El genio más grande de la historia del cine cómico: Charles Chaplin
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Charles Chaplin en 10 películas…100 años después

El genio más grande de la historia del cine cómico: Charles Chaplin

El genio más grande de la historia del cine cómico: Charles Chaplin

Mirada de cerca la vida es una tragedia; pero vista de lejos, parece una comedia.”   (Sir Charles Chaplin)

Charles Chaplin, John Ford y Serguei Eisenstein forman, en conjunto, la santísima trinidad de cineastas más importantes en toda la historia del séptimo arte. O al menos eso afirma la gran mayoría de historiadores. Tres auténticos genios de la gran pantalla que gracias a su talento, su carácter innovador y su nervio pusieron los cimientos de una de las formas de expresión más populares del siglo veinte (y de lo que llevamos de veintiuno). Los géneros cinematográficos se asocian a los nombres que los hicieron inmortales. Si el cine del oeste es John Ford, el fantástico George Méliès, el histórico D.W. Griffith o el negro John Huston, podemos afirmar con rotundidad que el cine cómico es Charles Spencer Chaplin (1889-1977). La comedia de tipo burlesco fue su ecosistema, una suerte de humor visual que conjuga las técnicas del slapstick y la pantomima. Su genio dejó una huella imborrable entre los cómicos coetáneos y en las generaciones posteriores, fijando las coordenadas de una forma inolvidable de hacer cine.

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Oscar Isaac en A propósito de Llewyn Davis
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No todos fueron Bob Dylan

Oscar Isaac en A propósito de Llewyn Davis

Oscar Isaac en A propósito de Llewyn Davis

En el extremo suroeste del barrio neoyorkino de Manhattan descansa  el Greenwich Village, una gran área residencial en torno a la cual, durante la década de los sesenta, se agruparon un gran número de clubes musicales. La música folk se convertiría entonces en el centro de la escena musical del país, semilla de la futura expansión psicodélica hasta la dorada San Francisco, a través de la conexión abierta por la generación beat. Una legión de poetas, llegados desde todos los puntos cardinales del país con una guitarra bajo el brazo, se afincó en el Village apostando todo a un mismo sueño. Tras las huellas del gran referente folk Woody Guthrie (la voz de los oprimidos),  Bob Dylan abanderó a todos ellos. Pero claro, no todos fueron Bob Dylan. No todos se convirtieron en iconos culturales. Y aquí es donde entran en escena los hermanos Coen.

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Leonardo DiCaprio, Martin Scorsese y Jonah Hill, los lobos de Wall Street
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La manada de Scorsese

Leonardo DiCaprio, Martin Scorsese y Jonah Hill, los lobos de Wall Street

Leonardo DiCaprio, Martin Scorsese y Jonah Hill, los lobos de Wall Street

El pasado mes de noviembre Martin Scorsese cumplió 71 años. Un mes después, durante la presentación de El lobo de Wall Street, declaró que su jubilación estaba más cerca de lo que a él mismo le gustaría. Pocos podrían pensar que la vigorosidad de semejante tragicomedia dionisiaca sea obra de un señor al borde de la retirada. Tras la preciosa y tan poco Scorseniana La invención de Hugo (2011), Martin recurre a su brillante y habitual asociación (quinta en once años) con un monstruosos Leonardo DiCaprio para divertirnos como nunca con una sátira sobre la cultura capitalista norteamericana. La energía se desborda sobre un montaje vibrante (marca de la casa) y unas actuaciones pletóricas centradas en las gamberradas del protagonista y su manada de lobos. Brillante Jonah Hill: si DiCaprio supone para el cine de Scorsese del nuevo milenio lo que Robert de Niro hace dos décadas, Hill irrumpe en la escena con el nervio de secundario de Joe Pesci.

Scorsese adapta a la gran pantalla la ascensión y caída de Jordan Belfort, el famoso brocker neoyorkino que en los noventa se hizo multimillonario a través de una escalada de estafas relacionadas con el mercado de valores y la corrupción del sistema económico. Y entre fraude y fraude, sexo, drogas y rock’n’roll. La versión más frívola del sueño americano. Con el prestigioso Terence Winter de HBO (Los Soprano, Boardwalk empire) al frente del guion, el neoyorkino actualiza la expresividad de Uno de los nuestros (1990) y Casino (1995) con una narración frenética que transforma la violencia física y la agresividad moral en un ejercicio explícito de hedonismo, excesos y carencia de escrúpulos. En esta ocasión, el mundo de la mafia deja paso a otro tipo de delincuentes, igual de organizados, pero con menos literatura: los especuladores y malversadores bursátiles.

