¿Podemos o no podemos?

Podemos o no podemos

Podemos o no podemosUna de las lecciones fundamentales que estamos aprendiendo de esta ya larga crisis, es la necesidad de modificar las formas de hacer política y dirigir la economía. Los modelos tradicionales no nos sirven del todo, desde hace algún tiempo se nos viene diciendo que estamos asistiendo a un proceso complejo de transformación de la sociedad y de todo aquello que se deriva de las relaciones sociales y económicas entre los miembros de un país o de una sociedad multicultural como la nuestra.

Este proceso que comentamos afectará también evidentemente a los políticos responsables de coordinar la evolución social, tecnológica, económica, etc. Ya no vale eso de conseguir un acta de diputado y olvidarse hasta las próximas elecciones. A partir de las elecciones de 2015-2016, los dirigentes políticos tendrán que trabajar para evitar situaciones flagrantes de desigualdad, asimismo se exigirá un firme control de los presupuestos nacionales y autonómicos. Al ser los recursos limitados y escasos la decisión de gasto habrá de ser muy consensuada y racionalizada. Las partidas que deberían regularse más serán las referentes a la asignación para el pago de los intereses de la deuda del Estado, y la partida destinada a financiar el desempleo.

Entiendo que para los presupuestos del próximo decenio ya se habrán realizado las auditorías correspondientes sobre la deuda total comprometida. De otro lado se estarán acometiendo políticas activas de creación de empresas y puestos de trabajo, evitando mayores gastos por desempleo. Tenemos claro que la gestión de la economía del país estará fundamentada en la apuesta por una mayor innovación empresarial, mayores dotaciones presupuestarias para el desarrollo tecnológico y la investigación. Sin olvidar la importancia de la educación y la formación para los jóvenes.

Disponiendo ya de una ley de transparencia, el ciudadano tendrá conocimiento puntual de la evolución de los ingresos y los gastos de la economía en general. Algo que tampoco podrá funcionar como se viene haciendo, es el descontrol y la descoordinación entre el gobierno central y los gobiernos autonómicos, diseñar un modelo de balanza fiscal que permita conocer en cada anualidad cual ha sido el trasiego de ingresos fiscales y partidas de gasto transferidas con absoluta transparencia, aplicando siempre criterios de racionalidad fiscal. Nada de enfoques demasiado complejos, injustos y parciales. Transparencia absoluta. España durante los próximos años ha de avanzar política y socialmente, recuperar los años de la crisis, reconstruyendo un nuevo Estado del Bienestar guiado por el ahorro y la sostenibilidad. Se acabó el despilfarro y dilapidación de recursos en todos los órdenes de la administración pública. Esto sí ha de constituir una política férrea en su elaboración y gestión día a día.

Confío en que el azote de la crisis ya se habrá moderado, nos supondrá un gran esfuerzo financiar los intereses de la deuda, pero creemos también que el crédito ya estará fluyendo, el tejido empresarial reconstruido, se deberá crear más empleo. La tasa de paro habrá iniciado su descenso, recuperar una tasa del 10%, de modo que paulatinamente volver a ser una economía social de mercado. O una economía capitalista con un fuerte componente de justicia social, acorde con las políticas de bienestar operativas y en vigor por nuestros vecinos de la eurozona. Siempre se ha dicho que los miembros de la Unión Europea tendrían que crecer armónicamente y casi a los mismos o similares niveles de calidad de vida. No podemos tolerar más la existencia de grandes diferencias en las rentas de los ciudadanos españoles con respecto a los franceses o los holandeses por ejemplo. No me olvido de la productividad de la economía en su totalidad, tan productivo ha de ser el trabajo como el capital. Además, pensemos que a medida que transcurra el tiempo, la competitividad entre las naciones será cada vez más dura, estamos obligados a trabajar mejor y eficazmente en todos los ámbitos de la economía. No pretendo con estas reflexiones hacer un discurso de buenas intenciones o un análisis buenista de las cosas en el futuro a medio plazo. Se trata única y exclusivamente de imaginar lo que habrá de ser este país si somos capaces de ser gobernados por politicos responsables, transparentes y comprometidos con el desarrollo económico y crecimiento sostenible que permita superar, aunque no olvidar, todo el daño y dolor que hemos pasado durante la crisis que comenzó en 2007. El mensaje ha de ser el siguiente: allá por 2016-2020, España ha de situarse en los niveles de estabilidad política y económica que siempre hemos deseado todos.En esta misma semana se ha celebrado en Alicante el XVII Congreso Nacional de la Empresa Familiar, de ese congreso ha salido un documento informe que lo iré comentando en próximos artículos, titulado Informe España 2018 realizado por el Consejo Empresarial para la Competitividad.. Es un trabajo muy completo y bien documentado, en el que se realizan diversas propuestas para conseguir como meta, conseguir reducir ala mitad la tasa de paro vigente, instrumentalizándose inversiones en torno a los 30.000 millones de euros, así lo manifiestan los empresarios reunidos en este congreso. Consideremos una realidad que casi nunca nos detenemos a pensar, constantemente nos bombardean desde los medios de comunicación que en el ultimo año nos han visitado 60 millones de turistas, y la tendencia es incrementar esa gran cifra de gente que nos visita desde infinitas procedencias del planeta. Hagamos una reflexión todos juntos, pensando que algo bueno tendremos si nos visita tanta gente. Pues a la faena, recuperemos nuestra estima y abordemos el futuro de nuestro país con ganas y con la máxima energía, eso sí, implicándonos todos un poco más en la gestión y control de nuestros dirigentes en todas las instancias políticas, al filo de entregar este artículo se hace publica la encuesta del CIS, no me cae de sorpresa el resultado en cuanto a la intención de voto. En cualquier caso, se requiere prudencia, sentido común y mucha responsabilidad, valorando ventajas e inconvenientes. Aquí no cabe lo visceral o pasional. Nos irá a todos mejor si actuamos con racionalidad.

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