Las 13 canciones de 2013

Get lucky de Daft Punk, para el equipo de Quemarropa, la mejor canción de 2013
Get lucky de Daft Punk, para el equipo de Quemarropa, la mejor canción de 2013

Get lucky de Daft Punk, para el equipo de Quemarropa, la mejor canción de 2013

Llegó diciembre, y con él, las tan trilladas listas recopilatorias con lo mejor y lo peor que nos ha legado el año. Manidas, pero también divertidas, por lo que Quemarropa no se iba a quedar al margen. Comenzamos el repaso con las 13 mejores canciones de 2013. Cuando decimos mejores nos referimos a las más destacadas en nuestra opinión: cada uno tiene sus preferencias y las nuestras son puramente subjetivas. Y cuando decimos música hacemos hincapié en el panorama internacional de la cultura popular.

La lista presenta dos bombazos llenapistas, originales por su concepción funk y folk. La escena de pop electrónico, con sabor ochentero, demuestra su buen estado de forma, mientras se hacen hueco las nuevas voces de la tradición del folk acústico. Imprescindibles  los héroes de la guitarra y sus esperadas nuevas propuestas. Hasta nos permitimos el lujo de incluir una canción con dos años de antigüedad, eso sí, popularizada en éste. Y por último, no nos olvidamos del regreso de un gigante, el duque blanco.

Get Lucky (Daft Punk, Random Access Memories)

Daft Punk hace magia y nos devuelve el recuerdo de Curtis Mayfield y Bobby Womack. Get Lucky llegó a nosotros como un crossover disco-funk de espíritu setentero que iluminó (brillante como su portada) el panorama de la música dance a fuerza de reactivar sus códigos más discotequeros. Sonidos hipnóticos y seductores con una producción prodigiosa a cargo, como siempre, de Thomas Bangalter y Guy Manuel de Homem-Christo, los dos hombres tras las máscaras de Daft Punk. El estribillo (we’re up all night to get lucky) se repite como un lema sobre la fortuna en una estimulante noche de conquista y sexo. La colaboración del cantante de soul Pharrell Williams y del guitarrista co-fundador de Chic, Nile Rodgers fue más allá de los tan de moda acompañamientos estrella pop-dj, ya que ambos participaron con los franceses en la composición del tema.

No hablamos únicamente de la mejor canción del 2013, sino que disparamos, con impunidad y alegría, hacia el mejor sencillo de lo que llevamos de década. El enigmático dúo francés de música electrónica regresa al estudio de grabación ocho años después de Human after all. Lanzado como primer sencillo de Random Access Memories en el mes de abril, Get lucky alcanzó la primera posición en las listas de éxitos diecinueve países, incluyendo el afamado Billboard norteamericano.

My number (Foals, Holy fire)

Los británicos Foals avanzan con solidez en el camino de redescubrimiento de sus propios límites musicales. Los frenéticos y alocados temas de sus inicios mutan hacia ritmos más complejos y elaborados. Eso sí, igual de bailables y disccotequeros. Además dejan hueco a un mayor número de solos de guitarra. En My number deslumbran con una composición de funk progresivo y una melodía de las que se quedan grabadas.

Encasillados en la escena math rock, por dar mayor cobertura al sector instrumental que a las propias voces, la banda de Oxford ha publicado su tercer disco (todos con la independiente Transgressive Records): Holy fire. Su sonido es brillante, merito sin duda de la asociación con los experimentados productores Alan Moulder y Flood.

GMF (John Grant, Pale Green Ghosts)

Desgarradora y sincera, emocional y pesimista, culpable y catalizadora. La ruptura sentimental es el combustible para las tristes melodías del nuevo trabajo de John Grant y sus tristes melodías. GMF es irónica, sincera, triste y a veces cómica (I am the greatest motherfucker that you’re ever gonna meet). Un medio tiempo de folk ambiental sintético que deja un poso agridulce.