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Los "Miercoles al cine" llenan las salas.
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Llegan los ‘Black Wednesday’ a las salas de cine

Los "Miercoles al cine" llenan las salas.

Colas que se formaron el pasado octubre durante la Fiesta del Cine (Fuente: abc.es).

Tras la pérdida de asistentes a las salas de cine españolas, las principales asociaciones de la industria del cine español (FAPAE, FEDICINE Y FECE) han decido lanzar una nueva iniciativa para conseguir recuperar a parte del público perdido. ‘Miércoles al cine’ es el nuevo proyecto lanzado por la industria audiovisual, con el fin de adaptarse a la demanda del mercado actual.

Las salas de cine adheridas a esta promoción, ofrecerán la visión de películas a un precio muy asequible. El precio de cada entrada variará dependiendo de cada sala, pero los precios oscilarán entre los 3,90 y los 5€. Ya son 306 las salas adheridas a esta nueva promoción, y se espera que se sigan sumando más. Estos precios tendrán lugar todos los miércoles (no festivos) durante tres meses, es decir, desde el 15 de enero al 15 de abril. Esta iniciativa, que venía celebrándose una vez al año, se espera que comience a celebrarse semestralmente, después de ver el gran éxito que tuvo el pasado octubre la Fiesta del Cine, dónde se vendieron entradas durante tres días a  2,90€.

Se quiere llegar  a un público con ganas de consumir cine en pantalla grande. Que el precio no sea un hándicap para disfrutar de ello. Leer más

La gran estafa americana, triunfadora en la 71ª edición de los Globos de Oro
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La gran estafa americana triunfa en unos Globos de Oro muy repartidos

La gran estafa americana, triunfadora en la 71ª edición de los Globos de Oro

La gran estafa americana, triunfadora en la 71ª edición de los Globos de Oro

Mucha igualdad y pocas sorpresas en la 71ª ceremonia de entrega de los Globos de Oro. Un reparto variado de galardones que mantiene abiertas las apuestas en la previa de las nominaciones para los Oscar. Dos nombres por encima del resto, dos apuestas sólidas que personifican lo mejor del año: 12 años de esclavitud (Steve McQueen) y La gran estafa americana (David O. Rusell) protagonizan la, manidamente conocida, antesala de los Oscar. Ambas, triunfadoras en los dos apartados dedicados a la mejor película, se adelantan en la carrera por la anhelada estatuilla dorada.

El director Alfonso Cuarón estrena su palmarés como realizador gracias a su odisea espacial Gravity. El mexicano parece arrancar un camino similar al que llevó a Ang Lee, el año pasado, a levantar el Oscar al mejor director por La vida de Pi (si bien el taiwanés quedó inédito en los Globos de Oro), sin obtener protagonismo en el resto de categorías.

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Las 13 mejores películas de 2013

Las 13 películas de 2013

Las 13 mejores películas de 2013

Tras el ya publicado recopilatorio musical, le toca el turno a la producción cinematográfica de 2013. La recopilación de las mejores películas de 2013, al igual que con las canciones, es fruto de una selección personal del equipo de Quemarropa. Quedan abiertas, y por supuesto serán bien recibidas, las sugerencias que puedan aportar nuestros lectores.

En la lista no faltan las películas más esperadas en las carteleras mundiales, así como otras con un carácter mucho más underground. Sin olvidar el aporte de una buena dosis de cine europeo al margen de la industria norteamericana de Hollywood.

12 años de esclavitud (Steve McQueen)

12 años de esclavitud (Steve McQueen)

La esclavitud norteamericana del siglo XIX sirve a Steve McQuenn, en su tercer largometraje, para realizar un retrato rotundo y sin concesiones sobre  la crueldad del ser humano en su máxima expresión. Sin cortarse ni un pelo, de forma explícita, lo que la diferencia de otras películas de la misma temática pero con menos compromiso. Un ejercicio de sinceridad brutal, franco honesto y sin maniqueísmos, sobre uno de los episodios más oscuros de la historia de la humanidad. El británico utiliza las vejaciones y humillaciones para hacernos sentir en primera persona el dolor y el sufrimiento más injusto: el que convierte al hombre en un lobo para el hombre.

