Gran Torino, Gran Eastwood

Gran torino
 

“Puedes pegarme. Puedes tirarme al suelo, incluso escupirme y mearme. Pero, por favor, no me aburras.” Clint Eastwood en Gran Torino.

Gran Torino. Esta semana, veneramos a este fantasmagórico y legendario actor, director, guionista, músico, compositor y productor. Así, en seco, como una frenada a 150 Km/h en pista. Cinéfilos, esta es una gran película. Es un film que, aunque parezca la fortaleza de este gran actor, con esa cara, esa destreza, dureza y rasgos faciales, contiene trazas dramáticas, aunque de comedia, risas, y “puntazos” varios, realmente nos demuestra significativamente muchos aspectos de la vida , si profundizamos más en ella.

Es una de esas películas donde, al verla, y “poniendo toda la carne en el asador” abriendo todos los sentidos para verla, no solamente de ojos, te sorprende. Desde mi punto de vista, así fue, me sorprendió mucho, ya que del tio Eastwood, quizá lo hayamos visto de manera que tenemos una concepción sobre él, al verlo casi siempre de “tipo duro” en otros films como en una de las mejores películas de la historia, “El bueno, el feo y el malo”, pero esta vez en Gran Torino, no.

Gran Torino: máximo talento junto con lo irascible

Gran Torino,  protagonizada por Clint Eastwood (Walt Kowalski) y Bee Vang (Thao Vang Lor)  entre otros actores secundarios, marcó el regreso de Clint Eastwood en el 2008, a un papel sidéreo y estelar después de cuatro años, donde había sido en otro  gran celuloide, “Million Dollar Baby” en el  2004. Sin esperar menos, también nos encontramos a sus hijos Scott y Kyle Eastwood en la banda sonora, donde se estrenó en España tras hacerlo primero en cines de Estados Unidos.

Al parecer, dijo que con esta película se despide de su actuación, y es muy humilde por su parte, al no hacerlo bajo ninguna de sus grandes obras, aunque esta no se queda nada corta. Sencillez y humildad, bajo su rostro seco y tajante como nos muestra en este proyecto.

El film,  realmente, trata de autoabastecerse a uno mismo y crecer, en cuanto  principios, valores y sobre todo,  hacer frente a la carencia de dignidad, replantearse las cosas debido a las circunstancias. Todo esto, sumado a la forma sutil y entrañable, en la que Eastwood, da la vuelta a su personaje, para convertirlo sin querer, en un héroe vecinal de la guerra de Corea, de aquellos que no les agrada a este, siendo un gruñón, inflexible y cascarrabias, al que le cuesta trabajo asimilar los cambios que se producen a su alrededor y no tiene más remedio que hacerlo.

Hay talento, donde maneja los silencios como solo él sabe, y que hace ver por el ojo del espectador una intensidad arrebatadora sublime, hasta que nos hace llorar por su perro, pero ante todo, su coche, un gran Ford Grand Torino de valor sentimenal incalculable.

Lo curioso sobre su rodaje, es que se filmó en tan solo treinta y tres dias. Sorprende que un film de esta talla, con poco dinero y con un gran genio, fuera la película más recaudadora, donde completa la baraja de póquer,  con su as bajo la manga a la perfección. Chapeau.

 

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