Darren Aronofsky; carne cruda.

Darren Aronofsky.Darren Aronofsky.
Darren Aronofsky.

Darren Aronofsky.

El chiringuito de la playa está a punto de clausurar las noches tibias, sí amigos, y la brisa cálida y los atardeceres sobre la piel brillante de los hombros desnudos. Ahora es el momento de hacer de nuestra sala de estar la madriguera más confortable que podamos imaginar para aguantar con entereza moral el largo invierno. Atrezzo indispensable de un confortable hogar en una larga, fría y solitaria noche, en la que decidamos no escuchar  la llamada de los bares, es una buena peli, claro.

El concepto de bueno y malo es siempre subjetivo, lo que para los irakíes es malísimo para los estadounidenses al revés, por ejemplo. Todo es relativo, y si hablamos de una disciplina totalmente personal como el arte, mucho más. No diré por tanto que el cine de Darren Aronofsky es bueno, porque eso queda a juicio de cada espectador, pero sí podemos afirmar con objetividad que cuenta historias originales, de personajes poco convencionales y a la vez normales, bien construidas narratológicamente hablando y bien estructuradas y moduladas, y por último, intensas, verdaderos dramones, para ser exactos.

Después puede que la mezcla y proporción de todos estos ingredientes guste al espectador o no pero, ¿no te parece, querido lector, una presentación como para atreverte a probar?

Pi, fe en el caos.

Pi, fe en el caos.

Las historias de nuestro director son antropológicas por completo, no se centran en acontecimientos; ni históricos, ni cotidianos, ni sobrenaturales, ni naturales, ni nada, las historias de Darren Aronofsky se sustentan completamente sobre sus personajes. Historias de tipos, de gente, de individuos, de personas que construyen sus vidas a partir de lo que les mueve en el interior. A ver, no son gente a la que le ocurren cosas, son personajes que actúan movidos por sus impulsos, sus instintos, sus pasiones, sus miedos, y construyen su destino. Lo que ocurre es que como estas fuerzas que en ellos operan tienen a menudo una vertiente destructiva, les conducen por sendas de perdición.

Y básicamente ver una película de Adonovsky consiste en gran medida en sentarnos frente a la pantalla para contemplar durante una hora media como un personaje, victima inconsciente de las oscuras fuerzas de su propia mente y su corazón, lucha con todas sus fuerzas para superar una situación adversa, y cuando roza con los dedos el triunfo, el éxito, la salvación, el resultado es el fracaso porque desde el principio existió un error de cálculo, y el pobre o la pobre desgraciado/a estaba ya vencido/a desde antes de empezar a luchar, y no lo sabía.

Cisne negro.

Cisne negro.

Pongamos como ejemplo la aclamada “Cisne Negro”, o la que se ha convertido ya en película de culto “Réquiem por un sueño”, o el resurgir de Miky Rourke en “The Ran”. Ambas tres están construidas sobre esta misma fórmula; un personaje atrapado por él mismo, en el caso de Nina la bailarina, por su obsesión por la perfección y por conseguir el papel protagonista en el ballet del “Lago de los Cisnes”, los personajes de Réquiem por un sueño”, persiguiendo su deslumbrante futuro en un difícil equilibrio entre su profesión como traficantes de drogas y su amor alucinógeno, y en “The Run”, un profesional de la lucha libre que se da cuenta de que su tiempo como luchador ha acabado y no tiene nada más en el mundo. En resúmen, una bailarina disciplinada hasta la frigidez, unos chavales de barrio yonkys de altos vuelos y un payaso del cuadrilátero madurito en mayas. No me negarán que es una selección de tipos bastante pintoresca alejada de muchos tópicos. Por ahí vamos bien.

En fin, si se tratara de  parodias o comedias, todo estaría más claro, pero resulta que son tragedias, lo cual implica que da pena, que nos da pena, que llegamos a compartir el sufrimiento de estos personajes y nos adolecemos de su cruel destino. Y esto es así porque son héroes, ridículos, en parte, si los sometemos a la cotejación de las leyes que rigen el universo del sentido común. Pero hay algo heroico en ellos, desde luego. Y es que se toman muy en serio lo que hacen y siguen un criterio absolutamente coherente en sus decisiones, a cualquier precio y luchan hasta el final. Es una pena que no se den cuenta de que entran en un túnel que parece conducirles a la felicidad pero que los va introduciendo poco a poco por un lóbrego laberinto en el que acabaran perdidos.

Y les queremos, les queremos a pesar de su debilidad o precisamente por ella, porque intentan con todas sus fuerzas enmendar sus errores, porque son buenos y no han tenido suerte, porque han tomado las decisiones incorrectas y todavía piensan que si luchan un poco más… porque nos hacen pensar una oración: -que dios nos guarde y nos asista y no nos deje caer en el error, y que el amor guíe nuestro camino y nos proteja, amén-.

Réquiem por un sueño.

Réquiem por un sueño.

Parece como si para buscar el argumento para sus películas Darren Aronofsky se hiciera sistemáticamente una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez; ¿qué ha podido pasarle a esa persona para llegar a ese estado? Y nos lo nuestra, y pone frente a nosotros una persona que bajo la superficie caricaturesca, no es más que otro ser humano. Muchas veces nosotros mismos no hemos sido tan amables al contestarnos, la sociedad no es tan minuciosa al hacer juicios de valor respecto de determinados ciudadanos. Y el desenlace es el que es, sin relumbrón y sin laureles, pero con dignidad, porque, quizá no nos hayamos parado a pensar antes que es posible conjugar estos términos paradójicos; dignidad y fracaso.

Y poco más les puedo contar, que van a sufrir un poquito seguramente, que tendrán una mezcla de rechazo y fascinación probablemente cuando se acomoden en la butaca una de estas noches frescas que ya no invitan a salir, que quizá se queden pensando un buen rato o la olviden cuanto antes, y que incluso puede que hasta quieran volver a ver la película o deseen no haberla visto.

Es lo que hay, no puedo decirles el porqué se ruedan estos artefactos agridulces, ni el porqué del gusto del público por consumir este oscuro alimento. Un dato objetivo es que su cine ha sido reconocido con premios internacionales de todo tipo, en cuya enumeración no voy a detenerme, y que tiene miles de seguidores entre el público y la crítica. Aventurar una hipótesis para explicar este fenómeno sin entrar en el terreno de la subjetividad es imposible, qué puedo decir, que quizá seamos muchos los raritos.

Réquiem por un sueño.

Réquiem por un sueño.

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