Michael Fassbender, actor fetiche de McQueen, demuestra que sigue en plena forma con el doblete en nuestra lista. El alemán es el hombre de moda con una fama muy bien ganada. Resultaría injusto, no obstante, resaltar únicamente su trabajo en una película que cuenta con unas interpretaciones que impresionan (Brad Pitt, Paul Giamatti, Chiwetel Ejiofor y Quvenzhané Wallis). El londinense Steve McQueen, tras Hunger y Shame, vuelve a hacernos sufrir, a llevar nuestras emociones y las de sus personajes hasta el límite. Basada en la novela homónima y autobiográfica de Solomon Northup, nos presenta el cruel destino de un músico negro, nacido libre, que es secuestrado y vendido como esclavo en una plantación de un estado sureño.

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El caballero oscuro (Christopher Nolan, 2008)

De la viñeta al fotograma (Parte II)

La gran aventura de Mortadelo y Filemón (Javier Fesser, 2003)

La gran aventura de Mortadelo y Filemón (Javier Fesser, 2003)

La gran aventura de Mortadelo y Filemón (Javier Fesser, 2003)

En plena postguerra civil española nació, en el seno de la editorial Bruguera de Barcelona, una escuela de historietistas que imprimiría un sello propio a la producción de literatura popular española, capaces de combinar con acierto la sátira social y el entretenimiento más ingenuo. Entre todos ellos, un nombre: Francisco Ibáñez, padre de Mortadelo y Filemón, la mítica pareja de detectives privados al servicio de la TIA. Traducido a más de quince idiomas, hablamos del representante más popular de la tradición de historietas gráficas nacionales (también conocidas como Tebeos), enriquecida con nombres como Cuto, La familia Ulises, El Guerrero del Antifaz, Zipi Zape, El Capitán Trueno o Makinavaja.

El elegido para adaptar semejante símbolo del comic patrio fue uno de aquellos niños que crecieron entre las páginas del universo Ibáñez. Javier Fesser, con un guion escrito mano a mano con su hermano Guillermo (cincuenta por ciento del dúo cómico Gomaespuma), consiguió triunfar en taquilla, pero no terminó de convencer a los incondicionales del tebeo. Las acusaciones se centraron, sobre todo, en la alteración del carácter de los personajes y los atajos que tomaba la historia. Lo que la adaptación si supo captar, y  a las mil maravillas, fue el universo estético surrealista de la obra en papel con una magnífica escenografía y unos efectos especiales al servicio del slapstick tan propio de la obra de Ibañez.

Oldboy (Park Chan-Wook, 2003)

Oldboy (Park Chan-Wook, 2003)

Oldboy (Park Chan-Wook, 2003)

Referente de la cultura japonesa del  manga, Oldboy es una violenta historia de suspense y venganza, de influencia kafkiana, concebida por el escritor Garon Tsuchiya y el dibujante Nobuaki Minegishi  para la editorial nipona Futabasha. El conflicto presenta a Sinichi Goto, un hombre de 35 años cautivo durante los últimos diez en una habitación, sin conocer ni a sus captores ni el motivo de su encierro.

En el año 2003 el director surcoreano Park Chan-wook adaptó por primera vez el manga como parte de una serie de películas denominada trilogía de la venganza: Sympathy for Mr. Vengeance, Oldboy y Sympathy for Lady Vengeance. La visión de Park es descarnada, brutal y sin aderezos con un desenlace que magulla el alma. El realizador Spike Lee, diez años después, propone la revisión norteamericana, con Josh Brolin en el rol protagonista.

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Batman (Tim Burton, 1989)

De la viñeta al fotograma (Parte I)

Portada

La historia gráfica nació en Estados Unidos a finales del siglo diecinueve como un anexo de la información de los periódicos para alcanzar la atención de la población inmigrante. Progresivamente se asociaría a la industria del entretenimiento para aligerar con sus aventuras el ánimo de una población hundida por la crisis económica tras el crack de la bolsa del 29. En Japón, bajo el apelativo de Manga, evolucionaron del clásico arte gráfico local gracias a la influencia de la historieta occidental. La tendencia dominante en Europa, la franco-belga comenzó su andadura en el XIX con la transformación de la caricatura política en favor del humor.

