Miguel Delibes. “El camino”

Fue hace algunos meses que Yolanda, mi amiga desde los cinco años, me confesaba una tarde, lo que le venía pasando desde hacía tiempo, -últimamente no puedo leer, no me concentro, no me engancho a ningún libro-, me dijo. Lo hizo con la mirada caída entre las manos asidas la una a la otra, como quien debe dar una noticia trascendente e íntima, casi como si anunciara el diagnóstico de una enfermedad. En su pupila bailando, una desconcertada interrogación.

He pasado desde entonces algunos ratos pensando sobre esta cuestión, intentando dar con el porqué y la “cura” de esta súbita merma, localizar la avería en el exacto transmisor neuronal que se encarga de desenrollar mundos y expirar aliento a los seres de papel. Y no lo he logrado, todavía.

miguel-delibesDesde siempre entre nosotras un libro, el “Senda” para las lecturas en clase. Pero a los nueve o diez años, lo que de verdad nos gustaba era la hora semanal en la que Don Arturo, el Duro, nos llevaba al territorio salvaje de las lecturas libres en la biblioteca.

–Mira, ven, voy a enseñarte una cosa- me dijo.

Y así, como una exhalación, osada, como es ella con las cosas que le emocionan, me llevó en volandas hasta la ubicación exacta del libro. “¿De dónde venimos?”, se titulaba aquel códice secreto y maldito que nos desveló los misterios de la reproducción, en los mamíferos, que era lo interesante, claro. Eran emocionantes los nervios por cobrarlo de la leja sin ser vistas por don Arturo, el Duro, que se sentaba de espaldas pero que de vez en cuando se giraba por sorpresa- a ver señorita, ¿qué está usted leyendo?-, yo no sé si con interés pedagógico o ánimo inquisitorial. El caso es que don Arturo, el duro, era de los que ponían castigos y le podían sacar a una los colores delante de toda la clase. Lo llevábamos a la mesa sin levantar sospechas y lo ojeábamos conteniendo la sorpresa y la risa. Un juego que nos duró todo un curso, y nunca nos pillaron.

Todas las lecturas obligatorias que casi nunca eran un martirio para nosotras; “Una historia familiar”, “El pequeño vampiro”….Gracias a Yolanda por primera vez lágrimas enjugadas con la celulosa de las páginas de “La Historia interminable”. Frívolos escarceos con las aventuras de las chicas de Marian Keyes, juntas nos apuntamos a la moda de los mamotretos de novela histórica…Han sido muchos a lo largo de los años.
Pero si hay un libro entre todos, que nos dejó especial recuerdo, que mantiene su pátina mágica de ternura entrañable para nosotras, es sin dudar un instante, “El camino”, de Miguel Delibes. Recuerdo que cuando lo leí de pequeña, me sentí muy afortunada por tener un pueblo, como el de Daniel, el Mochuelo. Me preguntaba si el resto de niños, que no conocían uno, entenderían la historia de la misma forma que yo. Porque en la ciudad, por mucho que fuésemos niños de los ochenta, de los que no hacían actividades extraescolares más que pasar las tardes en la calle jugando al “balón quemao”, no era lo mismo que pasar los veranos enteros con tus abuelos en el pueblo.

Yo sabía lo que era una quesería como la de Daniel, porque por las tardes, siempre cuando caía el sol, mi abuela me enviaba con su cartera grande y la lechera de aluminio a donde Antonio, el de la vaquería, que despachaba en la ancha entrada del caserón encalado. Pero un día, mi padre se lo pidió y pasé con él de la mano a donde estaban las vacas. Enormes animales, los más grandes que había visto después de los caballos de Antonio, el Jeta, y la mula de mi abuelo, Castañica. Un día mi padre también se lo pidió a Antonio, el Jeta, y me montó en una yegua que llevaba haciendo requiebros y cabriolas por la calle. No me llegaban los pies a los estribos recuerdo, y contrariamente a lo que yo había supuesto, él se quedo en tierra firme guiando a la yegua del ramal.

Decididamente no había nada comparable, nada como la autonomía que nos brindaban las bicicletas en aquellas interminables tardes de verano. Bastaba enfilar por cualquier camino para encontrar un territorio inexplorado con todos sus recursos a nuestro alcance; lo mismo una balsa de riego, que un huerto tapiado, que el vertedero municipal. Si no hubiera sido por mi pueblo, a día de hoy todavía no me habrían puesto la antitetánica.

Por eso me preguntaba yo, para mis adentros, que cómo un niño de ciudad, sin paliativos, iba a imaginar cómo olían las queserías y los pajares, ni lo fría que está el agua de las pozas, en su defecto de las balsas de agua de nacimiento, ni cómo podía ser la tienda de las Lepóridas, que en mi imaginación se fundía punto por punto con la de Miguel, el Panadero, donde iba con mi abuela a comprar parches para la bici y Cremtona para la merienda.

