Gabo economista

Gabo Transcurrida la Semana Santa 2014, volvemos todos a nuestros puestos de trabajo u ocupaciones ordinarias, si ya de por sí es una semana de reflexión en torno a la vida y la muerte no ya de Jesús de Nazaret sino a la muerte como destino de todo ser humano, pues esta semana ha sido si cabe algo más triste y desoladora precisamente por la muerte del maestro de las letras Gabriel García Márquez, que paradójicamente nunca aceptó la muerte como un hecho natural sino más bien como un “fraude” a la vida. Siempre lo declaraba así en algunas de las entrevistas que concedió a lo largo de su vida. El titular de este post no significa que el autor colombiano hubiera realizado estudios de economía, no, intentó terminar una licenciatura en Derecho, pero al final venció su pasión por el periodismo y la literatura. A pesar de esta circunstancia sí contribuyó a incrementar el papel del español en las relaciones comerciales y económicas entre los países de habla hispana. Influyó de manera decisiva en todos aquellos lectores compulsivos y estudiantes de economía, en el sentido de haber contribuido a la  formación de miles de profesionales en el aprendizaje de la riqueza de su lengua. Cualquier economista lector de los cuentos y novelas de García Márquez, no solo disfrutaba con su realismo mágico, sus deliciosas historias narradas en todas sus obras. Macondo ha estado siempre en los recuerdos de las lecturas y relecturas de sus libros, siempre mejorando y puliendo nuestra lengua, nuestras construcciones gramaticales, el ampuloso vocabulario que nos ha ido enriqueciendo desde el principio, desde el comienzo de dichas lecturas en los tórridos veranos de estudio o en las largas y frías noches de invierno mientras preparábamos los exámenes de Teoría Económica o de cualquier otra asignatura ;para relajar nuestra tensión combinábamos las lecturas de algunos capítulos de El otoño del patriarca o El amor en los tiempos del cólera, con la Teoría General de Keynes o la Teoría de los Precios de Milton  Friedman. Todo ese bagaje de lecturas ha formado a muchos profesionales de la economía que hoy están al frente de ocupaciones y puestos relevantes tanto en la empresa privada como en la Administración Pública. Cuando había que realizar un informe económico, una tesina o una tesis doctoral, los recuerdos de todos los personajes y diálogos garcíamarquianos se agolpan y nos ayudan a no tener miedo cuando nos ponemos delante de una hoja en blanco, meditando en lo que tenemos que escribir para una Junta de Accionistas o para un informe empresarial de mercado sobre las tendencias del consumo en el próximo trimestre. Esa sensación de seguridad siempre estará con cada uno de nosotros y nos ayudará a resolver cualquier tarea literaria por compleja que nos pueda parecer. Otra vertiente económica de la lengua española y que la obra de Gabo ha influido notablemente es el poder que tiene hoy en el mundo. De modo que como analiza un último informe realizado por la Fundación Telefónica sobre el valor del español, la capacidad de compra que acumulan sus más de 450 millones de usuarios alcanza el 9% del PIB mundial; además el idioma genera el 16% del PIB español y es un vehículo crucial de nuestra internacionalización: de este modo compartir lengua multiplica por siete los flujos bilaterales de inversión directa exterior. En una palabra la literatura de Gabriel García Márquez ha contribuido y lo seguirá haciendo  a mejora la reputación de la lengua española en todos los organismos e instituciones internacionales. De ahora en adelante tenemos la obligación moral de esforzarnos en el conocimiento de su obra literaria entre la población más joven que todavía no se ha estrenado con la lectura de sus textos. Ahora es el momento. Soy consciente que en nuestro país no es el mejor momento fiscal para consumir cultura. En cualquier caso, la obra de Gabo está disponible en ediciones de bolsillo muy cuidadas y que animan a su lectura. Sin olvidarnos que en la biblioteca pública de todo ayuntamiento, pequeño o grande, siempre encontraremos ejemplares de sus cuentos más famosos y divertidos. Para aquellos que quieran de verdad profundizar en la obra de Márquez se pueden atrever con su magistral Cien años de soledad. No se arrepentirán nunca de haberla leído. En cuanto al asunto del IVA cultural, sugiero al ministro Wert, que el mejor homenaje que se le podría hacer a la literatura universal y por lo tanto al finado García Márquez, sería acometer definitivamente la reducción del tipo de IVA para las actividades culturales. Estoy convencido que todos leeríamos más y mejor contribuyendo a enriquecer nuestra lengua española y nuestra cultura. La economía ha de crecer en la producción y venta de bienes de consumo pero también está obligada  a ser una economía más rica en educación, cultura y conocimiento. La Unión Europea nos lo agradecerá. Esta vez nos despedimos con música que le gustaba cantar y bailar al maestro Gabo. Descanse en paz

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