La tarta del PIB

Robot

Todo el mundo debe ya conocer lo que significa este mágico término económico que estamos hartos de leerlo diariamente en los periódicos y en los informativos de las televisiones. Todo lo que hacemos, tanto si consumimos, como si invertimos o trabajamos está relacionado con el Producto Interior Bruto (PIB), es decir que todo lo que produce un país en todo un año, y es susceptible de cuantificación económica formará parte del total del PIB anual. Al final es una macro magnitud que sirve de indicador para los analistas de la economía española, tanto para bien como para mal. Muy gráficamente es como un pastel nacional o una gran tarta en la que se debate desde siempre quien se lleva el pedazo más grande, los salarios o los beneficios de los empresarios. Este viene siendo desde antaño el debate entre los sindicatos, la patronal y los gobiernos de turno. Casi siempre se ha entendido que un gobierno de tendencia de izquierdas o social demócrata lucharía por mejorar la parte de los trabajadores que un gobierno de derechas o neo conservador practicando políticas contrarias, ayudando a que los empresarios participen más de la tarta nacional. En algunos momentos de la historia de las democracias no ha sido sencillo distinguir quien defiende o protege a quien. Es el caso de gobiernos poco definidos por su color o bien porque intentan ser más neutrales.

En estos días de incertidumbre y de ineptitud a la hora de tomar decisiones de relevancia económica, en el sentido de trabajar todos por sacar adelante a este país de la miseria y de la tristeza nos encontramos con políticas que todavía abundan en extremar la austeridad, pretendiendo subidas de impuestos como el IVA porque así lo desea la Comisión Europea y el FMI para conseguir más ingresos. Al final se romperá la cuerda y será tarde para reaccionar. Al hilo de este  debate sobre las dificultades y zancadillas para la recuperación económica, se viene planteando las consecuencias negativas que tendremos que sufrir todos con las inminentes transformaciones que se producirán en el mundo de las contrataciones de trabajadores ante la presencia cada vez más rápidamente de la robotización en las empresas de fabricación de productos industriales, así como la reducción de capital humano en los servicios debido a los grandes avances en las tecnología de la información y de la comunicación. Esto nos lleva a recordar aquel movimiento surgido en el siglo XIX al comienzo de las revoluciones industriales en Europa y que se les reconocía como los ludditas, nombre que tomaron de Nedd Ludd, que más tarde fue convertido en un líder ficticio para evitar que este movimiento fuese descabezado. Pues bien el ludismo representaba las protestas de los obreros contra las industrias por los despidos y los bajos salarios ocasionados por la introducción de las máquinas. Fueron revueltas poco organizadas sindicalmente, más bien fueron reacciones espontaneas de los propios trabajadores que veían cómo a corto plazo se quedaban sin trabajo y sin salario, llevándoles a unas condiciones de pobreza extrema. Aunque poco más tarde todo se normalizó pues las grandes empresas producían bienes para consumir, sin empleo y sin salarios decentes y dignos no se podría desarrollar aquella incipiente economía capitalista y de mercado. De modo que  debemos aprender de la historia de los movimientos sociales y tomar nota para evitar que el PIB sea casi todo para los más poderosos y casi nada para los más desfavorecidos. La política económica bajo un régimen democrático y de libertades ha de evitar caer en los procesos de desigualdad que padecemos hoy en España.

Me sorprendía, y como contrapunto a lo que estamos opinando, al ver publicada en El País (22/03/2014), una relación acerca de los socios del club del millón de euros, en la que se puede comprobar cómo los ejecutivos españoles de las empresas cotizadas del IBEX  son los mejor pagados en 2013; si entráramos en detalle sobre esa lista comprendería que resurgiera el fenómeno ludita en este país. Nos puede parecer ciencia ficción el avance en la industria robótica y de la inteligencia artificial, el cine nos brindó la oportunidad de actuar como siempre de vanguardia en la evolución social, recordemos a Fritz Lang en Metrópolis o incluso al genio de Stanley Kubrick y su imprescindible 2001: una odisea del espacio donde nos hizo reflexionar sobre la personalidad de Hal 9000. Debemos pensar en un horizonte no muy lejano, obviamente la transformación no es inminente pero sí cabe meditar y saber o conocer cuál podría ser el alcance de esta evolución imparable de los robots inteligentes. De ahí que el desempleo en España y en Europa siga siendo el problema más preocupante de todos los ciudadanos, considero que los sindicatos no están trabajando por analizar este dramático escenario industrial que puede causar una revolución industrial a mitad del milenio. A partir de ahora cuando vean las siglas PIB, piensen que detrás de este término hay todo un entramado complejo y difícil de relaciones económicas y humanas entre todos los grupos que conforman nuestra sociedad. Sería muy aconsejable que se intensificara las inversiones en I+D +i con el propósito de dar un giro a nuestra economía en el futuro, alejarnos del sector inmobiliario y crecer con sectores más tecnológicos y diversificados además de ser muy competitivos. Que la devaluación salarial sirva para algún objetivo a medio plazo, volver a disfrutar de mayor prosperidad.

Esta semana quiero recordar aun gran percusionista norteamericano fallecido hace pocos días en los Estados Unidos, Joe Lala. Colaboró muy estrechamente con las mejores bandas radicadas en Los Ángeles y San Francisco, en concreto con el gran Stephen Stills y su banda Manassas.

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