He vuelto a leer el libro justo ahora, para escribir este artículo, con un poco de resquemor al principio, porque uno tiene siempre aprensiones de volver a los lugares donde un día fue intensamente feliz y sabe que el tiempo puedo haber cambiado. Y sin embargo, me ha emocionado comprobar lo divertido que sigue resultándome, pero además, lo sorprendente ahora es pensar que pudiéramos leerlo en aquel momento en que lo leímos, con once, doce años quizá. Me refiero a que, para empezar, se trata de una prosa castellana hecha y derecha, nada de adaptaciones lingüísticas al nivel de desarrollo cognitivo propio de la edad. Sí señor, una historia de travesuras y con niños como protagonistas, pero una novela con mayúsculas, con densidad psicológica en los personajes, y reflejo social, y riqueza léxica, que además no edulcora y mucho menos escamotea los detalles escabrosos de la condición humana, que se expresa como la vida misma. Pienso ahora que esa es la grandeza de esta novela y de la obra de Miguel Delibes en general, su verdad, que es una para todos.
Delibes no consiguió finalmente el premio Nobel, cosa que tampoco le preocupaba a él, que tenía en definitiva las cosas que le eran realmente necesarias y verdaderamente importantes; su sosegada vida en su pueblo natal, su afición a la caza y su escritura, en la que hablaba de las cosas que le rodeaba y conocía y en las que penetraba con una portentosa agudeza y precisión. Y así, sin ningún ánimo de protagonismo, relevancia, o trascendencia, es como Delibes se ha instalado en la historia de la literatura y en el imaginario colectivo de muchísimos niños de entonces que pasamos por él en las aulas. Tan austero que evadía en lo posible los actos oficiales y los homenajes, mucho más si implicaban desplazarse de su pueblo, humilde como para empezar cada discurso de investidura con un –no merezco este reconocimiento- , fue despedido en marzo de 2012 por un coro de voces congregadas espontáneamente, ciudadanos, lectores simplemente como nosotros, al grito de:
-Don Miguel, maestro, maestro, maestro-
Sin duda un libro para volver a estimular esas regiones del cerebro que buscan el camino de vuelta a los libros. Plantéense incluirlo en el carro de la compra navideña, seguro que harán feliz a alguien. También lo haré yo, en papel, como cuando éramos pequeñas.

 

Ray Bradbury

Ray Bradbury y el vino del estío

Ray Bradbury¿Qué Decir sobre Ray Bradbury que no se haya dicho ya? ¿Qué de original se puede contar sobre el archiconocido autor de “Crónicas marcianas” o “ Fahrenheit  451”’?, ¿Del hombre al que el espacio homenajea bautizando asteriodes con su nombre, colgándolo  del pico de una estrella mucho más arriba de la tierra?
Ya no recuerdo dónde nos encontramos  por primera vez Ray Bradbury y yo, ni el título exacto de aquel cuento que leí por casualidad, pero recuerdo  el  sentimiento  por aquel  único monstruo  del océano, el último gigante,  la enormidad irrevocable de su destino de soledad.  Puedo traer a la mente, pasados quizá diez años,  las imágenes de las noches de su peregrinación sin descanso hasta el faro. Todo sigue ahí, la  nube de vapor viajando sobre su inmenso lomo  al partir el agua suave, la respiración de la luna, el sendero de  luz hasta llegar al faro. Hasta ese otro congénere de piedra  que le llamaba con su sirena desde miles de kilómetros, a  través del inmemorial océano.  Ese otro animal con una voz como la suya, con un cuello largo erguido sobre el agua como el suyo, la llamada de ese otro igual de mirada brillante, y al fin,  vacía.
Nuestro segundo encuentro ha sido este mismo verano, en la feria del libro de ocasión de mi pueblo. Allí estaba una mañana de agosto entre los niños  revoloteando  bajo el porche verde de los chopos y los cedros de la plaza. En una de las cajas de la larga fila, con tapa roja, edición Minotauro del 78, “El vino del  estío”.  Tuve suerte esa mañana y encontré pronto  a Sábato y a mi sobrino, que desvió mi atención enseguida hacia un fabuloso cuento  desplegable y una  espada de madera. Después nos fuimos a desayunar, con Ray Bradbury  y “El pirata Alpargata” metidos en una bolsa. Bonita mañana de agosto.
Empecé a leerlo inmediatamente, una página, la primera página al menos, sin dejar de vigilar el cerco imaginario donde jugaba Carlos, que había trazado en un radio desde la pequeña fuente  en la terraza del café hasta la acera. Leí;

“Era una madrugada tranquila. La oscuridad cubría el pueblo y se estaba bien en la cama. El verano henchía el aire, el viento soplaba adecuadamente, el aliento del mundo era largo, tibio y lento”.

Amén, contesté. Y supe, emocionada, que ese   ”érase una vez hace mucho tiempo….” después de tantos años, me devolvería al paraíso perdido en la infancia de los cuentos  de hadas.

He tenido que leer la novela dos veces para comprenderla. La primera solo me bañé en su poesía, deslumbrada. La segunda, la pude leer como se contempla el sol de octubre,  la redondez perfecta de su forma,  la anaranjada calidez envolvente de la voz de los secretos.
Dedícale tiempo si te resulta posible, querido lector,  lee despacio, y cierra los ojos cuando quieras permanecer en una imagen más tiempo, si te resulta posible, prepárate incluso antes de leerla, puedes por ejemplo, consolar todas las ramas de los parques que de un salto perdieron un pájaro y se quedaron temblando en el aire, mirar las flores amarillas de los barrancos que se cierran como conchas de dos pétalos, escuchar cómo se va alejando la ciudad…
La novela cuenta la historia del verano de 1928 para Douglas Spaulding  y su hermano Tom, y su encuentro con la pérdida de cosas importantes y el hallazgo de cosas importantes. Todos hemos sido alguna vez, Douglas Spaulding, Ícaros destronados del reino de los vientos, dibujando delgadas líneas sobre la arena de alguna playa desconocida con la punta de las alas, dueños del mundo contenido en una bola de cristal de nieves perpetuas y apacible chimenea, redondo como una pompa de jabón. Pero  es ante todo un libro vitalista que elige el optimismo y la ilusión, y hasta nos da la receta;
“Marca Crepúsculo Verde de Sueños. Aire puro del Norte-leyó-. Sacado de la atmósfera del Ártico blanco en la primavera de 1900, y mezclado con el viento del valle superior del Hudson del mes de Abril de 1910, y con partículas de polvo que brillaron a la puesta de sol de en los prados de Grinnel, Iowa, cuando se alzó un viento fresco que pasó sobre un lago, un arroyo y un manantial”(…) “Contiene así mismo moléculas de mentol, lima, papaya, y melones y muchas otras frutas de olor a agua y sabor fresco, y árboles como el alcanfor y hierbas perennes y una brisa que venía del río Des Plaines. Garantizamos frescura. Para tomar en las noches de verano en que el calor pasa de los noventa”.
¡Bon apettit!
Fotografía de la exposición Infancia de Isabel Muñoz.

