A vueltas con Piketty y las elecciones europeas

REMBRANDT el rapto de europa

Como recordareis, en el post de la semana pasada presentábamos al economista de moda en todos los ámbitos mediáticos, desde la televisión, diarios digitales, blogs especializados, y columnistas de toda laya.

Y la verdad es asombroso la que ha liado este joven economista francés, Thomas Piketty, en poco tiempo y con una obra monumental de más de 700 páginas y cantidad de gráficas. Pero claro es un tema de absoluta actualidad, la desigualdad social como derivación de esta prolongada crisis financiera de los últimos siete años. Desde el otro lado del Atlántico se le ha tildado de marxista recalcitrante y poco ortodoxo. Aquí en Europa se le ha encumbrado por los partidos socialdemócratas. El caso es que está en boca de todo analista político y económico que se precie. Como digo la temática que subyace en su libro es el cuestionamiento de la creciente desigualdad y pobreza que viene creciendo en los países capitalistas. Modelo de producción este que se caracteriza por un importante crecimiento económico y por unas políticas de bienestar cuasi satisfactorias para toda la población menos favorecida por la competencia económica en el mercado de trabajo y del dinero.

Como advierten otros eso era antes de la crisis, ahora se ha derrumbado todo el edificio económico y financiero que se había construido con las políticas keynesianas de distribución de la renta. Con el abandono de dichas directrices y el recibimiento con los brazos abiertos de las políticas neo liberales, el triunfo de las oligarquías y la gran banca es evidente que Piketty esté al quite y levante ampollas entre los sectores más reaccionarios del sistema económico. Obviamente no es el nuevo Keynes, ya nos hubiese gustado que sí lo fuera, todavía le queda un buen camino por recorrer, nos tendría que arrojar una intensa luz que vislumbrara como lo hizo Keynes en su momento, y un aparato de análisis económico muy preciso y convincente. Es muy difícil sustituir la figura de John Maynard, además son otros los tiempos que vivimos hoy con otra problemática no muy distinta, pero conceptualmente diferente. Hoy tenemos que desenvolvernos en un entorno globalizado y muy hostil, en aquellos años treinta imperaba más el consenso y el dialogo de altura para cerrar los conflictos sociales y económicos. No era todo una balsa de aceite pero no era lo mismo, los tiempos cambian, a veces a mejor y otras a peor. Aquellos años sufrieron las terribles guerras mundiales que masacraron a millones de europeos.

Hoy, y dentro de diez días tenemos unas nuevas elecciones europeas. Esta Europa que nos ha tocad vivir no es la que ambicionábamos, y creíamos que iba a perdurar por los siglos de los siglos. Nos olvidamos de la existencia de los ciclos económicos y de la avaricia y egoísmo de los dirigentes, sin contar con la permanente corrupción y latrocinio en todos los ámbitos de la política, desde el municipio hasta el Parlamento Europeo. Los lobbies económicos y financieros son los que marcan los pasos a la Comisión Europea y a los ciudadanos solamente nos dejan las migajas del triste voto, solo el cumplimiento de todas las directivas europeas a rajatabla. Soy consciente que estamos integrados en un club de ricos, nos puede gustar más o menos nuestros socios, pero  lo que importa es que nuestros representantes políticos nos defiendan con uñas y dientes, pero no siempre es así. De modo que hay que estar donde se cuecen todas las pócimas para el día a día en Europa. Lo que sí debemos hacer es implicarnos todos un poco más en el proceso europeo y exigir que no se violen los derechos de los ciudadanos de los países del sur de Europa de manera perversa y constante. Reivindicar la aplicación de políticas económicas basadas en el crecimiento económico generalizado, políticas activas de empleo, persecución del fraude fiscal cometidos por los políticos  corruptos y por los banqueros que huyen con el dinero a los paraísos fiscales. De momento se implanta la tasa Tobin, o el políticamente correcto Impuesto sobre Transacciones Financieras (ITF). Es un paso importante, estaremos pendientes de la recaudación, se prevén unos ingresos para las arcas fiscales de todos los países comprometidos, entre ellos España, de 35.000 millones de euros por los once países que lo van a implantar en Europa en la reunión de la Comisión antes de las elecciones. Veremos a ver qué sucede si pasa o no el umbral del éxito parlamentario. Mientras lo deciden los sabios parlamentarios, desde este post disfrutaremos de la magistral Europa de Carlos Santana, en directo desde Montreaux.

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