John Grant es un cantautor americano, ex de la formación alternativa de dream pop The Czars, con raíces folk. En solitario sus propósitos electrónicos se consolidan con los sintetizadores. Pale Green Ghosts, segundo strike del de Colorado de voz cálida y sincera, fue grabado en Islandia mano a mano con la banda local de música electrónica Gus Gus y el apoyo vocal de la irlandesa Sinead O’Connor.

I Sat by the Ocean (Queens of the Stone Age, …Live clockwork) 

Punto y final a la travesía en el desierto en la que estaban sumidos las legiones de rudos seguidores de Queens of the Stone Age. Topicazo al canto: un impasse reflexivo de madurez para Homme y compañía. La publicación de …Live clockwork  supera los estruendos sin perder ni un ápice de la garra que los hizo grandes. Y sin renegar del guitarreo hard rock árido ni de la psicodelia, sólo que añadiendo más cuidado en la melodía y la elaboración de los estribillos.

I sat by the ocean es el segundo sencillo del sexto álbum de QOTSA, debut en el sello independiente Matador, seis años después de su último lanzamiento, Era vulgaris. Más de un lustro de implicación en proyectos alternativos, como el de Josh Homme y su súper grupo Them Crooked Vultures, junto al bajista John Paul Jones de (Led Zeppelin) y el batería Dave Grohl (Foo Fighters).

Wake me up (Avicii, True)

El atractivo de Wake me up se encuentra en su propuesta híbrida que reúne elementos de la música electrónica y el folk tradicional. Género popularizado como folktrónica o country house, el reverso electrónico de Mumford & Sons o Fleet Foxes.  La voz corre a cargo del cantante de R&B norteamericano Aloe Blacc (conocido sobre todo gracias al elegante soul sinfónico de I need a dollar), co-escitor junto al propio Avicci de un alegato optimista sobre la autorrealización más allá del pensamiento de la mayoría. Mike Eizinger, guitarrista de Incubus, otra colaboración no acreditada. Comienzo acústico con un combo de guitarra y banjo de sabor country que se fusiona progresivamente con el sector electrónico para ofrecer un resultado original y energético que genera un sentimiento reconfortante.

Tim Bergling, conocido internacionalmente como Avicci, es el responsable del otro pelotazo dance del año. Con Wake me up, cabecera del álbum True, el joven disc jockey sueco se confirma en el firmamento house gracias a su fulgurante éxito mundial que le ha llevado al número uno en 22 países. Y además a la primera, con su primer álbum de estudio.

Entertainment (Phoenix, Bankrupt!)

Entertainment ha sido el estimulante, y algo repetitivo, regreso de Phoenix (primer sencillo del esperado Bankrupt!, el disco del melocotón). Exótica entradilla de teclado que anticipa una sostenida melodía oriental en los hombros de los sintetizadores (¿quizá inspirado en Lost in translation de Sofia Coppola, mujer del cantante Thomas Mars). Menos guitarras que en los trabajos precedentes y una letra que refleja la misma personalidad que los franceses demuestran cada vez que publican nuevo material.

Hablamos de una de las formaciones más veteranas del mundillo del pop sintético, con cincos álbumes de estudio a sus espaldas y más de una década de trayectoria. El estrellato a nivel internacional llegó con el lanzamiento de Wolfgang Amadeus Phoenix (2009), que les valió el Grammy al mejor álbum de música alternativa. Phoenix nació de la escena french house junto a Daft Punk, las dos únicas bandas francesas en alcanzar, recientemente, el disco de oro en el mercado estadounidense.

Safe & Sound (Capital cities, In a Tidal Wave of Mystery)

La revelación indie de la temporada llegó como una nueva muesca en la escena electropop nostálgica de los ochenta. MGMT enseñó en 2007 el camino para actualizar a New Order. Un radiante tapiz synthpop capaz de alcanzar el número uno en el Billboard estadounidense de canciones alternativas.