Infancia, de Isabel Muñoz, nos muestra la realidad de este mundo

Fotografía de la exposición Infancia de Isabel Muñoz.

Fotografía de la exposición Infancia de Isabel Muñoz.

Este año se cumple el 25 aniversario de la Convención de los Derechos del Niño. Esta ley internacional ha servido para que los derechos de los niños nunca vuelvan a ser una opción para los países, sino una obligación jurídica que deberá ser castigada para quienes no la cumplan.

Esta Convención se ha convertido en la herramienta más importante que ha tenido nunca la humanidad para promover y proteger los derechos de niños y niñas, cambiando la anticuada visión que se tenía de los más pequeños. Dejando claro que los niños tienen el derecho a crecer sanos, bien alimentados, a estar protegidos contra la violencia y la explotación, a ser escuchados y respetados por su familia. A ser libres de expresar sus ideas, a recibir un servicio de salud adecuado y asistir a escuelas que le brinden una educación con la que puedan desarrollarse como personas para labrarse un futuro digno.

Fotografía de la exposición Infancia de Isabel Muñoz.

Fotografía de la exposición Infancia de Isabel Muñoz.

La exposición fotográfica Infancia, nos muestra a través de sus fotografías la realidad de los más vulnerables, los niños, mucho más complicada y dura de lo que todos imaginamos. Isabel Muñoz nos abre los ojos y nos enseña situaciones de abuso, violencia, explotación sexual, desnutrición y pobreza extrema que desgraciadamente todavía siguen sufriendo muchos niños de los cinco continentes. A pesar de estas situaciones, la artista española logra transmitir a través de esas duras fotografías un hilo de esperanza, además de dar un fuerte golpe sobre la mesa para llamar la atención y luchar por otro mundo para los niños y las personas más vulnerables del planeta.

Isabel Muñoz es a día de hoy una de las fotógrafas más destacadas internacionalmente, gracias a su técnica exquisita como por su temática tan variada (el cuerpo, el erotismo, las tribus rurales, las maras, la infancia, etc) y siempre con una mirada extraordinaria y un gran compromiso social. Durante su vida ha ganado premios tan prestigiosos como el Premio Bartolomé Ros a toda su carrera en PHotoEspaña 2009, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2009, en dos ocasiones el World Press Photo, el Premio Nacional Unicef España 2010 a la Sensibilización y Movilización Social, entre muchos otros. Además de que su obra forma parte del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Fundación Canal de Madrid, Foto Colectania, Maison Européenne de la Photographie y New Museum of Contemporary Arte de Nueva York.

Sala de la exposición Infancia de Isabel Muñoz.

Sala de la exposición Infancia de Isabel Muñoz.

Infancia ha sido posible gracias a la organización de UNICEF, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y muchas ONGs de todo el mundo, que junto con la fotógrafa española han dado vida a un proyecto con una increíble belleza a pesar de la dureza de mucha de sus imágenes. Después de ser exhibida en muchas ciudades del mundo entre ellas Madrid y Barcelona, llega al Centro Cultural España en Ciudad de México dónde tendremos la oportunidad de ver 20 de las fotografías que forman parte de Infancia. Podrá visitarse hasta el día 9 de noviembre, en la calle Guatemala 18 situada en pleno centro histórico de la ciudad.

Fotografía de la exposición Infancia de Isabel Muñoz.

Fotografía de la exposición Infancia de Isabel Muñoz.

Alaska y América. Foto: Chema Conesa.

Chema Conesa nos muestra sus Retratos de Papel

Alaska y América. Foto: Chema Conesa.

Alaska y América. Foto: Chema Conesa.

El fotógrafo y periodista Chema Conesa, Premio de Fotografía de la Comunidad de Madrid 2011, presenta en la Sala Alcalá 31 de Madrid su muestra Retratos de Papel. Una exposición retrospectiva de la evolución de los casi últimos 40 años de España a través de los personajes más influyentes en la historia más reciente de este país: músicos, escritores, científicos, deportistas, políticos, cineastas, etc, una gran cantidad de personas que han transformado España.

Chema Conesa busca en sus retratos una mirada diferente, transmitir al espectador una faceta distinta y poco conocida del personaje fotografiado, consiguiéndolo gracias a un detalle, a un gesto, a una pose única. Impregnando sus instantáneas de tranquilidad, brillantez y un sentido del humor que logra crear historias con tan solo una mirada. Chema Conesa, a diferencia de otros fotógrafos, va al grano de una manera directa, dándole a sus fotografías una sobriedad sorprendente, consiguiendo transmitir muy fácilmente al público la faceta desconocida del personaje que quiere destacar.

Luis Tosar. Foto: Chema Conesa.

Luis Tosar. Foto: Chema Conesa.

Chema Conesa (nacido en Murcia en el año 1952), periodista, fotógrafo y editor gráfico, se licenció en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, posteriormente estudió Imagen y Periodismo, lo que le sirvió para entrar como alumno en prácticas en el recién nacido diario El País en 1976, en la sección de deportes. Fue aquí cuando empezó a combinar la redacción con la toma de fotografías, en una año decidió dedicarse exclusivamente a la fotografía y cubrir diariamente los acontecimientos de una joven democracia. Pasó a ser el responsable de fotografía en el suplemento dominical, dedicándose casi por completo a los retratos. Tras un breve paso por la revista El Globo, Chema Conesa regresa a El País como editor gráfico de El País Semanal hasta el año 1995. Ese mismo año es nombrado subdirector de fotografía del magazine de El Mundo dónde trabajaría hasta el año 2012.

