De la viñeta al fotograma (Parte I)

Batman (Tim Burton, 1989)

Portada

La historia gráfica nació en Estados Unidos a finales del siglo diecinueve como un anexo de la información de los periódicos para alcanzar la atención de la población inmigrante. Progresivamente se asociaría a la industria del entretenimiento para aligerar con sus aventuras el ánimo de una población hundida por la crisis económica tras el crack de la bolsa del 29. En Japón, bajo el apelativo de Manga, evolucionaron del clásico arte gráfico local gracias a la influencia de la historieta occidental. La tendencia dominante en Europa, la franco-belga comenzó su andadura en el XIX con la transformación de la caricatura política en favor del humor.

La historia del cómic se ha vinculado casi siempre a las peripecias del superhéroe, sobre todo en Estados Unidos (por la influencia del género pulp). Pero no sólo de figuras sobrenaturales se han nutrido sus páginas. Eso sí, las dos primeras adaptaciones de la viñeta al fotograma se nutrieron de la mitología DC Comics (Superman y Batman). Más tarde, con la fiebre Marvel de finales los noventa, por las pantallas de todo el mundo desfilarían casi todos los personajes creados por la factoría Stan Lee. Unos proyectos que, normalmente,  son carne de blockbuster (incluso las adaptaciones de editoriales más independientes), si bien no faltan los ejemplos de autores que han dotado a sus versiones de una expresividad más personal.

Batman (Leslie H. Martinson, 1966)

Batman (Leslie H. Martinson, 1966)

Batman (Leslie H. Martinson, 1966)

Batman, el murciélago de Gotham, nació del impulso de los editores de DC Comics de repetir el éxito de Superman. El encargo lo recogió el dibujante Bob Kane inspirándose en el personaje literario del El Zorro y en la película El murciélago (Roland West, 1926). El personaje se estrenó en la publicación Detective Comics en 1939. Batman es un superhéroe inusual, ya que no posee ningún poder sobrenatural. Motivado por el asesinato de sus padres cuando el joven  Bruce Wayne (su alter ego) no era más que un niño, combate el crimen en la ciudad ficticia de Gotham. Un objetivo al que se enfrentará con la ayuda de las aplicaciones científicas y tecnológicas que su cerebro y su bolsillo pueden permitirse.

La primera historieta en dar el salto del papel a la gran pantalla fue Batman en 1966. El éxito de la primera temporada de la serie homónima protagonizada por Adan West animó a la Fox a convertirla en película calcando la fórmula televisiva. Ambas adaptaciones se alejaron varios mundos de distancia del universo oscuro creado por Kane. A pesar de ello, su estilismo colorido, su bizarrismo naif y sus enfáticas onomatopeyas  han pasado a formar parte del imaginario cinematográfico popular.

Superman (Richard Donner, 1978)

Superman (Richard Donner, 1978)

Superman (Richard Donner, 1978)

Hablar de Superman es hacerlo de un mito, no ya sólo de un país, sino a nivel global. A pesar de ser creado en Estados Unidos con intenciones patrióticas (primero como analgésico para la Gran Depresión económica y el gansterismo, después como símbolo del orgullo bélico en la Segunda Guerra Mundial) ha influido en generaciones de todo el mundo. Al principio, en 1932 el término fue empleado por Jerry Siegel y Joe Shuster para referirse a un villano con poderes telepáticos. Un año después reescriben el personaje tomando como modelo a los actores Douglas Fairbanks (Superman) y Harold Lloyd (Clark Kent). Finalmente, en 1938 son contratados por la editorial DC Comics para publicar en el número uno de la revista Action Comics. Oculto bajo la identidad del periodista Clark Kent, Superman es un extraterrestre del planeta Krypton enviado a la tierra por sus padres tras la destrucción de su mundo y adoptado por un matrimonio de granjeros de Kansas. Gracias a su capacidad de volar, su extrema velocidad y su fortaleza sobrehumana, se afana en la protección del planeta y en la de su propia familia terrícola.

Durante la década de los setenta proliferaron las incursiones televisivas desde el mundo del cómic, siguiendo la estela de la primera adaptación televisiva de un superhéroe (Superman, precisamente) en los cincuenta. El increíble Hulk gozaba de una gran popularidad, mientras otros nombres como Spiderman no corrían tanta suerte. Sin embargo, el verdadero boom de las historietas se produjo en 1978 con una superproducción de la Warner aprovechando las posibilidades de los efectos especiales de la época. Con la película de ciencia ficción en alza, el mundo del cómic aportó a su personaje más carismático, inmortalizado para los restos por el inolvidable Christopher Reeve en una saga de cuatro capítulos. Su éxito inicial acabó en debacle por el carácter demasiado cómico e informal que fue adoptando la franquicia, lo que provocó la desvinculación del proyecto de su director Richard Lester.