Aunque se incluye en el álbum de debut de los angelinos Ryan merchant y Sebu Simonian (In a Tidal Wave of Mystery), el tema Safe & Sound ya había  aparecido en el EP homónimo de la banda de 2011. Y para despistados: que nadie confunda el título de la canción de Capital Cities con la del mismo nombre que la estrella del pop adolescente, Taylor Swift,  interpretó un año antes en la banda sonora de la película Los juegos del hambre.

Master Hunter (Laura Marling, Once I was an Eagle)

El mejor producto de folk británico de la temporada. Master Hunter suena acústico, oscuro y retorcido. La Marling no se anda por las ramas, como tampoco su música, directo y sin concesiones, con una dureza que contradice su dulce y menuda apariencia. Su conexión con la escena folkie va más allá de lo musical, ya que fue novia de Marcus Mumford, líder y cantante de Mumford & Sons.

La cantautora se inspira, como no podía ser de otra manera, en Joni Mitchell, Neil Young o Bob Dylan, a quien homenajea con la frase “It ain’t me, babe”, como una canción del de Minnesota incluida en Another Side of Bob Dylan de 1964. Master Hunter es el primer single de Once i was an Eagle, cuarto trabajo de la inglesa con Virgin con el productor Ethan Johns.

Diane Young (Vampire Weekend, Modern Vampires of the City)

Consolidados en el panorama del rock alternativo actual, los chicos de Nueva York sorprenden en Diane Young con una montaña rusa de sonoridad electrónica dispersa haciendo gala de todo el arsenal de sintetizadores. Koenig y Batmanglij, es lo habitual, en la composición de letra y música. Acompaña un videoclip que reinterpreta la última cena con nombres relevantes de la escena del pop electrónico (Dirty Projectors, Chromeo o The Walkmen).

Modern Vampires of the City, coproducido por la misma banda y Ariel Rechtshaid, supone el tercer trabajo de los neoyorkinos a través de XL Recording, la discográfica de bandas como Radiohead, The White Stripes o M.I.A. El título de la canción nació como un juego de palabras con la expresión Dying Young y un salón de bellezas. El paso del tiempo, la madurez y la perspectiva de la muerte se repiten a lo largo del disco como una preocupación recurrente.

Falling (Haim, Days are gone)

Una de revivalismo ochentero con el trío de hermanas Haim (Este, Danielle y Alana), originales de Los Angeles (segunda aparición californiana de la lista). Haim reivindica la elegancia de las melodías pop adultas en plena tormenta indie, lo que les ha valido la etiqueta de herederas de Fleetwood Mac, Peter Gabriel y otras formaciones de estilo AOR. El tema se lanzó al mercado como el tercer single de Days are gone, el álbum de debut del trío grabado por Polydor, la división de estilo soft rock y R&B de Universal.

La base rítmica ochentera de Falling invita tímidamente a bailar al son de la percusión electrónica, a cargo del a veces obviado batería, por la influencia femenina de la banda, Dash Hutton. Sumemos la armonía coral de tres atractivas voces (si bien es la de Danielle la que se impone) fruto de su pasión por las estrellas femeninas del R&B (Supremes, Eternal o Destiny’s Child).

Do I wanna know (Arctic Monkeys, AM)

Do I wanna know nos ofrece la faceta más lánguida de los monos del Ártico. El segundo sencillo de AM, tras R U Mine?, despunta como un medio tiempo pesado de ritmo electrónico que avanza pausado y serpenteante. Acompaña un riff de guitarra cortante y de fácil memorización. Alex Turner modula con suavidad y sensualidad, sobre todo en el estribillo. Buen himno de taberna  para cantar con una jarra de cerveza al aire. Eso sí, después de medianoche.

Con I bet you look good on the dancefloor los de Sheffield reclamaron el trono de reyes del hard rock. Siete años después, con cinco discos de estudio en su haber, su trayectoria ha confirmado la premisa. Con el paso del tiempo se ha hecho notable la retroalimentación del triángulo de garaje Arctic monkeys, Queens of the Stone Age y The Black Keys. De hecho son habituales las colaboraciones de los primeros con Josh Homme, líder de los segundos.

