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La muerte de Marvin Gaye a manos de Marvin Gaye

Marvin Gaye

Marvin Gaye

A tan sólo un día de cumplir los 45 años de edad la vida de Marvin Gaye terminó de forma tan inesperada como trágica. Era un 1 de abril de 1984 (hace ahora treinta años) cuando su cuerpo se desplomó al suelo tras recibir dos disparos de un calibre 38 que accionaria… su propio padre. Un fatal desenlace para una vida agitada. La trayectoria profesional de Marvin Gaye cumple con el patrón de la inestable estrella del rock de toda la vida: una carrera plagada de éxitos en lo profesional, salpicada en lo personal por un sinfín de desgraciados episodios. Ni siquiera su condición de icono de la Motown logró templar su alma y, finalmente, la presión precipitó su descenso al abismo de las drogas y la depresión.

Tras encadenar dos fracasos matrimoniales (el primero con Anna Gordy, hermana del fundador de la Motown, Berry Gordy), los problemas económicos de la estrella del soul precipitaron su regreso al hogar paternal. Aquello fue el principio del fin, pero antes de tocar fondo Marvin Gaye (quien añadió la letra “e” a su apellido como homenaje a Sam Cooke) tuvo tiempo de grabar su nombre en el firmamento de la música negra. Hasta el punto de ser el responsable de desarrollar la propuesta de Motown, en origen delicada y algo insustancial, hacia una vía de mayor compromiso sociopolítico, sin olvidar por ellos las raíces de su sonido. Hablamos, claro, de What’s going on (1971), su obra magna, uno de aquellos discos condicionados por el contexto post-Vietnam. De batería de sesión de la compañía de Detroit, hasta principal punta de lanza del clan Gordy, su carrera combinó elegantemente la dulzura con la sensualidad. Mientras tanto su mundo comenzaba a derrumbarse.

En la casa familiar la vida sería cualquier cosa menos agradable; el rumbo decadente que había tomado su existencia desquició a su padre, incapaz de soportar la vorágine de adicción a la cocaína, consumo de pornografía, intentos de suicidio y paranoia en la que se había sumergido su hijo. La tensión iba en aumento. Los acontecimientos se precipitaron cuando, después de una discusión con gritos y empujones, Marvin Gaye senior apretó el gatillo en presencia de la señor Gaye, terminando con la vida del genio atormentado. La parte siniestra de la historia no termina en el grado de filiación de víctima y verdugo: el origen del arma homicida se encuentra en un regalo navideño de Marvin Gaye junior a su padre. Por si fuese poco, las malas lenguas aseguran que detrás del asesinato se escondía una provocación que ahorrara al cantante el mal trago del suicidio… Antes de fallecer en un hogar de ancianos a los ochenta y cuatro años (corría el año 1998) tras cumplir una condena de cinco años de libertad condicional, Marvin Gaye senior declararía sobre si había querido a su hijo: “digamos que no me desagradaba”.

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