En el año 2010 Chema Conesa recibe el Premio Bartolomé Ros de PhotoEspaña a la mejor trayectoria española en fotografía y en 2011 el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid especialidad en fotografía. En la actualidad, el fotógrafo murciano dirige la colección Photobolsillo (monografías de fotógrafos españoles de la editorial La Fábrica) además de ser comisario de exposiciones y editor de otros libros. También ha formado parte del jurado de los prestigiosos Premio Nacional de Fotografía y del World Press Photo.

Ángela Molina y Paco Rabal. Foto: Chema Conesa.

Ángela Molina y Paco Rabal. Foto: Chema Conesa.

La exposición Retratos de Papel, comisionada por el también fotógrafo y Premio Nacional de Fotografía Ramón Masats y por el presidente de La Fábrica y de PhotoEspaña Alberto Anaut, reúne una colección de más de 100 retratos asombrosos que Chema Conesa ha realizado durante toda su carrera como fotógrafo. Personas como Rafael Alberti, Ferrán Adriá, Pedro Almodóvar, José María Aznar, Camarón, Felipe González, Camilo José Cela, José Tosar, Alaska, Ángela Molina, entre otros muchos forman esta extraordinaria muestra. También personajes internacionales como Francis Ford Coppola, Roman Polanski, Sebastião Salgado o el Dalai Lama. Todos y cada uno de ellos muestran una faceta diferente, transmitiendo una complicidad con el fotógrafo fuera de lo común, y gracias a esto Chema Conesa consigue unas imágenes mágicas en cada uno de sus retratos.

Retratos de Papel forma parte del Festival internacional de fotografía y artes visuales PhotoEspaña 2014. La exposición se puede visitar hasta el día 27 de julio en la Sala Alcalá 31, situada en la C\Alcalá 31 de Madrid. El horario es: martes a sábados de 11 horas a 20:30 horas y domingos de 11 horas a 14 horas, la entrada a la exposición es gratuita.

Chema Conesa. Retratos de Papel.

Chema Conesa. Retratos de Papel.

Marvin Gaye
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La muerte de Marvin Gaye a manos de Marvin Gaye

Marvin Gaye

A tan sólo un día de cumplir los 45 años de edad la vida de Marvin Gaye terminó de forma tan inesperada como trágica. Era un 1 de abril de 1984 (hace ahora treinta años) cuando su cuerpo se desplomó al suelo tras recibir dos disparos de un calibre 38 que accionaria… su propio padre. Un fatal desenlace para una vida agitada. La trayectoria profesional de Marvin Gaye cumple con el patrón de la inestable estrella del rock de toda la vida: una carrera plagada de éxitos en lo profesional, salpicada en lo personal por un sinfín de desgraciados episodios. Ni siquiera su condición de icono de la Motown logró templar su alma y, finalmente, la presión precipitó su descenso al abismo de las drogas y la depresión.

Tras encadenar dos fracasos matrimoniales (el primero con Anna Gordy, hermana del fundador de la Motown, Berry Gordy), los problemas económicos de la estrella del soul precipitaron su regreso al hogar paternal. Aquello fue el principio del fin, pero antes de tocar fondo Marvin Gaye (quien añadió la letra “e” a su apellido como homenaje a Sam Cooke) tuvo tiempo de grabar su nombre en el firmamento de la música negra. Hasta el punto de ser el responsable de desarrollar la propuesta de Motown, en origen delicada y algo insustancial, hacia una vía de mayor compromiso sociopolítico, sin olvidar por ellos las raíces de su sonido. Hablamos, claro, de What’s going on (1971), su obra magna, uno de aquellos discos condicionados por el contexto post-Vietnam. De batería de sesión de la compañía de Detroit, hasta principal punta de lanza del clan Gordy, su carrera combinó elegantemente la dulzura con la sensualidad. Mientras tanto su mundo comenzaba a derrumbarse.

En la casa familiar la vida sería cualquier cosa menos agradable; el rumbo decadente que había tomado su existencia desquició a su padre, incapaz de soportar la vorágine de adicción a la cocaína, consumo de pornografía, intentos de suicidio y paranoia en la que se había sumergido su hijo. La tensión iba en aumento. Los acontecimientos se precipitaron cuando, después de una discusión con gritos y empujones, Marvin Gaye senior apretó el gatillo en presencia de la señor Gaye, terminando con la vida del genio atormentado. La parte siniestra de la historia no termina en el grado de filiación de víctima y verdugo: el origen del arma homicida se encuentra en un regalo navideño de Marvin Gaye junior a su padre. Por si fuese poco, las malas lenguas aseguran que detrás del asesinato se escondía una provocación que ahorrara al cantante el mal trago del suicidio… Antes de fallecer en un hogar de ancianos a los ochenta y cuatro años (corría el año 1998) tras cumplir una condena de cinco años de libertad condicional, Marvin Gaye senior declararía sobre si había querido a su hijo: “digamos que no me desagradaba”.

México da el último adiós a García Márquez

Cartel del homenaje a García Márquez en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México.

Cartel del homenaje a García Márquez en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México.

México despidió al escritor y periodista Gabriel García Márquez, fallecido el pasado 17 de abril a la edad de 87 años. Gabo, como era conocido cariñosamente, recibió en el año 1982 el Premio Nobel de Literatura. Su novela más famosa Cien años de soledad es considerada una obra maestra de la literatura universal,  además de ser una de las obras más traducidas y leídas en lengua española.

