Las fábricas inteligentes

fabrica00Viene siendo habitual enfocar los problemas económicos de los países desde el lado de la macroeconomía, aun más todavía desde el comienzo de esta crisis financiera y de modelo económico que se prolonga demasiado. A pesar de esta problemática y de este escenario de incertidumbre y algo de caos o de encrucijada en el proceso globalizador que se viene consolidando año tras año, muy pocas veces reflexionamos sobre el otro lado de la economía, el lado productivo de las empresas y las familias, o lo que normalmente denominamos microeconomía. Cuando realizamos esta diferenciación, no estamos intentando aislar una de otra o considerarlas totalmente independientes. Más bien al contrario, ambas ramas de la economía se encuentran muy interrelacionadas, la macro no podría configurarse sin una perfecta sincronización de los agentes económicos protagonistas: las empresas y los consumidores sin olvidar a los inversores individuales.

El objetivo de este artículo es tratar de explicar los parámetros que de alguna manera definen un análisis microeconómico de la sociedad en un momento tan crucial como el que estamos viviendo ahora mismo y cómo va a evolucionar muy rápidamente en un corto y medio plazo. Haré hincapié en el ámbito de las fábricas y las empresas, tanto de tamaño mediano como las grandes empresas industriales que son tan importantes y necesarias para la creación de empleo y de riqueza. No solamente vivimos de la prima de riesgo, de la deuda pública o de la deflación. Decía antes que estamos asistiendo a un proceso complejo de transformación empresarial, en Europa la industria representa el 20% del PIB. Necesitamos a las empresas, sobre todo aquellas más innovadoras y mentalizadas en la necesidad de invertir en investigación y desarrollo tecnológico con la finalidad de mejorar la competitividad de sus productos y poder exportar a cualquier mercado los productos fabricados, ya sean bienes de consumo o bien inputs para otros sectores de la economía.

Lo que ocurre es que esa misma transformación está consiguiendo que las empresas se construyan de otro modo, no al viejo estilo de fábricas del siglo XIX. Debido a la progresión de las comunicaciones, la implantación de Internet en todos los continentes se ha creado una pauta de comercio internacional diferente, lo que hoy llamamos “el Internet de las cosas”. Actualmente las fabricas que se levantan en los polígonos o zonas industriales de los EEUU, China, Japón, o Europa son concebidas por los ingenieros como fabricas limpias y con pantallas de ordenador por todos los puestos de trabajo, incluso las fabricas transformadoras ya desarrollan su proceso productivo con maquinaria mucho más sofisticada y programada para realizar cada una de las fases de montado y terminado del producto final. Quiero decir que en cada puesto podemos ver a una persona que alimenta de información a cada una de las maquinas.

Desde los tiempos en que la crisis financiera se cebó con nuestro tejido industrial, allá por los años 2009-2011, la mayoría de los analistas y políticos de turno no hacían más que recetar un cambio rápido de modelo productivo, como si hacerlo fuera algo semejante a cambiar las vías de tren o cambiar una rueda a un automóvil. Pasar de del sector inmobiliario, del ladrillo a un modelo en el que predomine la inversión en I+D+i no es cuestión de dos días. Lo primero es la convicción de los políticos para iniciar una serie de trabajos y propuestas que hagan viable la creación de proyectos empresariales atractivos para los sectores más dinámicos, sectores que deberían cumplir la misión de empresas tractoras, empresas y sectores que impulsen y arrastren al resto de la economía industrial. En segundo lugar, hace falta dinero, hace falta dotar de fondos a los órganos responsables de coordinar los procesos de investigación y desarrollo. Como tercer aspecto muy importante es acelerar el acercamiento entre la Universidad y las empresas. Es muy determinante conocer con la máxima precisión que formación está demandando las empresas para cubrir sus puestos en sus sedes nacionales e internacionales. Y, por ultimo, potenciar las ayudas a los centros de investigación y a los institutos tecnológicos del país. En estos difíciles momentos, no cabe pensar en aquello de “que inventen ellos”. Estamos en Europa y los países socios están apostando con intensidad por la innovación y la investigación. La participación de la I+D en el PIB es cada vez más pequeña, así la microeconomía no puede garantizar un aumento de nuestra presencia como país en los foros de países lideres en producción de bienes y servicios.Entre 2008 y 2013, la partida destinada a financiar la I+D ha caído un 11,5%. El recorte de la Administración Pública, un 17%, ha sido más del doble del que se ha producido en las empresas.

Resumiendo, podríamos señalar que los países occidentales – EEUU, Alemania, Reino Unido, etc. – admiten que sus economías necesitan renovar sus fábricas y llevarlas al siguiente nivel, el que incorpora la digitalización a los procesos de producción industriales. De esta manera, Europa será capaz de combatir con éxito la invasión del modelo de producción chino o hindú, nos jugamos mucho en nuestro entorno más cercano. Es por ello que urge reformular las políticas de fomento industrial, la cuarta revolución industrial ya ha comenzado, y ha llegado para quedarse. España no puede ni debe perder este tren que nos ha de llevar a la consolidación de un modelo económico más y mejor profesionalizado, no podemos consentir quedarnos anquilosados en la cuneta de la innovación. Macro y microeconomía han de ir de la mano, son las dos caras de una misma moneda.

Termino recordando un hito empresarial que nos distingue en todo el mundo, una propuesta que significó la irrupción de un concepto marcadamente rupturista en el mundo de la comunicación y el diseño de aquellos años. Esta fue la guinda de un proceso de transformación empresarial y La Caixa quiso que ese cambio lo simbolizara la opción Joan Miró (1893-1983). Musicalmente me ha parecido coherente ofreceros algunos de los temas que popularizaron los vanguardistas y pioneros de la onda electrónica en 1970, nacieron en Dusseldorf (RFA) y todavía hoy siguen vendiendo discos. Es más, en Enero de 2014 la Academia de los Grammy honró a Kraftwerk con un Lifetime Achievement Award.

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