Kostas Jaritos, la Troika y el Minotauro

El Minotauro Global
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Decía el irlandés Van Morrison, viejo y sabio cascarrabias en una entrevista publicada en un diario de tirada nacional hace escasamente un par de semanas, que al ser preguntado por su saber hacer y su compromiso con el jazz y el blues, respondía: ”Vengo de una época pasada que ha desaparecido por completo. Había poesía y jazz. Era música que te hacía pensar. Escuchar jazz era un compromiso intelectual”. En esta ocasión no voy a dedicar este espacio para hablarles de la buena música a la que nos tiene acostumbrados Van the Man, y que acaba de publicar un nuevo trabajo acompañado de buenos amigos y en formato de duetos. Supongo que no se habrá notado demasiado que soy un morrisiano recalcitrante. He querido aprovechar esta reflexión llena de nostalgia y buenos recuerdos, de toda una etapa en la que predominaban los acuerdos y los compromisos sellados con un simple choque de manos. Hoy todo es diferente, no sé si afortunadamente o no, pero nadie se fía de nadie. Y esta forma de ver las cosas la estamos padeciendo en nuestro entorno económico y político de manera cotidiana. Si echamos la vista atrás llevamos arrastrando una crisis financiera, pero también de valores que posiblemente no se haya vivido nunca desde tiempos ancestrales. Soy de la opinión que hemos superado las consecuencias que pudo derivarse de la ya mítica crisis del 29, estudiada de manera brillante por dos grandes economistas norteamericanos, Milton Friedman y John K. Galbraith, ambos ya fallecidos pero nos dejaron un legado todavía no superado. Estamos viviendo ciertamente una sociedad convulsa, con permanente incertidumbre. Esta situación hace que no se den las condiciones para encontrar un camino estable para salir de este temible atolladero intelectual en el que nos encontramos. Sobre todo, Europa está siendo la más castigada por las dificultades financieras que impiden la creación de un proceso firme y consolidado para salir fortalecidos de esta situación de acusada inestabilidad y estancamiento económico, algunos piensan que será perpetuo si antes no se produce una reformulación de las condiciones de crecimiento actuales, es decir, alejarnos de una austeridad devastadora que viene provocando estadios de radicalización de manera progresiva. Son las democracias del Sur de Europa las más vulnerables. España se encuentra en pleno ejercicio electoral durante 2015. Se observa en los medios de comunicación así como en los foros de debate más frecuentes que empieza a cundir el nerviosismo ante los cambios de escenario que se avecinan en un corto plazo. Como decía, esta permanente incertidumbre política conlleva una cierta parálisis en las inversiones internacionales, ya se palpa el miedo que podría provocar un ascenso no ya una victoria de las formaciones políticas que han irrumpido en la sociedad española y que provocarán nuevas alianzas y compromisos de gobierno de diferente color y sin mayorías absolutas. Por otro lado, el mensaje de recuperación que transmite el gobierno del Partido Popular no llega a calar en la epidermis de sus simpatizantes y votantes tradicionales o incluso una gran capa de la población española en edad de votar, ahí tenemos a los más jóvenes que todavía hacen muy difícil un buen pronóstico. En cualquier caso, Ahora tenemos a nuestro socios de la Eurozona muy vigilantes con todo lo que pasa a nuestro alrededor, no les gustaría a la troika que ocurriese algo parecido con Syriza y la democracia griega, que tantos dolores de cabeza viene provocando en las diferentes reuniones que se vienen celebrando en Berlín y Bruselas, sin olvidar las vistas de Yanis Varoufakis al FMI en Washington.
Durante este mes de abril, los socios del euro vamos a padecer algún sobresalto que otro con los compromisos de pago de deuda del gobierno heleno, liderado por Alexis Tsipras, tratando de evitar el peor de los sucesos posibles que nos podría ocurrir, una definitiva salida negociada de Grecia como miembro de la eurozona. Estoy leyendo dos libros perfectamente recomendables escritos por dos grandes personalidades helenas, por un lado Petros Markaris, y su “Con el agua al cuello” el primero de la Trilogía de la Crisis, y en segundo lugar, el imprescindible El Minotauro Global, escrito por el flamante ministro de Finanzas del gobierno griego, Yanis Varoufakis. Son dos obras absolutamente de actualidad. Nos ayudan a comprender mejor la idiosincrasia del pueblo heleno, las graves penurias que está padeciendo desde hace algún tiempo, un pueblo manipulado por los diferentes gobiernos democráticos que nunca se preocuparon de inculcar una reforma y conciencia fiscal así como el fomento de la empresa privada. Lo único que se consolidó fue la bienvenida de la banca europea y americana, que concedía créditos a diestro y siniestro hasta que también les estalló la burbuja inmobiliaria y financiera. Así es como narra el comisario Kostas Jaritos la penosa coyuntura que se vive en Atenas en los años de la crisis: “¿Qué ha pasado? ¿La gente ya no vende sus tierras para comprar el último modelo del Jeep Cherokee, como me dijo?  Ni venden tierras, ni compran Jeeps y Mercedes. No hay dinero, señor comisario. Nos arrastra la resaca financiera. Mientras el dinero circulaba, había trabajo; unos vendían tierras para comprar todoterrenos, otros se compraban las tierras aunque para ello tuvieran que pedir un préstamo. Circulaba el dinero y eso es lo que importa”.
Ahora las expectativas son complejas. La economía mundial no va a crecer a ritmos similares anteriores a la crisis de 2008,persiste el estancamiento secular ; este dato facilitado por el último informe publicado por el FMI complica las cosas todavía más . Es muy probable que sigamos ocupando los primeros puestos en el ranking de población desocupada o tasa de paro, con lo que esto implica en el desánimo de todos los ciudadanos y, sobre todo lo veremos reflejado en los Presupuestos Generales del Estado. De modo que , estoy convencido de una pronta visita del comisario Jaritos para contarnos cómo van las cosas por Atenas.

Considero que el estado anímico del pueblo griego en la actualidad puede quedar muy bien reflejado en la poesía de Jim Morrison. Nos contagia de un difícil equilibrio entre la desesperación más cruel de un país y la explosiva reacción ante la opresión y el olvido de las instituciones.

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