogo Arthur Janov. La decisión tuvo sus consecuencias musicales, ya que ayudó a Lennon a volcar sus miedos y frustraciones en sus nuevas composiciones, dando carpetazo, de paso, a los ajetreados años sesenta. Más allá de un supergrupo, The Plastic Ono Band fue una terapia fugaz por la que desfilaron un gran número de estrellas del rock al reclamo del genio de Liverpool, quien recurriría a su antiguo productor en los Beatles, Phil Spector, para su nuevo proyecto. En él encontraríamos a un John  más experimental que nunca, dando rienda suelta a su lado más transgresor y rebelde. Ideada como apoyo para la canción Give peace a change, la estructura se mantuvo desde su debut en el Festival de Toronto de 1969 hasta producir el disco de debut en solitario de Lennon, además de algunas grabaciones más y actuaciones en directo.

Emerson, Lake & Palmer

Alineación: Keith Emerson (The Nice), Greg Lake (King Crimson) y Carl Palmer (Atomic Rooster).

De regreso a Europa, Emerson, Lake & Palmer renovarían el concepto de power trío uniendo sus esfuerzos en una nueva muestra de monumental supergrupo. Los setenta contemplaron la explosión del rock progresivo en las Islas Británicas, la considerada música culta popular frente a los ramalazos del rock más primario.  Con el impulso del Jimi Hendrix de los teclados, como era conocido Keith Emerson, la nueva formación escaló un nuevo peldaño en la conquista de nuevas cumbres sonoras a partir de la incorporación de los novedosos sintetizadores Moog y lo órganos Hammond. A diferencia de los inicios en el mundillo de cada uno de sus miembros, el protagonismo vocal de Emerson, Lake & Palmer cobraría mayor relevancia (como suele ser habitual en este tipo de formaciones) en el trabajo de estudio. Saber combinar la agresividad con las composiciones vanguardistas fue la guinda que sedujo tanto a crítica como a público, simbolizado fehacientemente en el clímax en directo del Pictures at an Exhibition (1971).

Bad Company

Alineación: Paul Rodgers (Free), Mick Ralphs (Mott the Hoople), Simon Kirke (Free) y Boz Burrell (King Crimson).

En 1972, el director Robert Brenton estrena el western Bad Company, protagonizado por Jeff Bridges y Barry Brown, que desmitificaría los códigos de una forma muy estática de hacer cine. Un año después nace una nueva banda, de nombre homónimo a la película de Brenton, reuniendo a un grupo de consolidados músicos bajo la dirección de Peter Grant, capitán general en los éxitos de Led Zeppelin. Y como dicha cinta, utilizando sus propios códigos creativos. Partiendo de los preceptos de un camino sembrado por Clapton y Hendrix, incorporaron a su música otras raíces de origen norteamericano como el country. Los excesos con el alcohol y las drogas lastraron su trayectoria. Tras disolverse en 1982, la banda regresaría cuatro años más tarde con la plantilla renovada, incluyendo al cantante de Ted Nugent, Brian Howe, como sustituto de Rodgers.

Nick Cave & The Bad Seeds

Alineación: Nick Cave (The Birthday Party), Mick Harvey (The Birthday Party), Hugo Race (Magazine), Blixa Bargeld (Einstürzende Neubauten) y Barry Adamson (Magazine, Buzzcocks).

Hacía falta mucho carácter para domar a las “malas semillas”, pero esa no era carencia en el carácter indomable de Nick Cave. El suyo fue un proyecto musical inclasificable y subterráneo entre el blues rock, la electrónica, la experimentación y el jazz, una vez que el punk hubiese purgado los cimientos de la industria de la música a finales de la década de los setenta. Nick Cave & The Bad Seeds, el supergrupo con los orígenes más internacionales, formado por músicos australianos, alemanes e ingleses. Un combo de talento multinacional, un elenco de genios rebeldes capitaneados por el otro Lou Reed, el literato Cave con su voz profunda. Un crooner maldito y cosmopolita capaz de componer las canciones más punzantes, obsesivas y siniestras. La banda se mantuvo más o menos contante en su formación, con una producción discográfica fluida en el tiempo.

The Traveling Wilburys

Alineación: Bob Dylan, George Harrison (The Beatles), Tom Petty (Tom Petty & the Heartbreakers), Roy Orbison, Jim Keltner (Plastic Ono Band) y Jeff Lynne (Electric Light Orchestra).

Seguramente no estemos en presencia de la reunión más exitosa de la historia del rock, pero resultaría francamente complicado repetir una fusión del mismo talento en torno al mismo proyecto como el que tuvo lugar en 1988 cuando se formaron The Travelling Wulburys. Un verdadera crossover entre gigantes de dos continentes. Allí se encontraban pioneros del rock and roll (Roy Orbison), profetas de su legado (Bob Dylan, George Harrison) y herederos del género (Tom Petty, Jeff Lyne). El resultado de la estelar combinación británico-estadounidense fueron dos discos homónimos de estudio, en sendos volúmenes, dedicados al rock and roll más esencial. Sin embargo, las altas expectativas precedieron un resultado bastante mediocre, quedando rápidamente sepultado bajo la sombra de sus mastodónticas carreras individuales.

(Segunda parte)

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