El céntrico Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México se vistió de gala para despedir a García Márquez, un homenaje abierto a todos sus admiradores que pudieron darle el último adiós. Desde las 16:00 hasta las 19:00 las cenizas del escritor colombiano estuvieron expuestas en el vestíbulo del Palacio acompañadas de flores amarillas, sus favoritas, y de los compases  del húngaro Béla Bartók unidos a los ritmos del vallenato. Después de las 19:00 se realizo un acto oficial en el que participaron Enrique Peña Nieto, presidente de México, y Juan Manuel Santos, primer mandatario de Colombia.

Homenaje a García Márquez en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México.

Homenaje a García Márquez en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México.

A pesar del calor en la capital mexicana, miles de admiradores asistieron al Palacio de Bellas Artes creando un ambiente único y especial, recordando al gran autor colombiano. Entre los asistentes se vieron gestos de cariño y admiración, “dejas cien años y más” o “Gabo vive” decían algunas de las numerosas pancartas que se veían entre la multitud de personas. Muchas de ellas llevaban libros, flores amarillas o mensajes para homenajear a García Márquez. Incluso hubo momentos muy entrañables, donde un trompetero toco varias canciones como México lindo, El Rey, Bésame mucho o Macondo, esta última dedicada a García Márquez y su novela Cien años de soledad. No faltaron gritos y cánticos, “viva Gabo” “viva Colombia” “viva México”, que convirtieron el homenaje en un acto bonito, sencillo y alegre, tal como el genial escritor hubiera deseado. Más de un centenar de periodistas cubrieron el acto que se vio en todo el mundo.

Trompetero tocando en el homenaje a García Márquez.

Trompetero tocando en el homenaje a García Márquez.

García Márquez, colombiano de nacimiento y mexicano de adopción, era por encima de todo latinoamericano, llevando su pueblo y la lengua española a lo más alto. Querido en todo el mundo, García Márquez no solo se destacó por todas sus novelas, sino que también se implicó en la sociedad latinoamericana con sus ideas y convicciones de izquierda. Gracias a su fama, se codeó con muchos líderes, entre ellos el expresidente cubano Fidel Castro, algo que hizo que recibiese muchas críticas.

García Márquez creía en un mundo justo en el que las personas fuesen iguales.

“yo creo que todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos permita compartir la tierra”.

Extracto de la novela La mala hora de Gabriel García Márquez.

Pancarta con un texto de García Márquez.

Pancarta con un texto de García Márquez.

México y el mundo dicen adiós a un genio de la literatura, a una persona entrañable y querida, que deja a la humanidad un legado que hará que su figura siga muy viva y presente en este mundo. Hará falta más de cien años para agradecerle, hasta siempre Gabo.

“Era lo último que iba quedando de un pasado cuyo aniquilamiento no se consumaba, porque seguía aniquilándose indefinidamente, consumiéndose dentro de sí mismo, acabándose a cada minuto, pero sin acabar de acabarse jamás”.

Extracto de la novela Cien años de soledad de García Márquez.

Cartel del homenaje a García Márquez en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.

Cartel del homenaje a García Márquez en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.

Fotografía: Antonio Muñoz Hernández.

Ben-Hur (William Wyler, 1959)
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10 películas para la Semana Santa

Ben-Hur (William Wyler, 1959)

Ben-Hur (William Wyler, 1959)

La Semana Santa es tiempo de contrastes: vacaciones para algunos, procesiones para otros…y mucho cine para todos. El tiempo libre es lo que tiene: aumentan las horas del día frente al televisor y las cadenas no dudan en atiborrar sus parrillas con el catálogo habitual de películas de temática religiosa. Es decir, interpretaciones de las sagradas escrituras bajo la forma de aventuras históricas, épicas leyendas (el péplum) y grandes superproducciones basadas en el amplio repertorio narrativo de la Biblia, la vida de Jesucristo y la caída del Imperio romano. Todo un despliegue colosal de decorados espectaculares, presupuestos por las nubes, vestuarios llamativos, ejércitos de figurantes  y duración desmesurada del metraje.

La epopeya bíblica ya forma parte de muchas rutinas cinéfilas durante las Pascuas. El estreno reciente de Noe (Darren Aronofsky, 2014) confirma la tendencia. A continuación, repasamos las más destacadas:

Ben-Hur (William Wyler, 1959)

La odisea cinematográfica por excelencia, un despliegue sin igual de entretenimiento, arte, épica, belleza y técnica al servicio de todos los aficionados al séptimo arte. En pleno auge del Imperio romano, dos antiguos amigos (Judá Ben-Hur y Mesala) cruzan sus destinos hasta convertirse en enemigos irreconciliables. Basándose en la novela de un general de la guerra de secesión estadounidense (Lewis Wallace), William Wyler compuso una historia sobre la amistad, la religión, la injusticia, la venganza y la redención. Un presupuesto faraónico (el más grande hasta la fecha) precedió  un éxito descomunal, tanto para la crítica como para la taquilla, coronado con el botín de once Oscar de los doce a los que estaba nominado. Obra maestra.

El evangelio según San Mateo (Pier Paolo Pasolini, 1964)

El neorrealimo, la corriente artística que agitó los cimientos cinematográficos de todo el mundo a partir de su compromiso social, también acudió a la Biblia para enriquecer su filmografía. Hasta aquí nada extraño. La curiosidad estriba en que el encargado, en esta ocasión, de recrear con fidelidad y respeto la vida de Jesucristo fue Pier Paolo Pasolini, un ateo y comunista convencido. La sencillez de la propuesta neorrelista contrasta con las artificiosas fabricadas en Hollywood, mientras que el retrato del protagonista se centra más en su faceta de líder que en su carácter de mártir.

