México, a vida o muerte

A vida o muerte (Cápula). Foto: Antonio Muñoz Hernández.
A vida o muerte (Cápula). Foto: Antonio Muñoz Hernández.

A vida o muerte (Cápula). Foto: Antonio Muñoz Hernández.

México es una catrina en Capula, ciudad de dioses en Teotihuacán, colonial y barroca en San Miguel de Allende, un recuerdo a los muertos en Pátzcuaro, prehispánico en San Juan Chamula, un cruce de creencias en Real del Monte, minero en Huasca, cervantino en Guanajuato, primaveral en Cuernavaca y eterno en el D.F. Son las mil y una caras de un país único que se reúnen ahora en una exposición titulada México, a vida o muerte (en Elda, desde el 9 de enero hasta el 3 de febrero).

Nómada y caminante en la tierra que vio nacer a Moctezuma, Pancho Villa y Frida Kahlo, el fotógrafo alicantino Antonio Muños Hernández (responsable de la muestra), se sintió fascinado por México desde el principio. Hasta el punto de que, a su regreso a España, sintió la necesidad de compartir sus experiencias en el país centroamericano. “Quería transmitir el contraste que he sentido allí, un país lleno de vida en la calle, en los campos, en todos sus rincones. Mezclado con la concepción tan diferente que se tiene de la muerte gracias, sobre todo, a su fiesta más popular: el Día de Muertos”.

Chiapas de colores (San Juan Chamula). Foto: Antonio Muñoz Hernández.

Chiapas de colores (San Juan Chamula). Foto: Antonio Muñoz Hernández.

México, a vida a muerte, es un trabajo de recopilación que selecciona doce fotografías entre las miles tomadas por Antonio en tres viajes diferentes al país americano. Con ellas “he querido expresar mi personal punto de vista de aquellos lugares. He visitado puntos turísticos y emblemáticos como Teotihuacán o la Casa Azul (Museo de Frida Khalo), pero sobre todo quería centrarme en lugares no tan turísticos y que representan, de forma más fidedigna, la realidad del país y de su cultura”.

Un tema recurrente en la exposición, como bien refleja su título, es la importancia de la muerte en la cultura mexicana. “La impresión que tengo es que se tiene un concepto de la muerte muy diferente a otros lugares. El Día de Muertos está considerado como la tradición más representativa de toda la cultura mexicana, mezclando rasgos de las culturas indígenas y de la hispana”. Si en España la muerte se observa como final del camino, en México “se ve como una fiesta. Durante esos días la gente recuerda de una forma muy alegre a sus seres queridos fallecidos, brindándoles altares con sus objetos, comidas favoritas, etc. Todo acompañado de una alegría y un ambiente muy festivo”.

La relación entre Antonio y México viene de lejos. Por influencia familiar la afinidad entre ambos nació entre relatos, artesanías y recuerdos, alimentos de un sueño que al final pudo hacerse realidad.  “Siempre me ha llamado muchísimo toda la cultura mexicana, la más moderna, pero también la prehispánica. Al final conseguí ahorrar un dinero, cogí la mochila y me animé a viajar por el país durante un verano. Más tarde repetiría en dos ocasiones más, conociendo otros lugares, otras gentes, etc.”.

Camposanto (San Juan Chamula). Foto: Antonio Muñoz Hernández.

Camposanto (San Juan Chamula). Foto: Antonio Muñoz Hernández.

En cada uno de sus viajes el autor se sintió como en casa: “México siempre me ha tratado muy bien y he tenido la suerte de sentirme como en mi tierra. Es un lugar muy muy especial para mí”. Además, no es ajeno a la realidad que vive el país. “Es un país culturalmente riquísimo, muy bonito, con una diversidad natural y cultural increíble, un país que recomiendo a todo el mundo visitar. Pero que desgraciadamente también tiene problemas con la corrupción, empezando desde los políticos, pero sobre todo con el tema de la droga y los narcos, que han convertido algunas ciudades y zonas del país en peligrosas para la población y los visitantes”.

Como fotógrafo, Antonio tiene clara cuáles son sus expectativas cuando recoge su cámara y se lanza a por nuevos objetivos. “Quiero trasmitir, de una forma muy personal, lo que siento al visitar todos esos lugares. Sobre todo los menos conocidos, además de todo lo que culturalmente me llama la atención”. Asimismo cree que la fotografía “es una forma de expresión muy directa y personal. Si lo haces bien puedes transmitir muchísimo con tan solo una imagen, además de que cada fotografía es única, no existen dos iguales. Por algo se dice que una imagen vale más que mil palabras”.

Cartel de la exposición México a vida o muerte.

Cartel de la exposición México a vida o muerte.

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