Silencio, se juega.

La gran familia española (Daniel Sánchez Arévalo)
La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo.

La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo.

Que el cine es el mejor canal para dar vida a una historia lo sabe todo el mundo. Por ello, la industria del séptimo arte ha extendido sus miras, en incontables ocasiones, hacia el universo del deporte. Disciplinas como el boxeo (Toro salvaje, 1980), el golf (Juego de honor, 2005), el baloncesto (Coach Carter, 2005), el atletismo (Carros de fuego, 1981) o el beisbol (Moneyball: rompiendo las reglas, 2011) inspiraron obras, en algunos casos maestras, capaces de conciliar los secretos y códigos del deporte con el arte cinematográfico. No es el caso del fútbol, curiosamente el deporte más popular a nivel mundial, huérfano de una gran película que sintetice esos valores. Un deporte, por cierto, con muy poco calado cultural en Estados Unidos, sede de la industria más poderosa de la tierra: Hollywood. La falta de intereses y conocimientos futbolísticos de los grandes realizadores norteamericanos, unida a las tradicionales aspiraciones estetas de los europeos, explica la deuda que el séptimo arte mantiene con el mundo del balompié.

A los cines llega ahora La gran familia española, el último estreno del director Daniel Sánchez Arévalo. Afianzado en el panorama nacional tras sus anteriores éxitos (Gordos, 2009; Primos, 2011), el madrileño se mueve como pez en el agua en las coordenadas de la comedia costumbrista atenta a las preocupaciones  del ciudadano medio. En su último trabajo, relata los días previos a la celebración de una boda con el telón de fondo de la final de la Copa del Mundo de fútbol de 2010 conquistada por la selección española en Sudáfrica con aquel inolvidable gol de Andrés Iniesta. No es la primera vez que el director se acerca del mundo del fútbol. En 2002, antes de grabar su primer largo (Azul oscuro casi negro, 2006), Sánchez Arévalo demostró su interés por la materia en su cortometraje ¡Gol!

Desde Los once diablos (Zoltan Korda, 1927), muchos han sido los cineastas que han intentado descifrar los secretos del balompié y trasladarlos a la gran pantalla. Repasamos las obras que más cerca han estado de conseguirlo.

Alineación titular:

Hermano (Marcel Rasquin, 2010)

Hermano, de Marcel Rasquin.

Hermano, de Marcel Rasquin.

Daniel y Julio son dos hermanos aficionados al fútbol de un barrio deprimido de Caracas (Venezuela). Entre partido y partido, esquivan las entradas y el juego sucio de la violencia y la pobreza. Mientras uno sueña con escapar junto a un balón, el otro forja en las calles el destino de su familia. Dos hermanos, dos maneras de entender el deporte y la vida. Dos maneras de sobrevivir.

El director venezolano Marcel Rasquin utiliza el fútbol como un tapiz sobre el que dibujar un drama familiar y social. Concibe el deporte como una de las más recurrentes vías de escape para la mayoría de niños de las zonas más desfavorecidas del planeta hacia un futuro más próspero.

The damned united (Tom Hooper, 2009)

The damned united, de Tom Hooper.

The damned united, de Tom Hooper.

Un año antes de ganar el Oscar a la mejor película con El discurso del rey, el realizador británico Tom Hooper adaptó a la gran pantalla The damned united, la novela que David Piece había escrito sobre la figura del entrenador más polémico, arrogante, provocador  y amante de la vida pública que ha habitado por los campos de Europa. No hablamos de Jose Mourinho, no.  Sino de otro gran motivador y maestro de la estrategia, que fue capaz de alcanzar la gloria deportiva con los clubes más modestos: Brian Clough.

La película nos sitúa en la breve pero intensa estancia de 44 días del técnico británico en el Leeds United, el equipo dominante en las islas durante los primeros setenta, al que Clough (brillantemente interpretado por Michael Shenn) llegó tras convertir al humilde Derby County en campeón de liga. La rivalidad con su antecesor en el banquillo de The WhitesDon Revie, la tormentosa relación con su ayudante Peter Taylor, y el odio que despierta en sus nuevos jugadores, después de que en el pasado fueran criticados con dureza por el propio Clough a causa de su juego físico y agresivo, marcan el ritmo de una historia de humor y redención.

