Hasta siempre Chespirito

Chespirito en los comienzos de la serie El Chavo del 8.

Chespirito en los comienzos de la serie El Chavo del 8.

El pasado viernes 28 de noviembre falleció el actor mexicano Roberto Gómez Bolaños, más conocido como “Chespirito”. Murió rodeado de su familia y su esposa en su residencia de Cancún, dejando al pueblo mexicano sin uno de los referentes cómicos más importantes de toda Iberoamérica.

“Chespirito” dio vida a personajes tan conocidos como El Chavo del 8 o El Chapulín Colorado. A principio de los años 70 empezó a emitirse sus programas en televisión, creando varios personajes, que a los pocos años se exportarían a casi todos los países de Latinoamérica y España. Tanto fue el éxito, que actualmente todavía se emiten los programas originales en numerosos lugares de habla hispana, además de haberse traducido a otros idiomas en más de diez países.

Roberto Gómez Bolaños empezó su carrera en una agencia de publicidad, lo que le llevó a relacionarse con la radio y la televisión. Durante los años 50 empezó a escribir guiones para televisión, lo que le hizo empezar a dar sus primeros pasos como actor a principios de los años 60. Pero fue en 1970 cuando se estrenó su serie “Chespirito” en la que aparecían sketches de los personajes de El Chapulín Colorado y El Chavo del 8. Tres años más tarde, cada personaje tenía su propio programa de televisión, llegando a los hogares de casi toda américa latina.

Chespirito en El Chapulín Colorado.

Mucha gente todavía no sabe de dónde viene su apodo “Chespirito”. El director de cine Agustín Delgado lo apodó así como castellanización y en diminutivo de William Shakespeare. Con sus personajes nos transmitía mucho más que humor, caricaturizando rasgos latinos de aquella época y enseñándonos a reírnos de nosotros mismos.

Mucha gente criticó a “Chespirito” por su humor simple y sencillo, pero hizo algo que pocas personas han podido hacer, sacar la sonrisa de varias generaciones durante más de cuatro décadas en ambas partes del Atlántico. “Chespirito” creó a El Chavo del 8, un niño pobre que vive en un barril y que se siente incomprendido por el mundo. Rodeado de personajes como la Chilindrina, una niña que se aprovecha de los demás niño. Doña Florinda, una madre soltera que tiene a su amante, el profesor Jirafales. Quico, el niño malcriado y mejor amigo de El Chavo. Don Ramón, el padre de la Chilindrina, hombre malhumorado pero de gran corazón.

Se inventó al único superhéroe latino, El Chapulín Colorado. Que destacaba por su torpeza y su gran corazón, y a pesar de todo siempre salía ganando. Nos dejó frases que todos recordaremos siempre, “no contaban con mi astucia” o “todos mis movimientos están fríamente calculados”.

Muchos de sus compañeros y amigos dedicaron unas palabras al querido y conocido actor “Chespirito”:

“Llegó al cielo una persona sensacional, al cual todos hemos admirado y hemos querido mucho. Hay fiesta en el cielo. Los ángeles están felices, los santos y papá Dios porque llegó al cielo Roberto Gómez Bolaños”.

María Antonieta de las Nieves, la “Chilindrina”.

“Roberto merece el mejor de los homenajes, traspasó fronteras, edades y estratos sociales. Su obra quedará en la historia de la comedia mexicana”.

Rubén Aguirre, el “profesor Jirafales”.

“Roberto, no te vas, permaneces en mi corazón y en todos los corazones de tantos a los que nos hiciste felices. Adiós chavito hasta siempre”.

Edgar Vivar, el “Señor Barriga”.

No sé si fue “sin querer queriendo”, pero Chespirito se fue de este mundo dejándonos muy buenos recuerdos de niños, cuando nos sentábamos delante del televisor para disfrutar de todas las locas historias que nos regaló durante décadas. Hasta siempre Roberto.

Chespirito en El Chavo del 8.

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