Pequeño Buda: Bertolucci con objetividad.

 

Pequeño Buda

“Si apretáis la cuerda demasiado…. se romperá. Y si la dejáis demasiado floja…. no sonará….”

Pequeño Buda. Enseñanza, objetividad y temática aplicada al “Yo”, a uno mismo. Y así estaba yo este fin de semana, tratando de buscarme a mi mismo, lo que me dije: – Voy a ver si encuentro alguna película de “esas” que me ayude a encontrar algo no bueno, sino mejor, para ayudarme a superar ánimos y cosas cotidianas- Y así fué. Eché mano de mi filmoteca peculiarizada en mi mueble de auto-montaje, y ahí estaba Bertolucci esperándome.

Pequeño Buda, como bien digo, es una celuloide dirigida por Bernardo Bertolucci. Sí, Bertolucci nos acompaña de nuevo esta semana. Creo que es inevitable no ver films de este gran director donde los haya.

La película es del año 1993, rodada entre Seattle, Buthan y Nepal, países asiáticos, con una belleza espectacular. Sin embargo,  hay escenas donde realmente acerca al espectador al paisaje de los refugios de los tibetanos exiliados como Paro o Patan, y que nos hace reflexionar sobre cosas valiosas de la vida, y de nosotros mismos desde otro punto de vista, desde el cine.

Está protagonizada por Chris Isaak (padre de Jesse), músico actual  después que fuera boxeador,que recordaréis la famosa canción “Wicked Game”,  la gran actriz Bridget Fonda (madre de Jesse) y el tan famosísimo actor seductor Keanu Reeves (Príncipe Sidharta) que ya todos y todas por supuesto conoceis, como en “Matrix”, “Speed” o “Le llaman Bodhi” junto al fallecido actor Patrick Swayce.

Es una bella historia que gira en torno a los orígenes de la religión budista, donde el director, en este caso como en otros, presta más atención a los detalles que al fondo en sí de lo que trata la película.

Pequeño Buda: Film con temáticas significativas para la vida.

Lo que me llamó la atención de este film, es la nula presencia de barreras idiomáticas entre niños de diferentes países, pero es que Bertolucci usa más una didáctica infantil para exponer las bases de la religión budista, ya que de esto último trata la película lo que nos hace reflexionar algo sobre ello, aunque el director, cae un poco sobre los personajes dejándolos de lado en su rol, y centrándose más en el Budismo.

Finalmente, tenemos una película hermosa de colores, que juega con ellos, donde por ejemplo, en Seattle, los colores son mas fríos, comparando la belleza que podamos observar en tal apreciados paisajes que salen donde se hizo.

Al final, también obtenemos que a pesar de su espeso irrealismo en algunas fases, nos permite conocer a grandes rasgos la realidad budista sin llegar a aburrirnos, tratándose de un documental. Aunque bueno, casi todos los documentales son muy buenos, pero depende de qué, obviamente.

Pequeño Buda nos ofrece una clara reflexión sobre la necesidad de buscar un sentido a la vida, donde encontrar temáticas con objetivos: La espiritualidad, que nos conlleva a incentivar el conocimiento personal, junto a experiencias y sentimientos. La madurez, donde fomenta la responsabilidad de los actos de cada uno junto a la conciencia y desarrollo. Y por último, la muerte, promoviendo la seguridad emocional, la capacidad de superación a uno mismo.

En fin, cinéfilos, con esto no quiero daros una clase de Filosofía, sino daros un pequeño empujón a que veáis una buena película entretenida y amena, y así de paso, busquéis un pequeño hueco para la relajación y el bienestar. Espero que os guste, y sobre todo, que busquéis vuestro camino, cinéfilos. Paz y armonía para todos. Buena semana.

 

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