Los diez mandamientos (Cecil B. DeMille, 1956)

La década de los cincuenta se recuerda como la época en la que los grandes estudios se enfrentaron a un nuevo y poderoso enemigo: la televisión. El glamour de Hollywood también vivió una mala época, y los estudios trazaron su nueva estrategia confiando en las grandes superproducciones. Si bien no alcanzó el éxito de Ben-Hur, la trascendencia de Los diez mandamientos no fue pequeña. Criado desde su nacimiento por la nobleza egipcia, Moises descubre sus orígenes hebreos y decide conducir a su pueblo hacia la libertad. De nuevo Charlton Heston como protagonista y cara más reconocible de una manera reconocible de hacer cine.

La última tentación de Cristo (Martin Scorsese, 1988)

Más allá de las versiones canónicas que inundaron las pantallas en los cincuenta y sesenta, la figura de Jesucristo también alimentó otro tipo de miradas más controvertidas. Fue el caso de La última tentación de Cristo un retrato más cercano a la ficción que pretendía alejarse de las versiones oficiales alimentadas por los evangelios. Una propuesta tan osada y polémica (poco recomendada para los más devotos) que no podía llevar otra firma que la de uno de los cineastas con más raza y talento de las últimas décadas: Martin Scorsese.

Los diez mandamientos (Cecil B. DeMille, 1923)

El maestro Cecil B. DeMille abrió la veda de las superproducciones históricas con su primera versión de Los diez mandamientos. Un preludio de la espectacularidad del remake de 1956 en pleno periodo mudo y con uno medios mucho más modestos. A pesar de la precariedad en las herramientas, los efectos técnicos lograron un resultado muy logrado para la época. Theodore Roberts se avanzaría a Heston en el papel de Moises.

Espartaco (Stanley Kubrick, 1960)

Suena raro, pero hubo una vez que un cineasta tan independiente como Stanley Kubrick se embarcó en un proyecto de los denominados comerciales, aquellos que están dirigidos por un gran estudio cinematográfico. Difícil contraste si tenemos en cuenta que el neoyorquino siempre se arriesgó con proyectos personales que escapaban a influencias externas. En un principio la epopeya del esclavo tracio más famoso de la historia iba a ser dirigida por Anthony Mann, hasta que por desavenencias con Kirk Douglas la Universal decidió el cambio de realizador. La mano de Kubrick ayudó a elevar al péplum al siguiente nivel, tanto a nivel técnico como artístico, conduciendo al proyecto junto a un magnífico (y mal avenido) elenco de actores al éxito absoluto.  A pesar de las reticencias y la mala conciencia por ceder parte de su esencia, Espartaco consagró al director en el estrellato.

La pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004)

Ya en el nuevo milenio asistimos al renacimiento del drama bíblico. El hijo de Dios regresaba al centro de la escena gracias al muy creyente Mel Gibson. El australiano buscaba, con realismo y devoción, acercase al sufrimiento de sus últimos días de vida. Y a fe que lo consiguió. Hasta el punto de convertirse en el blanco de muchas críticas por ese empecinado afán de retratar tal pasión a través de unos excesos gráficos, una violencia demasiado grotesca (casi gratuita) y un latente rencor hacia el pueblo judío. Jim Caviezel y Monica Bellucci encarnaron los papeles protagonistas.

Rey de reyes (Nicholas Ray, 1961)

Una nueva vuelta de tuerca sobre la vida y milagros de Jesucristo. Grabada íntegramente en España, y con la presencia de Jeffrey Hunter como protagonista y Carmen Sevilla en el papel de María Magdalena, la versión de Nicholas Ray (icono del western y las producciones mastodónticas) se presenta un tanto menos dramática que otras más centradas en reflejar (muchas veces con sadismo) el sufrimiento de los últimos días de Jesús de Nazaret.

La historia más grande jamás contada (George Stevens, David Lean, 1965)

Retrato completo y gigantesco de la vida de Jesucristo según los evangelios, desde su nacimiento en la ciudad de Belén hasta la pasión de su trágico y esperanzador desenlace. Un biopic en toda regla con el mítico actor sueco Max von Sidow, con su aire enigmático herencia de su labor junto a Ingmar Bergman, encabezando un mediático reparto. El fracaso comercial un año antes de La caída del Imperio romano adelantaba la decadencia del género, y con ella, la de una manera excesiva y (en ocasiones) artificiosa de hacer cine.

El príncipe de Egipto (Simon Wells, Steve Hickner, 1998)

Terminamos nuestra recopilación con la aportación del mundo de la animación a la reconstrucción histórico-bíblica. Dreamworks se apuntaría el primer triunfo del género fuera de los estudios Dysney con El príncipe de Egipto, una nueva versión sobre la leyenda de Moisés, la liberación del pueblo judío, su éxodo posterior y la tabla de los mandamientos. Visualmente brillante, trata con complejidad el aspecto psicológico de los personajes y sus temáticas, alejándose de cualquier concepción infantil preconcebida. Inolvidable la maravillosa interpretación de When you believe, el tema central de la película, por parte de las divas Whitney Houston y Mariah Carey.

Groucho Marx, sus mejores frases de cine
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Groucho Marx: Estos son mis prncipios

Groucho Marx: sus mejores frases de cine

Groucho Marx: sus mejores frases de cine

“Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros”; “¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?”; “¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?”. El ejercicio de recopilar las mejores frases pronunciadas o escritas por el genial Groucho Marx representa siempre una labor divertida, al mismo tiempo que interminable. Durante su ingeniosa vida brilló en cada una de sus aportaciones en libros, películas, medios de comunicación y demás apariciones públicas, plagando todas sus intervenciones de una ironía y una verborrea incontenible.

En esta ocasión nos centraremos en una recopilación canónica de sus frases más tronchantes  atendiendo en exclusiva a la filmografía de los hermanos más brillantes de la historia del cine:

Los cuatro cocos (1929)

– “¿Hace muchos años vine a este país sin una moneda de cinco centavos en el bolsillo. Hoy […] tengo una moneda de cinco centavos en el bolsillo.”

