Homo homini lupus

Lobo

Afortunadamente los modelos económicos más eficientes en economía son dinámicos, nada es estacionario y aséptico. A pesar de todos los males que una economía de un país puede estar padeciendo, por ejemplo, el paro que no cesa de subir y crecer, los bancos se enrocan en su bunker restringiendo la circulación monetaria, los actos de injusticia social siguen abiertos, la juventud mejor formada en la historia de España está agotada y triste al ver que no hay remedio para su situación de búsqueda de empleo y no les queda otra alternativa que la emigración, la fuga del talento, etc.

A pesar de todo este disparate de despropósitos político-económicos, la vida, el día a día en las empresas continua a base de esfuerzo y colaboración entre todos los miembros que integran todas y cada una de las fabricas, empresas  y negocios que intentan arduamente forjarse un futuro en esta sociedad empobrecida para casi todos y desigual que se ha ido configurando en los últimos diez años. Nadie podría imaginar allá por el año 2007 que los siete años siguientes veríamos a un país y a un continente europeo al límite de la pobreza y la desesperación, al borde del abismo.

En los últimos meses se intensifican los debates y las tertulias en torno a las expectativas a corto y medio plazo para los ciudadan@s de un colectivo de países afectados por el mismo virus, el extraordinario crecimiento de la deuda pública y soberana. Se vuelve a cuestionar la eficacia de las políticas económicas inspiradas en la austeridad y que vienen aplicándose en el sistema económico para frenar el crecimiento exponencial del déficit publico del país, como consecuencia de estas políticas el problema grave no es otro que la destrucción y  el cierre de empresas, la volatilidad de las ilusiones por crear un negocio o una microempresa que al final pudieran crear algún empleo. Nada de eso está ocurriendo actualmente. También vuelve a cuestionarse la viabilidad del euro para un país como el nuestro, si somos realistas con el cuadro macroeconómico en la mano, no seremos capaces de remontar esta complicada situación fácilmente y dentro de un plazo razonable. El euro nos lo pone más difícil. Pensar que el euro también responde a los movimientos especulativos mundiales de las monedas, a veces el movimiento financiero supera a las transacciones físicas de mercancías, esto hace que el euro se encarezca y perjudique nuestro comercio internacional, bajando las exportaciones  y encareciendo las importaciones de bienes y servicios. Para que el euro no nos haga más daño se requiere con urgencia una reunión internacional que congregue a los sabios de la eurozona y ponga todas las cartas sobre la mesa, de lo contrario los recortes serán permanentes. Se gana más dinero con la moneda que con la industria.

Me vienen a la mente mis clases de latín durante el bachirellato, hace ya muchos años, pero la memoria permanece intacta y se me quedó grabado aquel adagio popularizado por el filósofo del siglo XVII Thomas Hobbes, y que traducido nos revela lo que realmente define  el comportamiento del hombre y lo que puede llegar a provocar con respecto a su propia especie en un entorno hostil,y no es otro que: “el hombre es un lobo para el hombre”, que más tarde estudiaríamos en las asignaturas Historia del Derecho y Derecho Natural. Esta frase nos ilustra fielmente en cuanto que los hombres somos bestias preparadas para caer unos sobre otros si una fuerza mayor no lo previene, como podría ser la elección de un buen gobierno que favorece la convivencia. Y esta historia viene a cuento de la agresividad y violencia que hoy encontramos de forma cotidiana en nuestro entorno urbano, pero  sobre todo en los mercados financieros y monetarios. La lucha por el poder financiero hace que veamos la verdadera cara, y cruel comportamiento de una clase de seres humanos poseídos por la ambición y la avaricia desmedida. La excelente película del director Martín Scorsese, y protagonizada por Leonardo Di Caprio da en la diana contando la biografía del autentico “lobo” de Wall Street de los noventa en Long Island y Nueva York, Jordan Belfort, un “Robin Hood retorcido que roba a los ricos para repartírselo él con sus socios banqueros”, al final todos nos convertimos en “stratonitas” (Stratton Oakmont), o adictos al consumismo más desbocado.

En realidad no tenemos remedio, volveremos a tropezar de nuevo en la misma piedra, pensemos que desde los años ochenta del siglo XX vienen produciéndose cíclicamente explosiones de burbujas financieras una veces, tecnológicas otras , inmobiliarias, etc. En estos momentos los bonus de los ansiosos brokers vuelven a crecer después de la crisis en Estados Unidos  y la Securities and Exchange Commission permanece con los brazos cruzados. No se cual será la próxima crisis, pero la tendencia al final es el empobrecimiento de las masas y de las clases media en Occidente. Nos convertimos todos en una manada de lobos en busca de la supervivencia. Y termino retomando el principio del artículo, reiterando que la dinámica de la economía capitalista es irreversible, su supervivencia en esta fase de la globalización es potenciar el lado financiero y especulativo, crear oasis donde los lobos encuentren su carnaza vital para fortalecerse y protegerse de sus compañeros de manada pues, homo homini lupus.

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