Lloramos a raudales (Cry me a river) por Joe Cocker (1944-2014)

Mad Dogs & Englishmen.
Mad Dogs & Englishmen.

Mad Dogs & Englishmen.

Hacía ya meses que no oíamos ni veíamos a Joe Cocker en los medios de comunicación o en algún plató promocionando sus últimas grabaciones en estudio. Un mal presagio se cernía sobre todos nosotros. Y digo todos porque, Joe Cocker desde el momento que formó parte de la película Nueve semanas y media (1986) del director Adrian Lyne y con un reparto de lujo, Kim Bassinger y Mickey Rourke, su voz ronca y castigada por las cervezas durante las giras y los conciertos, pasó a formar parte de las formulas del pop-rock más radiofónico y televisivo. Afortunadamente este enorme showman de los 60 y de los 70 del siglo XX, consiguió volver a brillar, al fin y al cabo su voz desgarradora sonaba constantemente y muy en su línea pero bastante más atemperado en sus movimientos espasmódicos en sus directos.

Ahora que ya no está con nosotros, una especie de rápido biopic sobre su carrera menos conocida o al menos sus inicios más sonados en el mundo de la música inglesa y norteamericana de finales de los sesenta, en concreto durante los años 1968-1970. Descubrí a Joe Cocker gracias a uno de los vinilos que traía mi padre de sus viajes a Estados Unidos con motivo de la celebración de las ferias de calzado en Nueva York, él ya sabía de mi pasión por la música americana e inglesa de aquellos años. Época en la que predominaba el movimiento y la cultura hippie condimentado con el consumo de acido y otras sustancias que influyeron en la creación artística y en todo un modo de vida para la juventud no solo americana sino internacional. En ese primer vinilo de Cocker recuerdo que me quedé impresionado, pegado a la pared de mi habitación escuchando temas como Delta Lady, Blackbird, With a little help from my friends, y algunos otros también muy conocidos. Tiempo después TVE, paradójicamente durante aquellos pacatos años- pasó lo que hoy sería una especie de videoclip, creo que fue interpretando The letter, agitando los brazos y las manos como si le hubieran aplicado unos cables de la luz o estuviese poseso por el diablo. Tremendo verlo contoneándose de un lado para otro con esa voz que rugía como un howl del blues más profundo de los campos de algodón.

Durante aquellos felices e indolentes años escuchaba con profusión a bandas como Credence Clearwater Revival, Crosby, Stills, Nash & Young, Led Zeppelin, Eric Clapton en solitario o en aquella gran banda, Derek and the Dominos. En toda aquella ebullición de talento e ingenio para componer y crear música , aparición un doble álbum del mismísimo Cocker que volvió a ponerme contra la pared, llevaba por titulo “ Mad Dogs and the Englishmen” ( 1970), esta grabación en directo, ciertamente caótica según contaban las crónicas que se publicaban en los periódicos ,desde Australia, Estados Unidos o incluso Europa, relataban todo un monumento a la exaltación de la libertad que preconizaba la cultura hippie y su lema : Haz el amor, no la guerra.

En este doble Mad Dogs si podemos acceder a una amplia y profunda visión de los años de mayor reconocimiento y creatividad de Joe Cocker, la big band que le acompañaba en esta macro gira mundial fue espectacular y de un nivel, creo que jamás conseguido por un jefe del rock: Leon Rusell, Carl Radle, Jim Keltner, Chris Stainton, Rita Coolidge y un largo etcétera, más de treinta personas, que posteriormente fueron grandes músicos integrados en las mejores bandas del momento, colaborando con Eric Clapton, algunos, en su etapa de recuperación de las drogas.

Desde mi modesto punto de vista sugeriría a todos aquellos amantes de la música americana de aquella época, la audición integra de este doble LP, hay una versión de She came in trough the bathroom window (Lennon/ McCartney) todavía no superada vocalmente, sin palabras con uno de los temas que le dio una gran dosis de fama, “Cry me a river” o incluso una versión en vivo de “The letter”. Una grabación que no tiene desperdicio y que nos deja alegremente conocer la intensidad- escuchen Bird on the Wire y también Let´s get stoned– y la sentimentalidad de este enorme interprete de la música rock y blues de los años más creativos de la escena americana.Sin olvidar los conflictivos años de la guerra de Vietnam y del histórico concierto multitudinario de Woodstock, muy cerca de Nueva York, donde también estuvo el omnipresente Joe Cocker, dando una soberbia lección de una excelente puesta en escena, revolucionando el ambiente de la juventud allí concentrada. Hoy afortunadamente tenemos documentos gráficos sobre estos míticos espectáculos, son una muestra más de una realidad inexorable, el veloz paso del tiempo. A veces detenernos en estas herramientas videomusicales hace que podamos manejar el tiempo a nuestro antojo, aunque sea por unas horas.

Joe Cocker descansa en paz.

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