De vacaciones al pasado en la cueva de la vieja

Representación de la caza del ciervo macho.
Pinturas rupestras encontradas en la Cueva de la Vieja.

Pinturas rupestres encontradas en la Cueva de la Vieja. Alpera (Albacete)

La fascinación es uno de los mejores estados mentales inducidos para pasar las vacaciones. Las instrucciones son sencillas, desplácese a algún lugar, no necesariamente remoto, pero eso sí, en el que pueda contemplar alguna maravilla. La definición de maravilla, tampoco proyecta necesariamente una sombra monumental y gigantesca, puede sin embargo ser, un gran secreto albergado durante milenios en un pliegue diminuto en las entrañas de alguna montaña sagrada desde la que la vista se abre paso al mundo entero.

España es, sin ir más lejos, uno de los países más ricos en lo que, por motivos personales poco objetivos considero, una época magnética en la historia de la humanidad; la prehistoria. Y a tiro de piedra tenemos uno de los yacimientos pictóricos neolíticos más destacados del arco mediterráneo, por la abundancia de figuras, hasta doscientas cincuenta, y la variedad de temas representados que prácticamente abarcan todos los ámbitos de la vida del hombre de hace ocho mil años. La belleza encarnada en las dos delicadas figuras femeninas de senos descubiertos, el peligro en el cuerpo a cuerpo de la caza de animales salvajes, el entrañable paseo de un niño con su perro lobo, el carisma del jefe, chamán, brujo…es difícil saber con precisión cuál sería su papel dentro de la sociedad, con qué nombre podríamos transvasar la importancia de esta persona, que el gran tamaño del dibujo y la ubicación en el centro del abrigo nos transmite de este retrato.

Acceso vallado a la cueva que impide el libre acceso a la cueva para una conservación optima.

Acceso vallado a la cueva que impide el libre acceso a la cueva para una conservación optima.

Hablamos del abrigo de la Cueva de la Vieja en Alpera, un pequeño municipio de Albacete, cercano a la provincia de Alicante, que abre el recorrido por la llanura manchega. En aquella época tendría otro nombre en una lengua de la que nada sabemos ya, ni sus sonidos, ni la simbología de la toponimia. ¿Cómo podrían llamarle los pobladores hace tanto tiempo? ¿Tierra de Fuentes, el Valle de los Grandes Toros? Lo que si es seguro es que en este momento el hombre se comunicaba a través de una lengua perfectamente constituida como la nuestra, solo que aun no conocían la escritura.

Esta es la razón de ser de las pinturas, según interpretan los estudiosos y según otros casos iguales a lo largo de la historia. Por ejemplo durante la Edad Media se pintaban las pequeñas iglesias románicas, para decorar, pero sobretodo y fundamentalmente para mostrar al pueblo, que no sabia leer, la mitología cristiana; las historias de la vida de santos, pasajes bíblicos, degustaciones del cielo y el infierno en forma de ángeles y demonios pintados, tallados y labrados. Igual podría pasar en aquel santuario, que no sería sagrado en un sentido vinculante con ninguna religión, sino por contener la historia y la memoria, y por tanto la identidad de aquel pueblo.

Solo los sucesos especiales y más trascendentales eran dignos de ser pintados, recordados y transmitidos a las nuevas generaciones durante siglos y siglos. Se deduce del hecho de que, a pesar de que el suministro principal de carne provendría de pequeñas piezas como conejos y aves, se plasman sin embargo escenas de caza mayor, como la del impresionante macho de ciervo. Con una cornamenta gigantesca, con una lanza clavada en el pecho, mira de frente a los tres arqueros que desde corta distancia lo acorralan. Según los arqueólogos y teniendo en cuenta las dimensiones del rellano del abrigo, el aforo estaría alrededor de una veintena de personas y sería utilizado para explicar a los miembros de la tribu desde pequeños técnicas de caza y guerra, y a miembros de otras tribus vecinas las grandes gestas y sucesos.

Representación de la caza del ciervo macho.

Representación de la caza del  macho de ciervo.

La Cueva de la Vieja contiene una de las más insólitas y poco frecuentes representaciones neolíticas, hablamos de la escena de la matanza. Un grupo de tres arqueros rodean a tres figuras sentadas en el suelo y les disparan mientras un cuarto algo más alejado, parece alentar la acción. Podría representar un ataque por sorpresa o quizá una ejecución, ya que las figuras del suelo están desarmadas. El pintor levantino plasma con magistral destreza el movimiento equilibrado de tensar los arcos y buscar el ángulo de disparo. ¿Qué enemigos pudieron tener? Cuentan los vestigios encontrados en la tierra que los arqueólogos interpretan que había en el Valle de Alpera un pueblo asentado que los estudios denominan Epipaleolíticos; no conocían la agricultura y la ganadería por tanto eran nómadas y se ausentaban de sus tierras algunos meses al año siguiendo el rastro de las grandes manadas. No sabían que cruzando el mar y tierra adentro hacia el interior los neolíticos habían encontrado en su casa el sitio perfecto donde asentarse. El encuentro entre ambas culturas disputándose el mismo terreno hubo de ser violento. Pero no es más que una teoría que no puede documentarse ni comprobarse, porque también podría ser que se tratara de una guerra entre tribus vecinas. El Valle de Alpera está comunicado por corredores naturales con el valle de Ayora y Almansa y el triángulo estaría muy poblado por la abundancia de fuentes. Es seguro que existía relación entre ellas, intercambiaban objetos, se reunirían ciertas épocas del año para que los jóvenes se conocieran puesto que en este momento eran menos endogámicos, y compartirían terrenos de pasto y pastoreo, cualquier desavenencia o violación de un trato previo pudo ocasionar el enfrentamiento ente clanes.

En primer plano pueden ver representadas figuras de uros. Una especie de toro gigante de la época.

En primer plano pueden ver representadas figuras de uros. Una especie de toro gigante de la época.

Otro momento clave en la historia del hombre prehistórico, debió llegar con la domesticación de los animales. Un uro es un toro pero seis veces más grande. A estos pacíficos herbívoros les ataban ramas en los cuernos para que no pudieran internarse en el bosque a buscar comida, obligándoles a permanecer cerca del poblado para alimentarse y se acostumbraran a la presencia humana. Cazar sería peligroso, y el futuro incierto, y con un toro, uro, se aseguraban las reservas de carne para todo el grupo en caso de escasez de caza. Realmente es un acontecimiento digno de ser inmortalizado. Compañero de cacerías, el lobo, aparece también representado en compañía de una figura de pequeño tamaño que podría interpretarse como un niño. ¿Por qué un niño en compañía de un lobo, eran los niños los encargados de cuidarlos, era el lobo quién acompañaba al niño para cuidar de él? ¿Contaría la historia de un niño perdido que fue guiado y devuelto de nuevo a la tribu?

Quién puede saberlo. Pero lo maravillosos es que frente a las pinturas, desde el abrigo contemplando el horizonte, nos hacemos estas preguntas y con la vista fija y sumamente atenta a cada trazo encontramos nuestras propias respuestas sobre las cuestiones de este mundo en miniatura que expande nuestra imaginación.

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