La historia del cómic se ha vinculado casi siempre a las peripecias del superhéroe, sobre todo en Estados Unidos (por la influencia del género pulp). Pero no sólo de figuras sobrenaturales se han nutrido sus páginas. Eso sí, las dos primeras adaptaciones de la viñeta al fotograma se nutrieron de la mitología DC Comics (Superman y Batman). Más tarde, con la fiebre Marvel de finales los noventa, por las pantallas de todo el mundo desfilarían casi todos los personajes creados por la factoría Stan Lee. Unos proyectos que, normalmente,  son carne de blockbuster (incluso las adaptaciones de editoriales más independientes), si bien no faltan los ejemplos de autores que han dotado a sus versiones de una expresividad más personal.

Batman (Leslie H. Martinson, 1966)

Batman (Leslie H. Martinson, 1966)

Batman (Leslie H. Martinson, 1966)

Batman, el murciélago de Gotham, nació del impulso de los editores de DC Comics de repetir el éxito de Superman. El encargo lo recogió el dibujante Bob Kane inspirándose en el personaje literario del El Zorro y en la película El murciélago (Roland West, 1926). El personaje se estrenó en la publicación Detective Comics en 1939. Batman es un superhéroe inusual, ya que no posee ningún poder sobrenatural. Motivado por el asesinato de sus padres cuando el joven  Bruce Wayne (su alter ego) no era más que un niño, combate el crimen en la ciudad ficticia de Gotham. Un objetivo al que se enfrentará con la ayuda de las aplicaciones científicas y tecnológicas que su cerebro y su bolsillo pueden permitirse.

La primera historieta en dar el salto del papel a la gran pantalla fue Batman en 1966. El éxito de la primera temporada de la serie homónima protagonizada por Adan West animó a la Fox a convertirla en película calcando la fórmula televisiva. Ambas adaptaciones se alejaron varios mundos de distancia del universo oscuro creado por Kane. A pesar de ello, su estilismo colorido, su bizarrismo naif y sus enfáticas onomatopeyas  han pasado a formar parte del imaginario cinematográfico popular.

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Walter White versus Heisenberg

Breaking bad

La extraña pareja: Walter White y Jesse Pinkman.

Aviso a navegantes: el siguiente artículo contiene spoilers sobre el desarrollo y conclusión de Breaking Bad. Recomendamos no continuar la lectura hasta que no se haya terminado de visionar la serie al completo.

Breaking bad ya es historia. El descenso a los infiernos del hombre corriente concluye tras fascinar a millones de espectadores a lo largo de cinco maravillosas temporadas. Felina, el último capítulo de la epopeya, ha precedido al debate final sobre un desenlace que (según las críticas de ambos lados del océano) ha dejado un considerable buen sabor de boca. En lo que sí existe unanimidad es en el acierto de finiquitar el producto en su cima narrativa sin ceder a las tentaciones de seguir explotando la gallina de los huevos de oro. Sobre todo si se contrasta con el reciente ejemplo del desafortunado final de Dexter, alejado (por insistente) de su esencia primitiva.

No falta quien opina que el colofón a la ascensión criminal del malvado Walter White/Heisenberg responde a las intenciones redentoras de Vince Gillian (creador de la serie) de reconciliar a su personaje con un público que le adora. Tras el éxtasis del antepenúltimo capítulo, Ozymandias (elevado por muchos a la categoría de mejor capítulo de la historia de las ficciones televisivas), las ambiciones desmedidas de Heisenberg habían llegado demasiado lejos. Imposible echarse hacia detrás. La muerte de Hank (a manos de los sicarios contratados por el mismo Walter), el desprecio de Walter Jr. tras descubrir el gran secreto, el ataque de Skyler en defensa de su familia y la pérdida de la fortuna cimentada en su negocio de estupefacientes suponen un clímax tenebroso para alguien que ya se ha pasado sin reservas al lado oscuro. La poca humanidad que conservaba el viejo señor White quedaba sepultada bajo las ambiciones de Heisenberg.