Flash Gordon (Mike Hodges, 1980)

Flash Gordon (Mike Hodges, 1980)

Flash Gordon (Mike Hodges, 1980)

Antes de la fiebre del superhéroe, las viñetas norteamericanas crearon historias más humanas basadas en personajes sin habilidades sobrenaturales. Una de las editoriales responsables de la popularización del universo del cómic en Estados Unidos respondía al nombre de King Features Syndicate. Entre sus clásicos podemos enumerar a Betty Boop, Félix el gato, El fantasma, Popeye o Flash Gordon.  Alex Raymond fue el dibujante que dio vida a esta última en 1934, una disparatada (absurda para muchos) epopeya de ciencia ficción en la que Flash Gordon, un reconocido jugador de fútbol americano, junto a su novia y un científico se enfrentan al tirano del planeta Mongo, Ming el despiadado.

La delirante space opera fue adaptada en 1980 por el director británico Mike Hodges, utilizando elementos estéticos del steampunk, un subgénero retrofuturista de la ciencia ficción que bebe de la visión victoriana de la evolución tecnológica, el arte y la cultura, con tendencia a incorporar elementos fantásticos de naturaleza utópica y desenfadada. El tiempo ha convertido a Flash Gordon en una obra de culto gracias a su estilo descabellado y paródico.

Conan, el bárbaro (John Milius, 1982)

Conan, el bárbaro (John Milius, 1982)

Conan, el bárbaro (John Milius, 1982)

La historieta épica encuentra en Conan a su primer representante. Alejado en el tiempo y el espacio del arquetípico superhéroe, cuyas andanzas se localizan en las grandes urbes del presente o el futuro, nos traslada a una época fantástica conocida como la Era Hiboria. El escritor Robert E. Howard creo al personaje para su publicación en la revista de relatos pulp, Weird Tales. El autor imprimió a su personaje la ruda mentalidad del sur de los Estados Unidos.

La poderosa adaptación dirigida por John Milus para la productora de Dino de Laurentis (como Flash Gordon un par de años antes) nos presenta la venganza de un niño convertido en un valiente guerrero cimerio que pretende exterminar a los guerreros que acabaron con la vida de su familia y de su tribu. Arnold Schwarzenegger inmortalizaría a Conan hasta el punto de convertirlo en un icono del cine ochentero.

Batman (Tim Burton, 1989)

Batman (Tim Burton, 1989)

Batman (Tim Burton, 1989)

La primera parte de los noventa llevaron el sello de Batman y sus secuelas, personaje estrella de DC Comic, encabezando el regreso de las adaptaciones opulentas made in Hollywood. El éxito comercial de la saga Superman animó a los directivos de Warner a resucitar al personaje. Su segunda incursión en el séptimo arte llegó de la mano del extravagante director Tim Burton. Una doble entrega (Batman, 1989, y Batman vuelve, 1992), con Michael Keaton en el papel del murciélago, en la que el señor de la noche se enfrenta a sus grandes archienemigos (el Jóker, Catwoman y el Pingüino) entre la corrupción de la policía con la ciudad de Gotham de testigo. Burton imprimiría su inconfundible estilo estético recargado de elementos góticos y oníricos en una cinta que  dejó para el recuerdo la espléndida interpretación de Jack Nicholson en el papel del Joker, como uno de los villanos más famosos de la historia del cine.

Más desafortunada resultaría la saga perpetrada por Joel Schumacher unos años después. Batman Forever (1995) y Batman y Robin (1997), con un reparto de alto perfil mediático (Kilmer, Clooney, Kidman, Carrey, Schwarzenegger, Thurman), renovarían con poca fortuna la ambientación de la historia, sustituyendo la atmósfera oscura y siniestra por nuevos aires frívolos y carnavalescos. Más que inspirarse en el cómic creado por Bob Kane, Schumacher homenajea la caricaturesca serie de los sesenta. Una dupla denostada por completo (sobre todo la segunda) por los aficionados de las aventuras del murciélago.