El conflicto de los Marx (1930)

– “Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida… lo cual no dice mucho en su favor.”

Pistoleros de agua dulce (1931)

– “Agente: Oiga, esta foto de su pasaporte no se le parece.

Groucho: Bueno, tampoco se parece a usted.

Agente: ¡Este hombre no tiene bigote!

Groucho: Bueno, la barbería no estaba abierta esta mañana.”

Plumas de caballo (1932)

– “Camarero: ¿Quién me va a pagar las copas?

Quincy: ¿Puede cambiarme un cheque de quince dólares y veintidós centavos?

Camarero: Desde luego… Cinco, diez, quince y veintidós.

Quincy: Gracias, cuando tenga un cheque de quince dólares y veintidós centavos vendré a verle.”

Sopa de ganso (1933)

– “¡Hasta un niño de cinco años sería capaz de entender esto!… Rápido, busque a un niño de cinco años, a mí me parece chino.”

– “No permitiré injusticias ni juego sucio, pero, si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared… ¡Y daremos la orden de disparar!”

– “¡Si le encuentran estará perdido! ¡Qué tontería! ¿Cómo voy a estar perdido si me encuentran?”

– “¡Cavar trincheras! ¡Con nuestros hombres cayendo como moscas! No tenemos tiempo para cavar trincheras. Las tendremos que comprar prefabricadas.”

– “Fiscal: Chicolini, ¿Cuando nació usted?

Chicolini: No me acuerdo, no era más que un bebé.”

Una noche en la ópera (1935)

– “Hasta luego cariño… ¡Caramba!, la cuenta de la cena es carísima… ¡Es un escándalo!… ¡Yo que tú no la pagaría!”

– “Estaba con esa mujer porque me recuerda a usted… sus ojos, su cara, su risa… todo me recuerda a usted… excepto usted.”

– “Oiga mozo, ¿y no sería más fácil que en lugar de intentar meter mi baúl en el camarote, metiera mi camarote dentro del baúl?”

Un día en las carreras (1937)

– “Señorita… envíe un ramo de rosas rojas y escriba “Te quiero” al dorso de la cuenta.”

– “Cásate conmigo y nunca más miraré a otro caballo.”

– “¿Que esta mujer me prepara una encerrona?… ¡¡Oh!!, ¡que me encierren con ella!… ¡no podría ocurrirme nada mejor!”

El hotel de los líos (1938)

– “¿Pagar la cuenta?… ¡Qué costumbre tan absurda!”

– “El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida… y luego ya no hay quien se lo quite de encima.”

– “Groucho: ¿Quince mil dólares para nuestra obra? Con esa cantidad, al señor Davis no le importará escribir un papelito para esa joven.

Davis: ¡No cambiaré ni una linea de la obra!… Shakespeare nunca cambió ni una linea.

Groucho: Porque no debía mil doscientos dólares… Y no tendrá que cambiar nada, esa joven puede hacer uno de los mineros.

Davis: ¿¡Pero cómo va a hacer de hombre una mujer!?

Groucho: ¡Señor Davis, haga el favor de no desviar la conversación hacia temas escabrosos!… Yo sólo produzco obras morales.”

– “Camarero: ¡Oh!, el papel que me ofrecen es la oportunidad de mi vida. Les traeré la comida que me piden aunque esté prohibido. ¡Ahora mismo vuelvo!… ¡¡Por el arte!!

Davis: ¡He ahí un artista!

Chico: ¡Ya lo creo que lo es, le he visto llevar doce platos a la vez!”

Una tarde en el circo (1939)

– ¿Tienes un lápiz? Me dejé la máquina de escribir en los otros pantalones

Los hermanos Marx en el oeste (1940)

– “Está loca por mí. ¡Qué mujer no lo está! Yo sé que va usted a preguntarme cuál es mi secreto… ¡Voto al diablo que sois osado! El secreto es no darles a entender que se las quiere. No ir nunca tras ellas. Que ellas vayan detrás de ti. Hay que avivar el cariño del amor con el abanico de la indiferencia…”

– “¡Es la guerra! ¡Traed madera! ¡Más madera!”

Una noche en Casablanca (1946)

– “Cliente: Señor, esta señora es mi esposa. ¡Debería usted avergonzarse!

Groucho: Si esta señora es su esposa, ¡usted es el que debería avergonzarse!”

 

Celebración Día Mundial del Teatro 2012 (ITI)

27 de Marzo: Día Mundial del Teatro

Celebración Día Mundial del Teatro 2012 (ITI)

Celebración Día Mundial del Teatro 2012 (ITI)

El pasado jueves 27 de Marzo, como cada año, tuvo lugar el Día Mundial del Teatro. Este día es un referente para todos aquellos que no conocen aún el mundo teatral, para ello se organiza una gran cantidad de actividades vinculadas con las artes escénicas en más de 50 países.

La iniciativa de esta celebración la tuvo el Instituto Internacional de Teatro (ITI) en 1961, más concretamente el presidente del centro Finlandés del ITI Arvi Kivmaa; la propuesta fue aclamada.

Sin duda, lo más importante es la proclamación de “El Manifiesto del Día Mundial del Teatro”, el cual se lee antes de cada función de las que se realizan en este mismo día. Cada año se invita a una personalidad, dentro del mundo de las artes escénicas, a que redacte un mensaje con sus pensamientos y reflexiones sobre la actualidad del teatro, el cual será distribuido a todo el mundo y traducido a más e 20 idiomas. El autor del primer manifiesto fue, el gran dramaturgo y cineasta francés, Jean Cocteau en 1962; pero como él, grandes autoridades como Peter Brook, Arthur Miller, Dario Fo, Pablo Neruda o Antonio Gala han puesto voz a la comunidad teatral.

