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Morrisey contra el mundo: tres décadas de los Smiths

The Smiths, pioneros del rock independiente
The Smiths, pioneros del rock independiente

The Smiths, pioneros del rock independiente

Entre los asistentes al mítico concierto que los Sex Pistols dieron en Manchester, el 4 de junio de 1976 en el Lesser Free Trade Hall, no faltó un joven y rebelde Morrisey. Quizá nadie era consciente en aquella sala, pero la cita resultaría germinal para la futura escena de la ciudad norteña (la movida Madchester, antecesora inmediata del Britpop), musicalmente abandonada  hasta entonces, en comparación con las ya mitificadas Liverpool y Londres. Seis años más tarde, en 1984, sería aquel mismo muchacho el que debutó como telonero en el club Hacienda, también en Manchester, con su recién creado grupo: los Smiths (el nombre simbolizaba a la gente corriente). Comenzaba la andadura de la banda independiente más influyente del rock británico, después de que Johnny Marr se fijara en la voz y la teatralidad del excéntrico Morrisey como el contrapunto perfecto para las melodías de su guitarra. Andy Rourke (bajo) y Mike Joyce (batería), completaron una formación que en 2014 celebra el treinta aniversario de la publicación de su primer álbum, el homónimo The Smiths.

Hablar de los Smiths es hablar de Morrisey y de Marr, el efímero dúo que agitó los cimientos de un panorama con tendencia a convertir la música en un producto más de la sociedad de consumo. Los de Manchester representaron al batallón de sellos independientes que se plantó ante la corriente mainstream de los ochenta, desmarcándose de los canales habituales y de las formas de producir poco ambiciosas. Frente al pop prefabricado y la alargada mano de la industria, reivindicaron los valores del rock clásico, no sólo en lo musical, sino también en lo ideológico. Para muchos músicos supuso una ventana abierta hacia la libertad artística y el control de sus carreras.

A los habituales de las biografías musicales no le sonarán raras las manidas extravagancias de las estrellas del rock, pero la personalidad irritante de Morrisey seguramente se lleva la palma. Solitario, narcisista, deslenguado e irritable, militante vegetariano, defensor de los animales y antibelicista, su colmillo desatado apuntaba contra todo lo que se moviese, contra aquello que amenazara a su particular forma de entender la vida, especialmente la industria de las discográficas y el star system de la música popular. El mucho más mesurado Johnny Marr, discreto y moderado beste online casino en su vida privada, no paso tan desapercibido en el terreno musical. Su polivalente guitarra (a veces melódica, a veces ardiente) fue la responsable de las nítidas melodías que hoy resuenan inmortales.

“Trepidante (y en muchos casos caótica) por lo efímero y productivo. Apenas cinco años de vida fueron suficientes para producir cuatro inolvidables álbumes de estudio.”

The Smiths (1984) supuso la primera muesca en la vertiginosa discografía de los de Manchester. Trepidante (y en muchos casos caótica) por lo efímero y productivo. Apenas cinco años de vida fueron suficientes para producir cuatro inolvidables álbumes de estudio, algunos sencillos y varios recopilatorios, fruto de una inagotable e intensa capacidad creativa. Lo paradójico de semejante rendimiento es el contexto en el que se produjo: la dificultad para emparentar unos temperamentos tan divergentes provocó que una sensación de fugacidad planeara sobre el futuro de la banda. La inestabilidad fue tal que los mánager desfilaron, incapaces de mediar en medio de semejante guerra civil. Ríete tú de Lennon y McCartney. Hasta que la olla a presión estalló y sus caminos se separaron prematuramente. Como no podía ser de otra manera, semejante circo se contagió a algunos sectores de la opinión pública, convirtiendo al grupo en el blanco perfecto para las críticas de los medios de comunicación más sensacionalistas.

Ritmos heredados del rockabilily de los cincuenta, contundencia lógica tras el huracán del punk, agridulces baladas de alma satírica, el sonido de los Smiths destacó por su eclecticismo. El controvertido combo MorriseyMarr era capaz de facturar las melodías más populares con los requiebros más amargos y sombríos, siempre con el objetivo de despertar emociones. A pesar de lo irónico y amargo de su mensaje, sus canciones siempre sonaron vitalistas, enérgicas y excitantes. Haciendo gala de una personalidad propia, y una sentida afinidad por el rock tradicional británico, rompieron con los sintetizadores dominantes en la escena de los primeros ochenta, devolviendo el protagonismo a las guitarras.

La ambigüedad sexual y el magnetismo que desprendía Morrisey sobre el escenario evocaban a sus más directas influencias: las estrellas glam rock de los setenta, los Bowie, Bolan o New York Dolls. Sus letras, al mismo tiempo,  mostraron el mismo espíritu provocador y punzante, salpicando momentos de gran ingenio e hilarante comicidad, con otros más amargos que supuraban soledad e incomunicación. Su compromiso e ironía cautivaron al público, hasta el punto de convertirlos en una formación de culto. Una voz melodramática, teatrera, incluso algo amanerada, completaba el cóctel.

“This Charming Man,  con su luminoso entrada y sus tintes homosexuales, y What difference does it make?, con uno de los riffs más destacados de su discografía.”

El sencillo Hand in glove precedió a la publicación de The Smiths (1984). Una  sarcástica historia de amor inspirada, según algunos, en el amor platónico que Morrisey sentía por Marr. Otros dos temas despuntaron como anticipos del álbum: This Charming Man,  con su luminoso entrada y sus tintes homosexuales, y What difference does it make?, con uno de los riffs más destacados de su discografía. A pesar de su moderado éxito, la expectación generada fue tremenda. Al margen del trio de sencillos, The Hand That Rocks the Cradle funcionó como tributo a Kimberly, de Patti Smith. Por su parte, la portada del álbum recogía un fotograma de The collector, película basada en la novela de John Fowles.

Aquel llamativo estreno anticipó tres discos más (uno por año), todos bajo el sello de la independiente Rough Trade (antes de su trasvase a la multinacional EMI): Meat is murder (1985), The queen is dead (1986), la carta magna del grupo concebida en medio del caos (además de los habituales, los problemas crecieron con el accidente de tráfico de Marr y la expulsión de Rourke por sus problemas con la heroína), y su despedida con Strangeways, Here we come (1987).

The Smiths (1984)

2 comentarios
  1. Quinto Murray
    Quinto Murray Dice:

    Ya era hora!! Echaba de menos una reseña a esta banda mítica. Para una persona cuya gran parte de la infancia discurre en barrio obrero de la periferia madrileña, oir la melodía de la guitarra de Marr o la ironía de Morrissey es teletransportarse a aquellos años 80 incalificables. Hablar de los Smiths es como describir el Titanic, Efímero y Grandioso a la vez.

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