La eurozona, al borde de un ataque de nervios

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Llegó 2015, año políticamente anodino. Casi todo lo que va a suceder está previsto. ¿Por qué digo esto tan vanidosamente correcto? Estamos iniciando un año de elecciones, no solamente se celebran las municipales y autonómicas sino que también se convocarán las generales para el mes de noviembre. Desde el punto de vista económico es muy difícil saber lo que va a ocurrir a lo largo del ejercicio, no tenemos la bola de cristal ni poseemos las técnicas de magia y escapismo de Houdini y tampoco disponemos de la capacidad de comunicación con el más allá al estilo Woody Allen. Por lo que tendremos que trabajar mes a mes en función de los resultados que se vayan obteniendo para cada una de las variables macro: inflación, desempleo, déficit público, etc. Si hacemos caso al discurso del presidente del gobierno y a su ministro de Economía, Luís de Guindos la crisis es ya historia para los manuales, han desaparecido lo miedos al futuro económico. Haciendo honor a la verdad, durante estas pasadas navidades, si han salido a dar una vuelta por los centros comerciales de las ciudades habrán podido comprobar que la gente ha salido en masa, todo el mundo ha podido ver a la gente comprando y consumiendo en los bares, terrazas y restaurantes. Esto, evidentemente, es bueno para la economía y un signo, al menos coyuntural de mejoría de la situación económica.

También ha bajado el precio de la gasolina, lo que en economía se llama la elasticidad precio de la gasolina, este efecto explica que ante disminuciones de la gasolina se produce un aumento del consumo de gasolina y al disponer de mayor renta el bolsillo lo agradece. Esto ha provocado una mayor utilización de nuestros vehículos e incluso visitar algún concesionario de coches para informarnos de precios y condiciones financieras y pensar en cambiar de coche, el plan renove ayuda cuando impera el optimismo moderado. Políticamente el año está amortizado, y eso que acaba de empezar. Los españoles llevamos muchas elecciones a las costillas y sabemos casi al dedillo que es lo que pasa durante un año electoral. No digo que será una año plano, además en esta ocasión va a dar mucho juego la formación política de Podemos, esta ha irrumpido con tanta fuerza desde las elecciones europeas que ha conseguido poner de los nervios a “la casta”, se que este termino no lo aceptan sino a regañadientes. El debate está servido, los partidos tradicionales empezaron ya el año pasado a poner la casa en orden, un poco de limpieza para causar una mejor impresión ante sus militantes y simpatizantes. De momento las encuestas no paran de ofrecer datos sorprendentes en cuanto a la incitación de voto hacia esta formación liderada por Pablo Iglesias. Es cierto que a medida que vayamos acercándonos a las elecciones y suponiendo que la situación económica presente unos números más favorables para los trabajadores y los más desfavorecidos presumo que la radicalidad en la decantación del voto se irá normalizando. Es una papeleta difícil, y a las pruebas me remito; el caso de Grecia, lo tenemos muy cerca, su situación política y económica está levantando ampollas en todos los medios de la eurozona, tanto Financial Times como The Economist llenan sus paginas sobre el futuro de Grecia. ¿Abandonará Grecia el euro? ¿Conseguirá al final una quita para su volumen de deuda? Este mismo panorama es el que se nos quiere dibujar para nosotros, lo que nos podría pasar si Podemos obtuviera unos resultados electorales tan buenos que les permitiera gobernar en minoría o en coalición con el PSOE. Ya se que es difícil que esto ocurra, parece política ficción. Por eso les he dicho que vamos a asistir a un año movidito políticamente hablando.

Desde Berlín y Frankfurt se están devanando los sesos para analizar y resolver de la mejor manera posible el desaguisado de la economía griega. El proceso de toma de decisiones se asemeja y mucho al clásico dilema del prisionero. Hay que estudiar muy bien las ventajas e inconvenientes de todas y cada una de las decisiones que se estén poniendo sobre la mesa. Tener en cuenta que países como España, Francia, Italia, Portugal o Irlanda también tienen un altísimo porcentaje de deuda publica sobre el PIB. Ya hemos dicho alguna vez que una cosa es que la economía vea un poco la luz del túnel y otra que las cifras de mayor responsabilidad se resistan a los focos de la publicidad y divulgación. Ante una quita a los griegos ¿no se puede producir un efecto dominó? Hay que tener en cuenta que esas cifras de deuda nos cuestan más de 30.000 millones de € anuales. Esa cifra pica mucho en los bolsillos del Estado, sobre todo cuando los recursos para financiar la sanidad, la cultura y la educación están muy mermados. O sea que la quita es un caramelo para todos los países altamente endeudados. Una reflexión adicional y creo que muy importante ante esta situación de incertidumbre política es la acelerada salida o “huida” de capitales que se produce cuando el dinero no ve el horizonte despejado de incógnitas sino más bien de episodios de inestabilidad en la gobernabilidad de una nación. De modo que no perdamos de vista este factor crucial ante unas elecciones poco seguras En mi opinión considero que tarde o temprano la eurozona tendrá que plantearse qué hacer con el volumen de deuda total del club. No se puede crecer ni distribuir mejor la renta con la pesada losa de la deuda. Además no solamente habría que devolverla sino que habría que sumar los intereses que se van generando. Y esto se asemejaría más a la mitología de Sísifo, cada país soportando el peso de su deuda escalando la montaña de su amortización anual pero el año siguiente esa pesada losa se vendría abajo y de nuevo vuelta a empezar. Y siempre con el descontento de la población, será imposible volver a contar con un Estado del Bienestar que favorezca a los más desprotegidos. Saldremos de la crisis pero nunca podremos ser un país con un fuerte crecimiento industrial, con optimas inversiones en I+D, en definitiva construyendo un país como tendría que ser dentro de la eurozona. Si no se hace algo pronto volverá a cuestionarse la necesidad de mantener el euro cohesionado. Una economía no puede permanecer todo el rato con la espada de Damocles sobre su futuro. Pero esto es ya la segunda parte del problema. Acompañan a este trabajo un precioso video sobre el Concierto de Año Nuevo 2015 desde Viena y dirigido este año por Zubin Mehta. Vamos a necesitar buena música para afrontar con más democracia y libertad, los retos que parece ser amenazan a Europa.

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