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Groucho Marx: Estos son mis prncipios

Groucho Marx, sus mejores frases de cine
Groucho Marx: sus mejores frases de cine

Groucho Marx: sus mejores frases de cine

“Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros”; “¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?”; “¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?”. El ejercicio de recopilar las mejores frases pronunciadas o escritas por el genial Groucho Marx representa siempre una labor divertida, al mismo tiempo que interminable. Durante su ingeniosa vida brilló en cada una de sus aportaciones en libros, películas, medios de comunicación y demás apariciones públicas, plagando todas sus intervenciones de una ironía y una verborrea incontenible.

En esta ocasión nos centraremos en una recopilación canónica de sus frases más tronchantes  atendiendo en exclusiva a la filmografía de los hermanos más brillantes de la historia del cine:

Los cuatro cocos (1929)

– “¿Hace muchos años vine a este país sin una moneda de cinco centavos en el bolsillo. Hoy […] tengo una moneda de cinco centavos en el bolsillo.”

El conflicto de los Marx (1930)

– “Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida… lo cual no dice mucho en su favor.”

Pistoleros de agua dulce (1931)

– “Agente: Oiga, esta foto de su pasaporte no se le parece.

Groucho: Bueno, tampoco se parece a usted.

Agente: ¡Este hombre no tiene bigote!

Groucho: Bueno, la barbería no estaba abierta esta mañana.”

Plumas de caballo (1932)

– “Camarero: ¿Quién me va a pagar las copas?

Quincy: ¿Puede cambiarme un cheque de quince dólares y veintidós centavos?

Camarero: Desde luego… Cinco, diez, quince y veintidós.

Quincy: Gracias, cuando tenga un cheque de quince dólares y veintidós centavos vendré a verle.”

Sopa de ganso (1933)

– “¡Hasta un niño de cinco años sería capaz de entender esto!… Rápido, busque a un niño de cinco años, a mí me parece chino.”

– “No permitiré injusticias ni juego sucio, pero, si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared… ¡Y daremos la orden de disparar!”

– “¡Si le encuentran estará perdido! ¡Qué tontería! ¿Cómo voy a estar perdido si me encuentran?”

– “¡Cavar trincheras! ¡Con nuestros hombres cayendo como moscas! No tenemos tiempo para cavar trincheras. Las tendremos que comprar prefabricadas.”

– “Fiscal: Chicolini, ¿Cuando nació usted?

Chicolini: No me acuerdo, no era más que un bebé.”

Una noche en la ópera (1935)

– “Hasta luego cariño… ¡Caramba!, la cuenta de la cena es carísima… ¡Es un escándalo!… ¡Yo que tú no la pagaría!”

– “Estaba con esa mujer porque me recuerda a usted… sus ojos, su cara, su risa… todo me recuerda a usted… excepto usted.”

– “Oiga mozo, ¿y no sería más fácil que en lugar de intentar meter mi baúl en el camarote, metiera mi camarote dentro del baúl?”

Un día en las carreras (1937)

– “Señorita… envíe un ramo de rosas rojas y escriba “Te quiero” al dorso de la cuenta.”

– “Cásate conmigo y nunca más miraré a otro caballo.”

– “¿Que esta mujer me prepara una encerrona?… ¡¡Oh!!, ¡que me encierren con ella!… ¡no podría ocurrirme nada mejor!”

El hotel de los líos (1938)

– “¿Pagar la cuenta?… ¡Qué costumbre tan absurda!”

– “El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida… y luego ya no hay quien se lo quite de encima.”

– “Groucho: ¿Quince mil dólares para nuestra obra? Con esa cantidad, al señor Davis no le importará escribir un papelito para esa joven.

Davis: ¡No cambiaré ni una linea de la obra!… Shakespeare nunca cambió ni una linea.

Groucho: Porque no debía mil doscientos dólares… Y no tendrá que cambiar nada, esa joven puede hacer uno de los mineros.

Davis: ¿¡Pero cómo va a hacer de hombre una mujer!?

Groucho: ¡Señor Davis, haga el favor de no desviar la conversación hacia temas escabrosos!… Yo sólo produzco obras morales.”

– “Camarero: ¡Oh!, el papel que me ofrecen es la oportunidad de mi vida. Les traeré la comida que me piden aunque esté prohibido. ¡Ahora mismo vuelvo!… ¡¡Por el arte!!

Davis: ¡He ahí un artista!

Chico: ¡Ya lo creo que lo es, le he visto llevar doce platos a la vez!”

Una tarde en el circo (1939)

– ¿Tienes un lápiz? Me dejé la máquina de escribir en los otros pantalones

Los hermanos Marx en el oeste (1940)

– “Está loca por mí. ¡Qué mujer no lo está! Yo sé que va usted a preguntarme cuál es mi secreto… ¡Voto al diablo que sois osado! El secreto es no darles a entender que se las quiere. No ir nunca tras ellas. Que ellas vayan detrás de ti. Hay que avivar el cariño del amor con el abanico de la indiferencia…”

– “¡Es la guerra! ¡Traed madera! ¡Más madera!”

Una noche en Casablanca (1946)

– “Cliente: Señor, esta señora es mi esposa. ¡Debería usted avergonzarse!

Groucho: Si esta señora es su esposa, ¡usted es el que debería avergonzarse!”

 

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