Las dos últimas entregas cambian la dinámica anterior. Da la sensación de que Gillian rectifica sobre la marcha y le concede a Walter la oportunidad de corregir (en parte) sus pecados. Digamos que le asegura un final más digno del que quizá merecía tras tanta maldad. Los acontecimientos obligan al protagonista a escapar de Albuquerque en busca de una nueva identidad que le permita huir de las autoridades. En su helado retiro espiritual (alejado del sol justiciero de Nuevo México), se congelan los instintos de Heisenberg. Rechazado por su familia y alejado de su laboratorio, la soledad acelera su redención.  El castigo hace mella en su voluntad y se decide a expiar sus pecados. Como en un clásico western crepuscular, el protagonista regresa a su hogar para ajustar cuentas con el grupo de neonazis  y asegurar el futuro económico de sus hijos.

Entre otras cosas, Breaking Bad propone un desafío moral apasionante sobre los límites del bien y del mal, y los matices vitales que hacen justificables ciertas conductas delictivas. Su creador reflexiona sobre los impulsos maléficos que pueden esconderse debajo de la piel del ser humano más bondadoso. El catalizador de esta historia es el cáncer, la enfermedad responsable de liberar los instintos criminales reprimidos en un respetable hombre de familia convertido en el principal productor y distribuidor de metanfetamina de todo el suroeste norteamericano, gracias a sus brillantes habilidades como químico y la liberación que supone no tener nada que perder.

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La historia del cine criminal

Al Pacino, como Michael Corleone, en El padrino (1972)

Al Pacino, como Michael Corleone, en El padrino (1972)

“- Senador Gery: Detesto a la gente como usted. No tolero que lleguen a este país honrado con su pelo aceitoso, sus horribles trajes de seda, haciéndose pasar por decentes ciudadanos americanos. Estoy dispuesto a hacer negocios con usted, pero desprecio su mascarada, la hiriente arrogancia que adoptan usted y toda su familia de mierda.

Michael Corleone: Senador, ambos somos parte de la misma hipocresía, pero le fulminaré si vuelve a insultar a mi familia.”

Nunca la historia de un género estuvo tan ligada a la de un país como la del cine de gánsteres, también llamado negro, policial o thriller (ramificaciones todas del cine criminal), al devenir de Estados Unidos. Bueno, miento: imposible obviar el western. Sin embargo las epopeyas del lejano oeste, más que evolucionar las temáticas cinematográfica influido por el contexto sociocultural del momento, fueron una analogía sobre la idiosincrasia y el carácter norteamericano del siglo anterior. En el caso del cine criminal, su progreso quedó  marcado por los sucesos políticos y económicos paralelos a la crónica americana contemporánea (principalmente entre 1930 y 1960). Sucesos y prohibiciones como la ley seca, la Depresión económica tras el crack de la bolsa 29, los cambios industriales y sus consecuencias sociales, encendieron las luces de escritores y realizadores que decidieron abonar sus ficciones desde ambos lados de la ley: la biografía del  delincuente y la consumación (o intento) del delito, en contraposición al esfuerzo de los defensores de la ley por combatir el imperio del crimen.

El cine criminal aparece durante la gran crisis económica de los años 30. En clave cinéfila, en pleno apogeo del cine de género (las décadas de los 30 y lo 40). Sus películas revelaron el triste estatus de un país arruinado, no solo económicamente, sino también en la parte moral. El gansterismo, la explotación y la extorsión, la acción policial o el contrabando tras la ley seca testimoniaban la vida de aquellos años. Ya fuera desde el biopic de la figura de algún delincuente popular o mediante la crónica de sucesos de acontecimientos criminales (reales o ficticios), las formas dramáticas en las que el cine se acercó al universo criminal durante la época se inspiraron en la novela negra (o hard boiled) de Raymond Chandler, Dashiell Hammett, Carroll John Daly o W.R. Burnett.

Para ser concretos, la familia del cine criminal se divide en tres subgéneros específicos centrados en diferentes personajes relacionados con el delito: la película de gánsteres con el criminal, la policíaca a las fuerzas del orden público y la negra que pone en escena al detective privado. Sobre un trasfondo claramente dramático, todas ellas presentan ingredientes del cine cómico, político y de horror.

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