Córdoba, la perla de Al-Ándalus

Medina Azahara.

Medina Azahara.

A orillas del Guadalquivir y a los pies de Sierra Morena encontramos Córdoba, encrucijada de culturas, romana, árabe y cristiana. Durante el siglo X, la ciudad califal alcanzó su máximo esplendor. Siendo capital de Al-Ándalus se convirtió en la urbe más grande, opulenta y rica culturalmente del mundo. Hoy en día, paseando por sus calles, plazas y callejones podemos apreciar todo el legado cultural que hacen de esta ciudad uno de los referentes culturales de España.

Antes de perdernos por sus calles, a unos ocho kilómetros al oeste encontramos el conjunto arqueológico de Medina Azahara, una antigua localidad residencial que fundó Abderramán III en el año 936. ¿Y por qué Azahara? Se dice que era el nombre de una de las mujeres que más apreciaba el califa y para contentarla utilizó su nombre para la nueva población. Distribuida en tres zonas diferenciadas, en la más alta se situaba el palacio residencial, sus jardines y las viviendas oficiales. Después, los aposentos de artesanos y gente llana. En la parte baja y aislada de la ciudad se encontraba la Mezquita Aljama orientada hacia La Meca. A pesar de los años y del deterioro, la medina conserva muchas partes del palacio, de su estructura y lo más importante, conserva toda la magia de una ciudad milenaria que te transporta a la época dorada de Al- Ándalus.

Barrio de la judería.

Barrio de la judería.

Llegamos a Córdoba y lo mejor para conocer ésta ciudad es adentrarse y callejear por su casco antiguo y zona más conocida, la judería. Calles estrechas, empedradas, donde reina la tranquilidad, la luz y las flores. Con tan sólo pasear podremos descubrir infinidad de callejuelas y plazas que nos descubren un barrio lleno de arte. Es fácil encontrar la calleja de las Flores, una de las más tradicionales, tranquila si no fuese por la cantidad de turistas que suele haber en ella, pero de visita obligatoria. Merece la pena entrar en ese callejón estrecho y repleto de geranios, hasta llegar a una pequeña plazoleta que nos brindará una de las mejores postales de la ciudad, en la que los balcones enrejados se llenan de flores y en el fondo se puede ver una bonita vista de la torre de la catedral.

Geranios de la judería.

Geranios de la judería.

Pronto descubriremos el monumento más importante, ya no de la ciudad, sino de todo el Occidente Islámico, la Mezquita Catedral de Córdoba (declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984). Un lugar que sirvió de culto tanto a musulmanes como a cristianos y que en su historia se puede apreciar la evolución de estilos tan diferentes como el omeya, gótico, renacentista y barroco. El hecho de que en un antiguo templo islámico se haya establecido una catedral cristiana, lo hace un lugar único en el mundo, reflejo de la diversidad de culturas que han pasado por la historia de esta tierra.

La Mezquita Catedral está estructurada en varias zonas: el antiguo alminar todavía se conserva en el interior de la torre de campanas, que fue reconstruida tras una tormenta que la deterioró considerablemente.

Mezquita Catedral de Córdoba.

Mezquita Catedral de Córdoba.

El famoso Patio de los Naranjos se utilizaba antiguamente como lugar de actividades públicas y posteriormente fue remodelado bajo el dominio cristiano. Todavía se puede apreciar el amplio aljibe que garantizaba el agua necesaria para la purificación de los musulmanes.

Al entrar al lugar de oración, descubrimos unos techos asentados en un bosque de arcos y columnas que crean un efecto cromático que deja a todos sus visitantes sorprendidos. Por toda la zona encontramos rincones con una singular belleza, como el Mihrab construido en mármol y con inscripciones del Corán en oro. En el interior de la Mezquita se descubre la Catedral, construida a partir del siglo XVI respetando toda la estructura anterior, algo que hace único y especial a este templo cristiano.

Mezquita Catedral de Córdoba.

Mezquita Catedral de Córdoba.

Darte un paseo por sus callejuelas, relajarte en una de sus teterías o disfrutar de un buen vino acompañado de sus tapas más típicas como el salmorejo, el rabo de toro o los flamenquines, hace de esta acogedora ciudad un lugar que no dejará indiferente a nadie.

Fotografía: Antonio Muñoz Hernández.

1 comentario

Trackbacks y pingbacks

  1. […] se ha caracterizado por su gran riqueza cultural, marcada por una historia llena de contrastes. La Mezquita-Catedral te dejará impresionado y la alegría que se respira por sus calles te contagiará. Dar un paseo por […]

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *