Black is Black

Forajidos.
Forajidos.

Forajidos.

Francamente este otoño no está siendo del todo ortodoxo, la temperatura que gozamos aquí en la Comunidad Valenciana está siendo realmente primaveral e incluso veraniega en algunas zonas de la costa como Benidorm o Alicante. De modo que la luz otoñal que Sorolla reflejo tan majestuosamente en sus obras más oscuras. También es cierto que por el bien de todos no debería prolongarse demasiado este calor otoñal, paradójico, pero cierto. Cada tiempo, cada estación tiene lo suyo. Ahora sería tiempo de estar probando nuestras ropas de la temporada, camisas de manga larga, algún suéter, en fin ya me entendéis. Como dice el refranero español: “Nunca llueve a gusto de todos”. Aunque con estas ropas más ligeras podemos huir con más rapidez del ruido que provoca en la sociedad el espectáculo político y financiero al que estamos asistiendo en las ultimas semanas, en concreto al mas destacado y ponzoñoso, el fraude de las tarjetas negras. Ningún español sensato y con sentido común puede dar crédito a esta manera de corromperse y engañar a la sociedad tan vilmente, despreciando a todos los ciudadanos que se ganan la vida como pueden para poder llegar a fin de mes.

La economía financiera no es eso, y encima entre los usuarios de las mágicas tarjetas negras de Caja Madrid se encuentran doctos economistas ortodoxos, personas con una elevada cualificación y carrera funcionarial de alto nivel. Está que aquel becerro de oro bíblico aun tiene plena vigencia en nuestro país. Espero y deseo que la justicia sea capaz de enmendar estos casos flagrantes de robo y corrupción. Aquí no deben existir atenuantes, imposible si además se ha actuado con alevosía, predeterminación y nocturnidad.

El gobierno y la casta política han de poner fin a este comportamiento generalizado de malversación, defraudadores fiscales, y vividores con los dineros de los demás. De todos modos, las urnas serán quienes dicten la mayor sentencia contra esta generación de políticos que no han venido a servir a España sino a servirse como diría un primo que tengo y suele repetir esta letanía con frecuencia. Claramente cómo vamos a hablar de economía, de las expectativas, de las empresas, de la exportación, del crecimiento económico, de Bolsa, de recesión económica en Alemania, etc. Con este panorama tan desolador, tan crispado, tan mentiroso, no se puede hablar nada bien de la economía. Porque la economía es algo más serio, más humano, la “economía humanista “que decía José Luis Sampedro. La economía es poder aspirar a un desarrollo económico coherente y racional, a un bienestar para los ciudadanos de un país. También es trabajo para todos y así crecer de verdad, ver crecer la riqueza de una sociedad, de su PIB. Sin malas artes, sin fraudes, sin corrupción.

Esta semana se están debatiendo los Presupuestos Generales del Estado, cómo podemos mostrarnos indiferentes. Ha llegado el momento de implicarnos en la política económica, si continuamos como en los últimos treinta años, jamás podremos controlar a nuestros dirigentes y lideres políticos y sindicales, todos los agentes sociales como se decía en la Transición, un eufemismo inteligente.

Necesitamos que la economía sea una economía social de mercado, pero más social que de mercado, o al menos a la par. Keynes y Friedman. Hay trabajo para los dos. Eso sí, hay que ponerse a trabajar con proyectos auténticos y razonables. Ahora toca recuperar el tiempo y el dinero saqueado por todos los corruptos españoles desde hace treinta años, ahuyentar el decaimiento y la desmoralización. Coger papel y calculadora y sumar todos los fondos aspirados por el tornado de la corrupción, sin contar el dinero que no tributa y está cómodamente instalado en los paraísos fiscales.

Habéis visto que he elegido un titulo en inglés, así se llamaba una canción interpretada por un grupo mítico de los sesenta en España, gran triunfador en aquella piel de toro menos corrosiva y monetizada. El grupo se llamaba “Los Bravos”, y al frente se encontraba un cantante alemán, de Berlín, que respondía al nombre de Mike Kennedy. Tuvieron más de un hit parade nacional, pero este Black is Black, los encumbro a la cima del éxito. El disco fue grabado en Londres, había que aprovechar el lanzamiento internacional, alcanzando el nª 4 en el top 100 de Billboard en los Estados Unidos y en Canadá fue numero dos. En Inglaterra el segundo puesto en la lista de sencillos más vendidos. Sin lugar a dudas este fenómeno significó mucho para España, estábamos aislados del mundo y con la música la juventud consiguió que la sociedad se fuera abriendo al exterior. De modo que he seleccionado este tema por razones puramente económicas y sociológicas. Acabar con la economía negra, con la corrupción, sanear la estructura económica, ahora resquebrajada. Debemos evitar que este país se derrumbe por la mala gestión de un puñado de forajidos.

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