El ivazo, la peor enfermedad de la cultura

L’Enfant sauvage (François Truffaut, 1970)

L’Enfant sauvage (François Truffaut, 1970)

Si la cultura fuera una persona, me la imagino como una señora anciana. Pelo cano, sonrisa amable y ojos radiantes de vitalidad. Doña Cultura, la llamaría la gente. Y cuando Doña Cultura se pasease por las calles, con su andar elegante y su porte erguido,  los viandantes admirarían su sabiduría. Perdón, ¿he dicho ‘me la imagino’? Ay, ¡qué torpe! Evidentemente, quería decir que así es como me la imaginaba antes de que le subieran el IVA en más del doble. Ahora, Doña Cultura es más bien Cultura a secas. La pobre está hecha polvo, enferma. Se zarandea por las calles con la mirada perdida, sintiendo el abandono aquellos que un día fueron sus más fieles seguidores.

Analogías aparte, qué pena. En septiembre se cumple un año desde que se aplicase el llamado ivazo, a saber, la subida sin precedentes del IVA cultural. Una medida que arrancaba a la cultura–exceptuando el sector editorial- de su posición en el impuesto reducido (por entonces un 8%) para pasar al normal (que se incrementaba hasta el 21%).  Por aquel entonces, el ministro de Educación, Cultura y Deporte -José Ignacio Wert- se justificaba y alegaba razones de ‘raíz europea’, refiriéndose a la demanda ‘explícita’ de la UE de que se redujeran las excepciones a la aplicación del impuesto general.

Sea como fuere, tras doce meses desde que se implantase el incremento, se mire por donde se mire, la valoración no puede ser más negativa. Lo cierto es que no se dispone de datos oficiales (lo que, por cierto, muchos vienen exigiendo desde hace tiempo), pero las voces gestoras de este sector -que representa un 4% del PIB en España- se elevan altas y contundentes para criticar la retracción en su actividad económica tras la subida del IVA.

La sangría de las salas de cine

En un año han cerrado 150 salas de cine en España

En un año han cerrado 150 salas de cine en España

Un sentimiento de desazón invade el mundillo del cine. El desánimo se ha apoderado tanto de los creadores como de los consumidores del séptimo arte, que exigen la bajada del precio de las entradas. Los peores datos se daban a conocer en abril, en un informe publicado por la Federación de Cines de España (FECE): desde que había entrado en vigor el nuevo IVA (de septiembre de 2012 a marzo de 2013), la taquilla neta había disminuido un 5,3% en nuestro país. Además, el presidente de la federación y responsable máximo de la exhibición en España, Juan Ramón Gómez Fabra, anunciaba que en ese periodo habían cerrado sus puertas 17 locales de cine, en total 141 salas. Hoy, si sumamos los cierres de los últimos meses, la cifra alcanza las 150. El panorama no pinta nada bien.

Y ahí va lo que muchos nunca se plantearon: la implantación del nuevo IVA ha reducido la oferta de la taquilla a unas cuantas películas, esas que llamamos blockbusters. O lo que es lo mismo, cada vez se consumen menos películas europeas o independientes y tienen más proyección las superproducciones hollywoodienses. Me remito a  los datos. Según el informe publicado por la FECE, entre septiembre de 2012 y marzo de 2013, los 5 films más taquilleros fueron Lo Imposible, Amanecer parte 2, El Hobbit: una aventura inesperada, Las Aventuras de Tadeo Jones y Hotel Transylvania. Estas cinco producciones representaron el 36,52% de la taquilla total, lo que supone un 16% más que el TOP 5 correspondiente al mismo periodo del año anterior. A todas luces, se trata de otra de las consecuencias devastadoras de la subida del IVA. Y esta vez ya no en el ámbito económico, sino en el plano de riqueza y diversidad cultural.

En un año la venta de entradas para conciertos y recitales ha caído un 27,51%

En un año la venta de entradas para conciertos y recitales ha caído un 27,51%

Pero no sólo hablamos del cine, claro está. El teatro y el sector musical también están de capa caída. El primero ha visto reducida su recaudación en un 30%, ha contabilizado casi 2 millones menos de espectadores, y, además ha reducido su programación. El segundo, por su parte, ha sufrido un descenso en la recaudación neta por la venta de entradas para conciertos y recitales hasta el pasado 31 de marzo del 27,51%, unos 34 millones de euros menos respecto al mismo periodo.

El balance, pues, no deja lugar a dudas: el ivazo ha hecho estragos en la industria de la cultura en España. Y si esto se ha convertido en una batalla nacional en la que llueven las críticas incluso de los propios líderes del PP, es inevitable en todo caso echar un vistazo a nuestros (a veces) ejemplares vecinos europeos. Y entonces, comprobamos que vivimos en el país con el IVA cultural más alto de Europa. Es más, a día de hoy somos el único país en el que los productos culturales se equiparan a los de lujo. Para que se hagan una idea, en Noruega se sitúa en un 0%, en Suiza un 2,5%, en Bélgica un 6%, Francia un 5,5%, en Holanda un 6%, en Grecia 6,5%, Alemania 7%, Irlanda 9%, Finlandia e Italia 10% y Portugal 13%. Y en España, sí señor, un 21%. Para una vez que encabezamos una lista y lo hacemos para lacrar nuestra cultura. En este sentido, los representantes del sector se preguntan por qué no seguimos los pasos de Francia, Holanda o Portugal, que rectificaron en su momento las subidas de su IVA al percibir  sus efectos nocivos para la cultura.

José Ignacio Wert, Ministro de Educación, Cultura y Deporte -

José Ignacio Wert, Ministro de Educación, Cultura y Deporte

¿Lo hará, entonces, España? El máximo responsable, el señor Wert, se pronunciaba el pasado mes de junio para anunciar que el Gobierno está dispuesto a revisar la subida del IVA cultural. Eso sí, siempre y cuando fuese compatible con los objetivos de consolidación fiscal. Ahí está el gran “pero”. Y es que la Comisión Europea recomienda a España (es decir, exige) nuevas medidas fiscales, entre ellas la subida del IVA reducido y superreducido. Más concienciado con la causa parece estar el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle. El cántabro manifestaba este mismo mes la necesidad de que el Gobierno ‘afrontase una reflexión crítica’ sobre la ‘idoneidad’ del IVA cultural.

En fin, este verano han aterrizado en el campo de batalla las primeras intenciones de reflexionar sobre una posible marcha atrás. Parece ser que el primer paso está dado. Toca esperar la evolución de los acontecimientos. Mientras, yo me planteo que rectificar es de sabios, sí. Pero también intuyo que será difícil deshacer el daño ya hecho. La cuestión, ahora, es si una eventual reducción del IVA cultural, garantizaría la recuperación del consumo en el sector. ¿Hasta qué punto los españoles volverán a retomar el ritmo de asistencia al cine, al teatro o a un concierto, si han reducido la frecuencia este año drásticamente?

Ahí quedan los hechos. Así surgen las cuestiones.

ivazo05

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