Happy (Pharrell Williams, Despicable Me 2)

Pharrell Williams, además de poner voz a la maravillosa Get Lucky de Daft Punk, también escribe y canta piezas soul y funk tan elegantes y deliciosas como ésta. Todo un alegato optimista. pero sin caer en cursilerías recurrentes. Happy forma parte de la banda sonora de Gru, mi villano favorito 2, compuesta principalmente por el propio Williams acompañado del guitarrista brasileño Heitor Pereira.

Pluriempleado y polifacético, a su faceta de músico y cantante (en solitario o con el grupo de rock y hip hop alternativo N.E.R.D.) suma la de compositor y productor (con el innovador dúo de funk y hip hop, The Neptunes). Pese a su dilatada carrera, su doble colaboración en el mencionado disco de los franceses junto a Neil Rodgers, en las canciones Get Lucky y Lose yourself to dance, ha disparado su fama.

Where are we now (David Bowie, The next day)

Terminamos la lista con el regreso de un gigante. Nada más, y nada menos, que con su disco de estudio número 24, el primero con material inédito desde 2003, en una carrera que se dilata a lo largo de más de cuatro décadas. Definido como introspectivo, el anuncio de The next day llegó por sorpresa el 8 de enero, cumpleaños del propio David Bowie. La crítica aclamó su regreso, mientras el público elevó el trabajo a las primeras posiciones en las listas de ventas de todo el mundo. La curiosidad llegó con la portada: el carácter transgresivo de The next day es tal que se atreve a tachar la carátula de Heroes, el disco más venerado del inglés.

Producido mano a mano, como casi siempre, entre Bowie y Tony Visconti, Where are we now fue el tema elegido como primer sencillo. Memorable balada, sorprendentemente oscura y madura, que dignifica el regreso del también llamado Tony Bennett a sus 66 años.

Escucha nuestra lista en Spotify:

4 comentarios
  1. El Roman
    El Roman Dice:

    Saliéndome un poco de la tónica general de las canciones, a mi personalmente la canción del año 2013 que mas me ha gustado ha sido “The Raven that refused to sing” del álbum homónimo de Steven Wilson (ex porcupine tree). La canción es exquisita, y el álbum resulta un soplo de aire fresco al rock progresivo, para los que nos encanta Pink Floyd o Genesis, pero ya hemos escuchado demasiadas veces sus viejas canciones. Ademas, el tema en cuestión cuenta con videoclip estupendo grabado con la técnica del stop motion. Digno de escuchar y ver!
    http://www.youtube.com/watch?v=n8sLcvWG1M4

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    • Raúl Navarro Valiente
      Raúl Navarro Valiente Dice:

      Fantástica sugerencia. La canción de Steven Wilson podría ocupar un lugar en la lista de las mejores canciones de 2013, perfectamente.

      A mí me recuerda muchísimo a Radiohead, sobre todo por su delicadeza vocal y su evolución sostenida. Y es que, claro: con la producción del genial Alan Parsons todo es más sencillo. El videoclip, una pasada.

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      • El_Roman
        El_Roman Dice:

        Si la verdad que esta canción si la hubiera firmado Thom Yorke no habría pasado nada. Y lo de la producción de Alan Parsons lo desconocía, así es todo mucho mas fácil!!!

        Responder
  2. Quinto Murray
    Quinto Murray Dice:

    Lo que está claro es que a día de hoy sigue habiendo una música excelente, el problema es que a veces esa misma música “buena” o de calidad, tiene problemas para llegar a la conciencia de mucha gente, cosa que era más facil para la música de hace décadas. Quiero decir, hay mucho, pero hay que saber elegir bien, y en ese sentido internet facilita las cosas, ofreciendo toda una amlagama de medos con los que conocer nuevas tendencias y grupos; sólo es necesario un poco de tiempo y escuchar.

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