Este año, el dramaturgo y director sudafricano, Brett Bailey nos invita a reflexionar sobre el papel de las artes de la representación en este “mundo de poder desigual”.

Mensaje de Brett Bailey para el Día Mundial del teatro 2014

Donde quiera que haya sociedad humana, el irreprimible Espíritu de la Representación se manifiesta. 

Bajo los árboles de pequeñas aldeas y sobre sofisticados escenarios en grandes metrópolis; en salones de actos de colegios y en campos y en templos; en suburbios, en plazas públicas, en centros cívicos y en los subsuelos de las ciudades, la gente se reúne en comunión en torno a los efímeros mundos teatrales que creamos para expresar nuestra complejidad humana, nuestra diversidad, nuestra vulnerabilidad, en carne y hueso, aliento y voz.

Nos reunimos para llorar y para recordar; para reír y contemplar; para aprender, afirmar e imaginar. Para maravillarnos ante la destreza técnica, y para encarnar dioses. Para dejarnos sin respiración ante nuestra capacidad de belleza, compasión y monstruosidad. Vamos para llenarnos de energía y poder. Para celebrar la riqueza de nuestras diferentes culturas, y para hacer desaparecer las barreras que nos dividen.

Donde quiera que haya sociedad humana, el irreprimible Espíritu de la Representación se manifiesta. Nacido de la comunidad, lleva puestas las máscaras y vestimentas de nuestras distintas tradiciones. Utiliza nuestras lenguas, ritmos y gestos, y abre un espacio entre nosotros.

Y nosotros, los artistas que trabajamos con este antiguo espíritu, nos sentimos impulsados a canalizarlo a través de nuestros corazones, nuestras ideas y nuestros cuerpos para revelar nuestras realidades en toda su cotidianeidad y su rutilante misterio. 

Pero en esta época en la que tantos millones de personas luchan por sobrevivir, sufren bajo regímenes opresivos y el capitalismo depredador, huyen del conflicto y la escasez; en la que nuestra privacidad es invadida por servicios secretos y nuestras palabras censuradas por gobiernos intrusivos; en la que se aniquilan los bosques, se exterminan especies y se envenenan los océanos: ¿Qué nos sentimos impulsados a revelar? 

En este mundo de poder desigual, en el que distintos órdenes hegemónicos intentan convencernos de que una nación, una raza, un género, una preferencia sexual, una religión, una ideología, un marco cultural es superior al resto, ¿se puede realmente defender la idea de que las artes deberían apartarse de las agendas sociales. 

Nosotros, los artistas de escenarios y ágoras, ¿nos conformamos con las demandas asépticas del mercado, o utilizamos el poder que tenemos: para abrir un espacio en los corazones y las mentes de la sociedad, para reunir gente a nuestro alrededor, para inspirar, maravillar e informar, y para crear un mundo de esperanza y colaboración sincera?

Traducción: Fernando Bercebal

Cartel de la tercera edición del festival eldense EMDIV
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El EMDIV despega hasta el infinito

Cartel de la tercera edición del festival eldense EMDIV

Cartel de la tercera edición del festival eldense EMDIV

Lo mejor de la música independiente española aterrizará este verano en Elda. La tercera edición del EMDIV se presenta más reforzada que nunca, con la intención de encontrar su lugar entre las citas estivales más importantes del panorama nacional. Fuel Fandango, Miss Caffeina, The Zombie Kids, L.A., Varry Brava y Carlos Sadness completan un elenco que demuestra sus fuertes aspiraciones. 

La oferta española en cuanto a festivales veraniegos se amplía exponencialmente cada año, demostrando en cada ocasión la buena salud de la que goza su escena musical. A través de los canales más independientes ciudades como Benicàssim (FIB), Benidorm (Low coast), Bilbao (BBK live), Burriana (Arenal Sound), Aranda de Duero (Sonorama), Vitoria (Azquena) o Madrid (DCode) añaden una ración del mejor sonido, tanto nacional como internacional, a la ya de por sí amplia oferta turística de sus poblaciones. Otras propuestas, un poco más modestas, pero con las mismas aspiraciones por encontrar su propia hueco en medio de tan favorable panorama estival, aparecen durante los meses de junio, julio y agosto.  Con un proyecto que ya cuenta con tres años de vida, el EMDIV de Elda despega con un cartel que suena a las mil maravillas.

La tercera edición del EMDIV (Elda, 28 de junio) adquiere galones. Con esas intenciones de ofrecer a los apasionados por los ritmos más vanguardistas la oportunidad de disfrutar de lo más florido del panorama del rock independiente, el festival alicantino recluta para su cartel a los nombres de Fuel Fandango, Miss Caffeina, The Zombie Kids, L.A., Varry Brava y Carlos Sadness. Una gran recopilación con varios de los grupos más en alza en la escena underground española.  Si bien, es cierto, destaca la ausencia de alguna formación internacional de referencia, así como alguna de las bandas estrella del indie patrio, los incondicionales del género no pueden presentar ninguna queja.

En la cima de la cartelera eldense, Fuel Fandango destaca con su particular electropop de raíces andaluzas. El EMDIV continúa su satisfactoria propuesta con los más orientados hacia la melodía pop Miss Caffeina. Las sesiones entre lo electrónico y el rock clásico de The Zombie Kids, las delicatesen de L.A., la frescura bailonga de Varry Brava y el lirismo bizarro de Carlos Sadness, completan la terna. Al mismo tiempo, no faltará un espacio reservado para la electrónica y las sesiones de los dj’s Cristian Set-Roc, We are England, Corrientes circulares, EMDIV y Dimas.