Dick Tracy (Warren Beatty, 1990)

Dick Tracy (Warren Beatty, 1990)

Dick Tracy (Warren Beatty, 1990)

En plena ley seca apareció Dick Tracy. Eran los años dorados del hampa, cuando el imperio del crimen dominaba las calles de las ciudades más importantes de Norteamérica. Frente a la fascinación del gánster emergería una nueva figura heroica: el agente del FBI, los G-Men. El escritor y dibujante Chester Gould publicaría a su personaje por primera vez en 1931 en el Chicago tribune. El universo Tracy, género policiaco provisto de una buena dosis cómica, incluía una atmósfera colorida y un ramillete de villanos de rasgos deformes.

Desde su creación en los primeros treinta, igual que otros ejemplos del cómic, fueron varias las tentativas de adaptar el personaje a las tres dimensiones. Tras las series de televisión (de carne y hueso o de animación), el actor Warren Beatty asumió la responsabilidad de dar el salto del largometraje. Cine negro cómico de auténtico lujo con que resulta fiel a la factura original con una fotografía colorida y colorista. En el futuro, las nuevas tendencias de Sin city (2005) o The spirit (2008) se inspirarían visualmente en su estética. El reparto, encabezado por el propio Beatty, Al Pacino, Dustin Hoffman o la cantante Madonna, resultó de lo más variopinto.

El cuervo (Alex Proyas, 1994)

El cuervo (Alex Proyas, 1994)

El cuervo (Alex Proyas, 1994)

Hasta ahora hemos comprobado como las obras analizadas se basan en historietas concebidas en los años treinta. La novedad de El cuervo se encuentra en su origen cercano. En el seno de la independiente  Caliber Comics, James O’Barr ideó a su personaje en 1989 inspirándose en su propia tragedia personal. La novia de O’Barr fue atropellada por un conductor borracho. A través de su personaje y alter ego, el justiciero Eric Draven que regresa de la muerte para vengar el asesinato de su prometida, el autor volcaría la angustia de su propia alma rota. La historia alcanzó, de manera inesperada, el éxito underground, al tiempo que era adoptada como icono de la subcultura gótica

De la tragedia nació El cuero, igual la tragedia marcó su versión cinematográfica. En pleno rodaje de la película dirigida por un especialista en filmes de ciencia ficción, Alex Proyas, el actor encargado de interpretar a Eric Draven moría tras el impacto de una bala del calibre 44 en un tiroteo que, lógicamente, debía ser de fogueo. Aquel, por cierto, no era otro que Brandon Lee, hijo del mítico actor y maestro de artes marciales Bruce Lee. A pesar de la desgracia el proyecto siguió adelante  con el uso de un doble y de la edición por ordenador para sustituir a su fallecido protagonista. Igual que en el comic, la leyenda convirtió a la película en un éxito subterráneo y  en una obra de culto.

Ghost in the Shell (Mamoru Oshii, 1995)

Ghost in the Shell (Mamoru Oshii, 1995)

Ghost in the Shell (Mamoru Oshii, 1995)

Además de en Estados Unidos, cuna de las historias gráficas, el cómic encuentra en Japón otro de sus principales focos creativos. El manga, la versión autóctona, presenta una gran variedad de temas y estilos, y se caracteriza por una mayor caricaturización de sus personajes en un entorno realista. Desde los años cuarenta su industria se ha convertido en potencia gracias al empeño de artistas como Osamu Tezuka. El dibujante Masamune Shirow creó la serie Ghost in the Shell en 1989 para la famosa editorial Kodansha, un thriller futurista de estética ciberpunk que narra las peripecias de una ciborg policía especializada en crímenes tecnológicos.

El mundo del cine no ha sido ajeno a este fenómeno. Abundan los ejemplos de Anime (versión de animación audiovisual) que adaptan las páginas del Manga. Después del fenómeno Akira (Katsuhiro Otomo, 1988), llegó el turno de Ghost in the Shell. Una distopía futurista de ciencia ficción, una Blade runner a la japonesa, considerada por parte del público como la mejor película de animación de la historia, en la que no falta el erotismo clásico del cómic adulto japonés.

Blade (Stephen Norrington, 1998)

Blade (Stephen Norrington, 1998)

Blade (Stephen Norrington, 1998)

Eric Brooks, mejor conocido como Blade, fue obra del tándem formado por Marv Wolfman y Gene Colan en 1973 para la factoría Marvel Comics, debutando esa misma fecha en el comic book La tumba de Drácula. El personaje es un cazavampiros mitad humano, mitad vampiro, con las virtudes de ambas razas, pero con sed de sangre, otorgándole un matiz más terrorífico en comparación con otras creaciones de la compañía.

La crisis de DC, tras el fracaso de Batman y Robin producida por la Warner, precedería el estreno en la gran pantalla del otro gran trasatlántico del mundo del cómico: Marvel Comics. La editorial con el catálogo más popular se estrenaría con uno de sus personajes secundario: Blade, un híbrido entre humano y vampiro que se dedica a cazar a sus congéneres nocturnos. El éxito fue moderado pero aceptable, dado el poco alcance mediático del personaje. La saga, con Wesley Snipes a la cabeza, alcanzó las tres entregas. Sin embargo, el gran golpe de la Marvel estaba a punto de llegar.

Ásterix y Obelix contra el César (Claude Zidi, 1999)

Ásterix y Obelix contra el César (Claude Zidi, 1999)

Ásterix y Obelix contra el César (Claude Zidi, 1999)

La tercera vía dominante de la historia gráfica, la franco-belga, se cimenta sobre dos obras referenciales: Asterix el galo en Francia y Tíntin en Bélgica. La primera de ella data de 1959, cuando el guionista René Goscinny, fundador la editorial Dargaud, y el dibujante Albert Uderzo publicaron la primera entrega de las aventuras de Asterix y Obelix en la revista Pilote. Desde entonces la popularidad del poblado galo, el único de toda Francia en contener el asedio romano, creció a lo largo y ancho del planeta cómic gracias a su mezcla de comedia inocente y sus constantes referencias culturales.

La primera vez que la creación de Goscinny y Uderzo cobró la forma de largometraje fue con la serie de películas animadas que empezaron en 1967, con la participación directa de ambos en la dirección y en la adaptación de los guiones. Fue las puertas del nuevo milenio cuando las aventuras de Asterix y Obelix se estrenaron en el cine con actores reales. El veterano Claude Zidi, especialista en comedia francesa, aceptó el encargo de dirigir una versión que contaría con Christian Clavier, Gerard Depardieu y Roberto Benigni en los papeles protagonistas. El resultado fue un producto insulso y decepcionante para unos aficionados que llevaban mucho tiempo esperando contemplar las andanzas de tan carismáticos personajes en movimiento.

X-Men (Bryan Singer, 2000)

X-Men (Bryan Singer, 2000)

X-Men (Bryan Singer, 2000)

Más allá de la acostumbrada figura del héroe solitario, los X-Men representan a una comunidad de mutantes en lucha por encajar en una sociedad que les teme y les necesita al mismo tiempo. El grupo, una de las joyas de la corona de Marvel, nació en 1963 de la imaginación desbordante del dúo Stan Lee-Jack Kirky, responsables de la mayoría iconos de la compañía. La reflexión existencialista que nos propone reflexionar sobre los límites de la evolución humana.

X-Men consolidaría la relación de Marvel con el celuloide después del primer coqueteo vampírico. La película dirigida por Bryan Singer certificaba el resurgimiento de la película de superhéroes, patentando una futura fórmula comercial de éxito basada en superproducciones con la forma de folletines ligeros, con pinceladas tragicómicas e intensos episodios de acción y aventura. Su popularidad la han convertido con el paso del tiempo en uno de los ejes de la producción cinematográfica de Marvel, no sólo por sus continuas secuelas, sino también por los spin-off (como el de Lobezno) que ha inspirado.

Camino a la perdición (Sam Mendes, 2002)

Camino a la perdición (Sam Mendes, 2002)

Camino a la perdición (Sam Mendes, 2002)

Novela gráfica ideada por Max Allan Collins y Richard Piers Rayner para una de las divisiones de DC Comics, Paradox Press, enfocada en la producción de historias ajenas al mundo de los superhéroes, desprovistas de elementos fantásticos y de ciencia ficción. Enmarcada en la depresión económica de los años treinta, nos ofrece la huida y la venganza de un asesino a sueldo, retratado como un buen marido y padre de familia, tras ser descubierto por su propio hijo. La obra está inspirada en el manga de Kazuo Koike, El lobo solitario y su cachorro.

La versión para largometraje corrió a cargo de Sam Mendes, quien le encajó  el traje del mejor cine negro. En medio de tanto artificio Marvel, Camino a la perdición ofrecía una estética y un tono más contenido y personal respecto a otras propuestas más espectaculares dedicadas al blockbuster.

