Puente sobre aguas turbulentas

La amenaza de una guerra civil sobrevuela en Ucrania.
La amenaza de una guerra civil sobrevuela en Ucrania.

La amenaza de una guerra civil sobrevuela en Ucrania.

Estoy convencido que todos los lectores que superen la barrera psicológica de los cincuenta y sean o hayan sido mínimamente aficionados a la buena música, recordarán este titular tan grandilocuente. Quienes hayan pensado que se trata de una vieja canción interpretada por el mítico duo norteamericano Simon & Garfunkel, habrán acertado. En esta ocasión recurro a mi archivo musical y me quedo con esta bella canción magníficamente interpretada por Art Garfunkel y con Paul Simon en las guitarras y segunda voz que llegó a convertirse en un himno para toda la  juventud americana y posteriormente europea. Recuerdo que mi padre me trajo desde los Estados Unidos este LP, todavía no publicado en España, años después y todavía bajo la férula del franquismo el disco fue lanzado en España pero con una canción censurada, la más rítmica y bailona pero con una letra con contenidos, según el canon de la censura española, altamente dañinos para la moral y salud mental de la juventud. Sí, sí sucedió tal y como lo estoy contando.

Lo relevante en este trabajo es tratar de analizar la situación político-económica internacional, nos alejamos de los contornos de la península ibérica para escudriñar que es lo que está ocurriendo más allá de nuestras fronteras. Y como podéis imaginar nada bueno, más bien todo lo contrario: conflictos y alteraciones sociales en un buen número de países, unos más cercanos a España y otros cebándose en otros continentes. A veces pensamos que solamente pasan cosas en nuestra piel de toro, pero la globalización y la temible industria militar y de armamento ya se ocupa de propiciar y crear focos de rebelión en aquellos países donde no predomina precisamente el bienestar y el respeto a los derechos humanos, donde el derecho a la vida no existe y la justicia brilla por su ausencia. Y lo peor de todo es que los orígenes o las causas reales, pero solapadas, se encuentran enraizados y ocultos en asuntos de indote económica, ya sea por la abundancia de pozos y riqueza petrolífera, ya sea por la ambición de los países del centro por conseguir el dominio y el control de los suministros de materias primas o incluso por la negación de los derechos y la libertad democráticas para que  los pueblos  puedan decidir hacia donde quieren ir, sobre todo de la mano o dirigidos por lideres políticos honestos y creíbles. En la mayoría de los casos no es sencillo que se puedan encontrar políticos que sean capaces de entender cual es la posición del pueblo subdesarrollado y sin instrumentos a su alcance para salir de la miseria y de la pobreza.

Y llegados a este punto entrarían en juego los países dominantes, los países desarrollados liderados por los EEUU, seguidos de las potencias europeas como Francia y Alemania sin olvidarnos de Rusia, este ultimo muy proclive a defender con uñas y dientes sus intereses económicos tanto de gas como petróleo. Lo más triste y desolador de estos comportamientos es ver cómo la Unión Europea se cruza de brazos o mira para otro lado cuando vemos en las imágenes que nos facilitan los periodistas y enviados especiales, las masacres que se organizan en países que se encuentran a tres horas de nuestros pacíficos domicilios, por ejemplo Ucrania. Este conflicto va in crescendo  como una bola de nieve o de fuego, está generando más violencia y muerte cada día que pasa y no se hace nada por negociar el fin del conflicto con las partes implicadas.

Esta actitud de los organismos internacionales no me resulta extraña ni sorprendente, después de ver la pasividad que demostraron la Comisión Europea, el Parlamento Europeo, la OTAN, la ONU y el sursuncorda, en el conflicto sangriento y brutal de los Balcanes en el seno de los países integrantes de la ex Yugoslavia, asumo con vergüenza que no puedo esperar que se zanjen los conflictos antes de que se produzca una explosión de violencia y  muerte de la población inocente. Estamos limitados por los objetivos de las multinacionales y de los grupos o lobbies interesados en crear un conflicto localizado para controlar los beneficios de la riqueza autóctona. Otro asunto actual también hoy día son las estrategias proteccionistas, estamos aliados con el núcleo duro de los EEUU; China pretende romper todos los acuerdos y de manera muy sibilina incumple todos las normas que les impone la Organización Mundial del Comercio. Desde nuestro pequeño país se esblece como medida muy necesaria para la recuperación económica incentivar y fomentar las exportaciones de bienes hacia todo el mundo, esto es lo que pretenden la mayoría de las demás naciones, de modo que de manera muy cortés y diplomática todos y cada uno de los países se sacan de la manga sus subterfugios legales con el fin de impedir el libre comercio ya sea mediante barreras arancelarias como no arancelarias, cada vez más sofisticadas y retorcidas. Al final nadie cumple los tratados internacionales y esto se convierte en una lucha sin cuartel. Quienes sufren, en definitiva, este comportamiento tan egoísta y economicista de practicar políticas de “perjudicar al vecino”, son siempre los mismos, aunque sea un tópico muy manido y gastado. Ahora, para terminar, si recordáis la letra de la canción de Simon y Garfunkel entenderéis porque la he elegido para titular este artículo, es una letra que anima a la solidaridad y al compromiso social y político para luchar contra los monstruos que nacen de esta vil globalización política y económica.

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