Buscando a Eric (Ken Loach, 2009)

Buscando a Eric. de Ken Loach.

Buscando a Eric. de Ken Loach.

Rebelde y genial a partes iguales, Eric Cantona figura en el imaginario colectivo como uno de los mejores jugadores de fútbol de las década de los noventa. Además de por sus grandes dotes deportivas, el francés destacó siempre por su carisma y por una buena pose ante la cámara. No sorprende, por tanto, que tras su retirada su futuro quedara ligado al mundo del cine. En esta ocasión, se presenta a sí mismo como consejero (una especie de Pepito Grillo moderno) de un fanático del Manchester United (el club donde Cantona vivió sus mejores noches) instalado en el desánimo tras atravesar un importante bache personal.

Ken Loach,  director de la escuela británica posterior a la corriente del Free Cinema inglés, se fijó en Cantona para dibujar una tierna y humana historia plagada de esperanza y buen humor. La del francés no es la única cara conocida del reparto, ya que el otro protagonista, Steve Evets, fue el bajo durante dos años de la banda The Fall. Durante toda su carrera, Loach se ha interesado por el análisis, con grandes dosis de humor y de mala leche, de la vida cotidiana de la clase obrera inglesa.

Offside (Jafar Panahi, 2005)

Offside, de Jafar Panahi.

Offside, de Jafar Panahi.

En la República Islamista de Irán las mujeres tienen prohibido el acceso a los acontecimientos deportivos. Una chica disfrazada de hombre es arrestada en los accesos de un estadio y es retenida junto a otras mujeres en un lugar cercano. La censura no limita su pasión por el fútbol. Un vigilante, ignorante en materias balompédicas, informa al grupo del devenir del partido mientras esperan a ser entregadas a la brigada antivicio.

El cineasta iraní Jafar Panahi utiliza el deporte como vehículo para denunciar el trato discriminatorio que reciben las mujeres en el país asiático. Decidido a reivindicar sus preocupaciones, en la filmografía de Panahi prolifera el asunto de los derechos humanos femeninos retratados con un fuerte realismo cercano al documental, como en El Círculo (2000), de un tono menos cómico que Offside.

Hooligans (Lexi Alexander, 2005)

Hooligans, de Lexi Alexander.

Hooligans, de Lexi Alexander.

El estreno en la dirección del alemán Lexi Alexander se produjo con Hooligans, el dramática relato centrado en un estudiante de la prestigiosa universidad americana de Harvard metido a alborotador público. Tras ser expulsado de forma injusta aterriza en Londres, donde progresivamente se irá introduciendo en el peligroso mundo de los hooligans, grupos jerarquizados de jóvenes aficionados al fútbol que utilizan el anonimato de los eventos deportivos para acometer actos relacionados con el vandalismo y el escándalo público.

Elijah Wood (El señor de los anillos, 2001) y Charlie Hunnam (Hijos de la anarquía, 2008) dan vida a los dos protagonistas de una crónica sobre una de las principales amenazas que sobrevuelan el mundo del fútbol. Para profundizar en el asunto recomendamos el documental Entre Barras Bravas (2011), del periodista Jon Sistiaga, quien se introduce en las organizaciones mafiosas y radicales que subyugan el fútbol argentino.

Días de fútbol (David Serrano, 2003)

Días de fútbol, de David Serrano.

Días de fútbol, de David Serrano.

En España el fútbol es mucho más que un deporte. Sus vaivenes ocupan gran parte de las conversaciones y pensamientos de sus ciudadanos. Para los más críticos, el opio del pueblo. El cine patrio no podía permanecer ajeno a este fenómeno, y son muchos los directores que han puesto el balón en juego: desde los cameos de las estrellas de los cincuenta, como Alfredo di Stéfano o Ladislao Kubala, en títulos como Los ases buscan la paz (1954) o Saeta rubia (1956), hasta la fiebre del nuevo siglo, pasando por el landismo más cutre con La liga no es cosa de hombres (1972) o Las Ibéricas (1971).

Salir pitando (2007), El penalti más largo del mundo (2005), El portero (2000), Matías juez de línea (1995) o Fuera de juego (1991) atestiguan la prolífica relación entre fútbol y cine español en las dos últimas décadas. Como Días de fútbol,  una divertida comedia de barrio sobre los problemas generacionales de la juventud de clase obrera. Un grupo de treintañeros que, ante las preocupaciones y derrotas del día a día, decide formar un equipo para poder sentir lo que significa la palabra triunfo.

El milagro de Berna (Sönke Wortmann, 2003)

El milagro de Berna, de Sönke Wortmann.

El milagro de Berna, de Sönke Wortmann.

El 8 de mayo de 1945 se declara de forma oficial la rendición incondicional de la Alemania Nazi. Comenzaba entonces un triste periodo para el país germano, dividido por el reparto ocupacional de los vencedores. Los países aliados reconfiguraron el país en dos estados: la República Democrática Alemana (RDA) y la República Federal de Alemania (RFA). A la devastada situación económica del país se le unía un profundo sentimiento de vergüenza y desánimo fruto de la derrota y sus consecuencias. Nueve años después la RFA derrotaba a la potente selección de Hungría (la de PuskasKocsis o Czibor) en la final del Campeonato del Mundo de Suiza. Aquella inesperada victoria puso la guinda del Milagro Económico Alemán, termino con el que se conoce a la rápida recuperación del país tras la postguerra. Aparentemente sólo una victoria deportiva; en la práctica, el símbolo del renacimiento y la recuperación de la autoestima germana.

Inspirándose en dichos acontecimientos históricos, y apoyado en unos hechos reales, Sönke Wortmann construye una entrañable historia centrada en la relación de un niño con el goleador de aquella mítica selección y con su padre, recién liberado de su cautiverio en tierras soviéticas.

Fever pitch (David Evans, 1997)

Fever pitch, de David Evans.

Fever pitch, de David Evans.

Aquí una historia cómica de amor por el fútbol. El británico Colin Firth (Oscar al mejor actor 2010 con El discurso del rey), interpreta a un profesor de mediana edad apasionado por el ballompié. Obstinado seguidor del equipo londinense del Arsenal, su obsesión le llevará a estructurar su vida en torno a las temporadas futbolísticas del club de sus amores. Su vida cambia cuando conoce a una mujer desinteresada por dicho deporte. Deberá decidir entonces entre sus dos pasiones.

El mismo Nick Hornby, autor de la novela homónima de 1992, se encargó de escribir la adaptación cinematográfico. Responsable de obras como Alta fidelidad (1995) o Un gran chico (1998), con sus respectivas adaptaciones a la gran pantalla, Hornby destaca por el tratamiento humano y tierno con el que trata a sus personajes, representantes inequívocos de la figura del antihéroe.

Evasión o victoria (John Huston, 1981)

Evasión o victoria, de John Huston.

Evasión o victoria, de John Huston.

A pesar de las advertencias previas, el FC Start, un equipo de fútbol formado por antiguos jugadores del Dinamo de Kiev, humilla al potente combinado de soldados de la Wehrmacht. Corre el año 1942 en la Ucrania ocupada por el III Reich. La victoria se convierte en condena; muchos de los protagonistas de aquel triunfo son arrestados, torturados y enviados a campos de concentración. La historia recuerda aquel episodio como el Partido de la Muerte.

Aquel trágico episodio resultaba demasiado tentador para que la industria de Hollywood se quedara al margen. John Huston sería el encargado de adaptar los hechos a la gran pantalla (con notables diferencias), en un film bélico que nos recuerda a ratos a La gran evasión (John Sturges). Un legendario reparto (en lo futbolístico más que en lo cinematográfico, con permiso del gran Michael Caine) pone la nota exótica a la película. Pelé (dos años después repetiría experiencia con la película Once más uno), Osvaldo ArdilesBobby Moore, y otros mitos del balompié, suman sus habilidades a la causa de la conquista del partido que les devolverá la libertad.

El cabezazo (Jean-Jacques Annaud, 1979)

El cabezazo, de Jean-Jacques Annaud.

El cabezazo, de Jean-Jacques Annaud.