Spiderman (Sam Raimi, 2002)

Spiderman (Sam Raimi, 2002)

Spiderman (Sam Raimi, 2002)

Junto a Superman y Batman, el asombroso Spiderman completa el pódium de personajes más populares del universo de las historias gráficas. A diferencia de sus extravagantes competidores, Peter Parker (su alter ego) es una persona normal con problemas de andar por casa. Al menos hasta que un araña radioactiva le confiere los poderes que cambiaran su convencional existencia. Stan Lee y Steve Ditko repararon en la adolescencia para su nueva creación, fuertemente influenciada por The Spider, enemigo del crimen en las publicaciones pulp de los años treinta y cuarenta. Así tras Los cuatro fantásticos, Hulk o Iron Man, en 1962 llegaba el turno de Spiderman, en plena edad de plata del género.

Una vez sentadas las bases con las dos obras anteriores, había llegado el momento para Marvel de asestar el golpe definitivo. Y la jugada le sale redonda. El lanzamiento de Spiderman, en pleno boom de los efectos digitales, inaugura la edad de oro de las adaptaciones del mundo del cómic, la segunda explosión tras la fiebre posterior al estreno de Superman en 1978. Comienza el reinado de Marvel y de sus estruendosas superproducciones (DC se apuntaría la fórmula para sumarse a la moda). Conocido en el mundillo por la trilogía de terror fantástico Evil Dead (1981), Sam Raimi dirigía el proyecto con el actor Toby Maguire como cabeza de cartel. El resultado convence al público generalista y a la crítica (algo menos), aunque no faltan los reproches desde los sectores más eruditos del mundo del cómic por anteponer  los intereses comerciales a los valores originales de la versión escrita. En los últimos años se ha estrenado otra original, ecléctica y más sombría franquicia centrada en el hombre araña: The Amazing Spiderman (Marc Webb, 2012).

American splendor (Robert Pulcini, Shari Springer Berman, 2003)

American splendor (Robert Pulcini, Shari Springer Berman, 2003)

American splendor (Robert Pulcini, Shari Springer Berman, 2003)

Una rara avis en la industria del cómic, una propuesta alternativa camuflada en la selva espectacular de la historias de superhéroes. El historietista Harvey Pekar desarrolló (en 1976) un ejercicio autobiográfico en American splendor como terapia para ahuyentar sus fantasmas internos, exponiendo irónica y lucidamente sus inteligentes ideas en la vida cotidiana de un ciudadano estadounidense normal y corriente. Antes de que la fama atrajera a Dark House o DC Comics, la autopublicación fue el recurso del autor para lanzar su obra. La parte gráfica de American splendor corrió a cargo casi siempre por parte de su amigo Robert Crumb, pionero del cómic underground.

En el año 2003 una pareja de directores, Robert Pulcini y Shari Springer Berman, especializados en el documental, adaptaron las andanzas de un Harvey Pekar interpretado por el reputado actor de cintas independientes,  Paul Giamatti. El resultado es un delicioso retrato tragicómico, entre la realidad y la ficción, que ironiza la realidad de la clase trabajadora.

Hulk (Ang Lee, 2003)

Hulk (Ang Lee, 2003)

Hulk (Ang Lee, 2003)

En pleno torrente creativo, Stan lee y Jack Kirky engendraron en 1962 a la criatura radioacitva Hulk, una versión actualizada de El doctor Jekyll y Mr. Hyde o de Frankenstein. Tras debutar en el número uno de la revista The incredible Hulk, el personaje ejerció como invitado de Los cuatro fantástico y fundador de Los vengadores, enriqueciendo desde el principio el nutrido universo Marvel. En esta ocasión era un científico, Bruce Banner, la víctima de la radiación tras ser contaminado por la explosión de una bomba de rayos gamma, que le convertía en monstruoso gigante de color verde cada vez que la ira imbadía sus emociones.

Convertida en serie de televisión de culto en los setenta, cuando el culturista Lou Ferrigno se convirtió en el primer actor de carne y hueso en encarnar a la criatura verde, Hulk desembarca en el mundo del cine en 2003 de la mano de taiwanés Ang Lee. El producto, pese a dividir a la crítica y al público, fue una sobria, respetuosa y, sobre todo, fiel reproducción de las constante vitales del cómic.

(Continuará…)

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