Con Barenboim celebramos el ansiado 2014

Daniel Boremboim en el Concierto de Año Nuevo de 2014
Daniel Boremboim en el Concierto de Año Nuevo de 2014

Daniel Boremboim en el Concierto de Año Nuevo de 2014

Un año más comienzo el día disfrutando con el Concierto de Año Nuevo desde la ciudad de Viena y con el marco del Musikverein y su preciada orquesta. En esta ocasión es el director Daniel Barenboim quien dirige a los ya curtidos músicos en esta cita que se viene produciendo desde el año 1939. Daniel Barenboim tiene ya muchas tablas y domina este tipo de eventos, además es un hombre muy comprometido con los grandes eventos sociales en beneficio de la paz mundial y sobre todo por el buen entendimiento entre palestinos y judíos. No en vano coordina y dirige una orquesta que gira alrededor del mundo integrada plenamente por jóvenes músicos de ambos lados políticos e ideológicos. Siempre ha pretendido encontrar una posición de entendimiento entre pueblos y culturas diferentes,  apoyando todas las acciones diplomáticas oficiales dirigidas al mismo fin.

Es por ello que, aprovechando el carisma y el buen hacer de Barenboim, reflexiono acerca de las buenas vibraciones que nos puede deparar este 2014. Entrando ya en materia, quiero manifestar mi discrepancia con los buenos augurios que expresa nuestro primer ministro Rajoy con respecto a los objetivos de empleo y estabilidad económica. Está claro que como político y representante de la mayoría parlamentaria en este país tiene la obligación moral de transmitir buen optimismo a las capas más desfavorecidas y atrapadas en el paro desde hace ya algunos años.

Pronosticar, vaticinar es más o menos fácil y barato en estos primeros pasos del año. Otra cosa es cuando nos adentremos en los meses de abril, junio o septiembre. Entonces ya  analizaremos cual está siendo la tendencia del paro y de la creación o destrucción de empresas. Con este son ya siete años de bajón económico, es sensato opinar que ya hemos tocado fondo, aquello de “no podemos ir a peor”. Lo triste, y por eso a la economía se le reconoce por la ciencia lúgubre, según Thomas Carlyle; lo  incomprensible por la ciencia y la capacidad intelectual del hombre es que, algunas veces las cosas no son como nosotros esperamos. Hay variables que no controlamos, esto hace que nuestras previsiones se vayan al garete. De modo que en tiempos de incertidumbre y globalización creciente, surgen imponderables que nos afectan cada día, y podemos citar :  el mercado de divisas, de capitales, la evolución del precio de los carburantes, o la explosión de un conflicto armado en cualquier parte del mundo capaz de alterar el orden de las cosas.

No quiero, ni mucho menos, pecar de agorero ni de augurar catástrofe alguna. Lo que no quiero es que nos sigan mintiendo más acerca de nuestro futuro inmediato. Tanto las empresas como las familias han de hacer planificaciones tanto de sus ingresos como de sus gastos. Y parece ser que casi ningún precio de los servicios necesarios para mantener unos mínimos de bienestar social, se mantienen estables o retroceden sino todo lo contrario. Como decía al principio la música y Barenboim me habían transmitido calma y sosiego, sabía que en el momento mis reflexiones derivaran hacia territorios más hostiles mi paz interior se vería alterada. Dejémoslo aquí y sigamos disfrutando de los valses y las polkas de la familia Strauss, los de Viena.

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