Diego Armando MaradonaEric CantonaVinnie JonesAntonio CassanoJohn Terry o Mario Balotelli son nombres (casi todos) que comparten una indiscutible condición: la de futbolistas de primer nivel mundial. Pero también el impulso interno de encadenar polémicas (en los terrenos de juego y fuera de ellos) debido a su indomable carácter.

La ficción no se ha quedado atrás y también ha aportado su propia versión de l’enfant terrible. En 1979, Jean-Jacques Annaud, y el guionista Francis Veber (La cena de los idiotas, 1998), estrenaron la comedia El Cabezazo, sobre las andanzas del díscolo y talentoso François Perrin, despedido por la directiva de su equipo por su afición a los excesos y su conducta agresiva. La película significó el segundo largometraje del prestigioso director francés,  anterior a los títulos que lo lanzaron a la fama: El nombre de la rosa (1986) o Siete años en Tibet (1997).

Pelota de trapo (Leopoldo Torres Ríos, 1948)

Pelota de trapo, de Leopoldo Torres Ríos.

Pelota de trapo, de Leopoldo Torres Ríos.

Los sueños de la infancia son los sueños de un país. Pelota de trapo, del argentino Leopoldo Torres Ríos, relata un drama intimista, con influencias del neorrealismo italiano, sobre los sueños de un equipo de barrio obrero argentino, el Sacachispas. Con el paso del tiempo, uno de esos niños consigue el objetivo de jugar en la primera división nacional hasta que la mala suerte, en forma de enfermedad cardiaca, le obliga a poner fin a su carrera deportiva.

El elenco de la película cuenta con la participación de nombres importantes en la mitología del fútbol sudamericano. Es el caso de los jugadores Tucho MéndezVicente de la Mata o Juan Carlos Salvini, el entrenador y seleccionador nacional Guillermo Stábile o los periodistas Fioravanti y Enzo Ardigó.

En el banquillo:

El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009)

El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella.

El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella.

No se trata de una película de temática futbolística; el deporte ni siquiera es parte recurrente en la trama. Sin embargo, este repaso no puede obviar el alegato que uno de los protagonistas del oscarizado thriller realiza sobre los sentimientos de un aficionado sobre el equipo de sus amores: “El tipo puede cambiar de todo. De cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín. No puede cambiar de pasión.”

Rudo y cursi (Carlos Cuarón, 2008)

Rudo y Cursi, de Carlos Cuarón.

Rudo y Cursi, de Carlos Cuarón.

Uno quiere ser figura del fútbol; el otro, estrella de la canción norteña. De nuevo una cinta con dos hermanos y un balón en el centro del relato. Desde Mexico, una comedia con tintes dramáticos que supone el reencuentro en la gran pantalla de Gael García Bernal y Diego Luna por primera vez desde la road movie de 2001 Y tu mamá también (Alfonso Cuarón).

Goal! (Danny Canon, 2005)

Goal!, de Danny Canon.

Goal!, de Danny Canon.

Asociada con FIFA para su producción, Goal! traza el camino que lleva desde la miseria a la fama y el peaje que se debe pagar a cambio. Inmigración y deporte. Un joven mexicano, ilegal en Los Ángeles, encuentra una vía de escape a su gris futuro en el maná del fútbol. La mencionada colaboración del organismo oficial facilitó la aparición de equipos reales en la cinta. La trilogía continuaría con Goal! 2: Living the dream (2007) y Goal! 3: Taking on the world (2009)

El partido de sus vidas (David Anspaugh, 2005)

El partido de sus vidas, de David Anspaugh.

El partido de sus vidas, de David Anspaugh.

David Anspaugh es uno de los cineastas que mayor repertorio deportivo acumula en su filmografía. Reforzando sus relatos con adaptaciones basadas en hechos reales, sus películas retratan la cara más humana ligada al mundo del deporte. Después de detenerse en las canchas del baloncesto (Hoosiers: más que ídolos, 1986) y en los campos de fútbol americano (Rudy, reto a la gloria, 1993), llegó el turno de una disciplina mucho menos ligada a la esencia estadounidense. En El partido de sus vidas describe la historia de la selección estadounidense invitada a disputar el Mundial de Brasil en 1950. Ante la falta de jugadores de primer nivel, un grupo de jóvenes jugadores de Saint Louis son enviados al país sudamericano para enfrentarse a los mejores jugadores del mundo.

