El vacío rojo

Odio (Autor de la ilustración: Antonio Vicente Perez Romero).
Odio (Autor de la ilustración: Antonio Vicente Perez Romero).

Odio. Autor de la ilustración: Antonio Vicente Perez Romero

¿Has podido sentir el vacío rojo? Es el vacío más allá del vacío. No la nada de cuando algo se acaba y de alguna manera puedes ver el círculo cerrado desde dondequiera que tus emociones te hayan puesto: arriba o abajo.

El vacío rojo es mucho peor. Es el vacío arrebatado, la dictadura de un ´no´ rubricado sin derecho a réplica. Es el vacío del abandono, la negación unilateral de tu derecho a expresarte. El vacío rojo te hace arder las entrañas. Te condena a vagar por los parques llenos de gente alegre mientras tus cascos te aíslan del sonido de esa alegría para que Simon & Garfunkel te taladren los oídos con su Scarborough Fair calmando con austera dulzura los demonios de tu frustración e impotencia.

El vacío rojo es el que te condena a vivir un luto en verano.

Es el vacío de aquellos a quienes el capital les roba la casa, les sustrae todo lo que alguna vez poseyeron para la prosperidad de los suyos, violados por un sistema que, desde pequeños les ha dado de comer para luego hundirles el espíritu con algún golpe inesperado. Como una madre que amamanta con veneno a sus hijos. Yo he visto de cerca ese vacío en los ojos de los que han sufrido éste dolor…

Es el vacío de aquellos que mendigan amor, cariño, un abrazo o tal vez un minuto de atención en un mundo que se ha ido llenando de vacío, de ese vacío rojo. Yo he visto de cerca ese vacío en los ojos de los que han sufrido éste dolor…Lo he visto en animales abandonados llenos de humanidad, y en humanos abandonados tratados como animales. Lo he visto de cerca…

El vacío rojo es un vacío lleno, lleno de sangre, de sangre hirviendo.

Es el vacío de aquellos que te miran con una mirada llena de infinita pena mientras ríen y se presentan estrambóticos viviendo de las ayudas del estado impotentes por ser incapaces de socializarse correctamente. Locos llevados a la locura por haber sido amputados de comprensión y consuelo debido a su condición sexual, creencias o ideologías. Yo he visto de cerca ese vacío en los ojos de los que han sufrido éste dolor…Lo he visto en el triste encanto de un transexual, abandonado a la locura en un barrio cualquiera de Londres…Lo he visto de cerca…

El vacío rojo es ese vacío injusto, incomprensible, en el que el aire que te rodea arde ante tus ojos y oídos. En el que tu estómago alberga una bola de fuego que te mantiene en un estado de alerta sin fin. Y no hay ninguna manera que tu mente pueda concebir para escapar a ese dolor. Es un parto, un embarazo de rabia, al que unos dan a luz matando, otros gritando, otros muriendo de pena o saltando desde lo alto. Otros bebiéndose los dos lados del mar rojo. Otros haciendo infelices a los de su alrededor, otros callando y pasando inadvertidos hasta que se van por la puerta de atrás de la vida sin que nadie les eche de menos…Yo he visto de cerca ese vacío en los ojos empañados de un profesor que contaba cómo habían martirizado a uno de sus alumnos por ser diferente.

El vacío rojo es un ritual pagano en el que de un tirón te arrancan las tripas de cuajo en el cénit de tu felicidad.

Lo he visto en una mesa llena de niños, en un campamento cualquiera, a la que durante el día de padres en los que los progenitores llegan a recoger a sus bien criados pequeñuelos, a éstos de dicha mesa no viene a recogerlos nadie porque no tienen familia. Y sin embargo sonríen…yo he visto ese vacío de cerca, porque son sonrisas que se sobreponen a un mar de dolor todavía sin racionalizar. Como la espuma blanca de una ola que reluce sobre una terrible tempestad.

Es como un Romeo por quien su Julieta no muere.

Espero que nunca tengas que sentir el vacío rojo. Pero si llega, entiende esto:

Se fuerte mientras lloras. Administra tu energía, y cuando el volcán de rabia estalle corre, corre hasta que caigas rendido. Fríe tus oídos con música hasta que dejes de pensar. Mira el horizonte cuando anochece, sal y observa el cielo y las estrellas, pero ten cuidado con la luna, porque es muy melancólica y te lanzará a largos paseos nocturnos. Aunque tal vez, te haga compañía si aceptas tu abandono.

Habrá días en los que todo salga mal, acepta esos días, y vuélvete a levantar. Céntrate en el dolor y no en los porqués. Podrás analizar las causas cuando haya desaparecido, si lo haces antes de que haya desaparecido el sufrimiento probablemente enloquecerás. No huyas hacia adelante en el dolor porque podrás herir a otras personas. Espera, y busca la calma dentro de la tormenta, cuando empieces a conseguirlo estarás empezando a salir del vacío rojo. Ve poco a poco, y cuando no puedas más ríndete, pero solamente hasta la mañana siguiente, hasta que esta llegue, si tienes que sacar tus demonios, procura que sea a solas.

Si tienes padres, ámales, si no los tienes ama a tus amigos, apóyate en las pequeñas cosas como si fueras un surfista que aprovecha las olas y apura cada momento de alegría hasta que te dure el gozo que te proporciona.

Hoy lo he sentido yo, y haré lo que todo humano derecho haría: llorar, gritar, cagarme en todos los carros del infierno hasta quedarme dormido y mañana, con la sencillez de un pájaro me volveré a levantar para hacer mi oficio de hombre.

Esto va por todos los que hoy, no encontrarán una mano amiga surgida de la nada como en las películas. Y tendrán que llorar su dolor solos. Aún con todo, soy un tío con suerte. Mucha…

Mientras las injusticias habrán encontrado un corazón doliente, pero una dignidad firme, y al caso, eso es lo único que parece que nos puede quedar en esta vida montada para unos pocos, pero plagada de pequeñas joyas para el resto.

Buen camino, y si encontráis una buena ola no dudéis en subiros a ella, nunca se sabe cuándo volverá a pasar, y tal vez os lleve lejos, muy lejos.

Salud.

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