Quiero ser como Beckham (Gurinder Chadha, 2002)

Quiero ser como Beckham, de Gurinder Chadha.

Quiero ser como Beckham, de Gurinder Chadha.

Detrás de un título con referencia al jugador con mayor talento para desenvolverse en el terreno mediático (mucho más que en el futbolístico) se esconde una comedia crítica con las diferencias culturales y raciales del primer mundo con el fútbol como motor narrativo. El mensaje de su director, el británico de origen indio Gurinder Chadha, refuerza el concepto del deporte como embajador perfecto capaz de unir a los pueblos de todo el mundo en torno a una misma pasión.

Mean machine (Barry Skolnick, 2001)

Mean machine, de Barry Skolnick.

Mean machine, de Barry Skolnick.

Antes de convertirse en uno de los duros por excelencia de las carteleras inglesas, Vinnie Jones fue un centrocampista con una dilatada carrera en la Premier League (básicamente en el Wimbledon londinense) y capitán de la selección de Gales. Entre sus jugadas más recordadas hay más patadas que goles, más tarjetas que regates. Esta fama fue la que provocó que Guy Ritchie se fijara en él para incluirlo en Lock & Stock (1998), su ópera prima. Tres años después sería otro debutante, Barry Skolnick, el que le concedió su primer protagonista en la comedia carcelaria que aquí nos ocupa. Jones interpreta a un jugador profesional que por su carácter conflictivo da con sus huesos en prisión. Allí liderará a un equipo de reclusos en su partido contra los guardias del penal.

La copa (Khyentse Norbu, 1999)

La copa, de Khyentse Norbu.

La copa, de Khyentse Norbu.

 

La nota exótica de la lista la pone una comedia asiática procedente de Bután. El director local, Khyentse Norbu, enlaza la espiritualidad con lo profano, la religiosidad y el fútbol, a través de los deseos de dos niños budistas por seguir los partidos del mundial de fútbol durante su estancia en un monasterio.

Historias de fútbol (Andrés Wood, 1997)

Historias de fútbol, de Andrés Wood.

Historias de fútbol, de Andrés Wood.

El chileno Andres Wood utiliza el fútbol como hilo conductor para construir un tríptico en forma de fábula que conecta con las diferentes realidades sociales de su país. Tres capítulos y tres formas de entender una misma pasión.

El chanfle (Enrique Segoviano, 1979)

El chanfle, de Enrique Segoviano.

El chanfle, de Enrique Segoviano.

Hablar de El chavo del 8 o de El chapulín colorado (ambas de 1972) es nombrar dos series de culto para una generación entera en la España de los noventa. Pues bien, el elenco en bloque de aquellas dos producciones emitidas por Galavisión protagonizaría, algunos años después, la inocente (y algo naif) comedia El chanfle. En ella, el entrañable Roberto Gómez Bolaños interpreta a un modesto utillero del América mexicano. Las relaciones personales entre el protagonista y  los dirigentes y empleados del club marcan el desarrollo de la película.

El viajero (Abbas Kiarostami, 1974)

El viajero, de Abbas Kiarostami.

El viajero, de Abbas Kiarostami.

En la segunda aportación iraní de la lista, el respetado cineasta Abbas Kiarostami  escribió el viaje emocional de un niño rebelde desde su pueblo natal hasta la capital del país, Teherán, para presenciar en directo un partido de fútbol de la selección nacional. Un drama sencillo sobre los deseos y los sueños de la infancia.

Monty Python: International Philosophy (Ian MacNaughton, 1972)


Por último, una delicatesen en forma de corto. Monty Python, el influyente grupo cómico británico (en pleno periodo de la serie Monty Python’s Fliying Circus), aprovechó la celebración de los Juegos Olímpicos de Munich para parodiar un curioso partido de fútbol entre las selecciones de  Alemania y Grecia; allí no faltaron los mejores ¿filósofos? de cada nación. Desde los clásicos griegos (SócratesPlatón o Aristóteles) hasta los más modernos alemanes (KantHegel o Nietzsche). Y Confucio como árbitro. Hilarante.

 

 

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