Bares, esos lares

Hoy España cuenta con casi 200.000 bares

Hoy España cuenta con casi 200.000 bares

Bares, esos lares. Refugio de solitarios, punto de encuentros y desencuentros, escenario de flirteos y conquistas. Bares, esos lares marca España, con sus palillos y servilletas por el suelo; con su Antonio, Pepe o Juan detrás de la barra; con su ‘Hola buenos días, ¿cómo está usté?, ¿le pongo lo de siempre?’; con sus conversaciones de fúrbol o  si Antonio, Pepe o Juan están inspiraós ese día -por qué no- de las políticas controvertidas del momento. Bares, esos lares, una birrita antes, mientras o después de comer, gracias. Bares, esos lares, ‘a esta tapita invita la casa’. Bares, esos lares tan nuestros, tan castizos y, esperemos, tan siempre.

Hoy, España cuenta con casi 200.000 bares repartidos por toda su geografía. Aumentando la media europea, esta cifra supone nada menos que uno por cada 235 habitantes. Y el perfil del bar español sigue siendo el mismo que antaño: pequeños locales, el 95% ellos con menos de 10 trabajadores y el 45% sin empleados contratados; esto es, la mayoría de los negocios dependen exclusivamente de los autónomos. Quizás sea este el motivo de que nos sintamos como en casa cuando bajamos al bar de la esquina. Los Antonios, Pepes o Juanes son los de toda la vida,  sacando adelante el negocio familiar. Cercanos, amables y cuidadosos con su clientela. De todas maneras, y como en la mayoría de los sectores, la crisis está haciendo estragos en el ámbito hostelero español. Según datos de la Federación Española de Hostelería (FEHR), en tan sólo cuatro años -entre 2008 y 2012- han cerrado sus puertas unos 50.000 bares en España y las ventas de los que sobreviven han disminuido un 13%, en torno a unos 8.000 millones de euros menos. Entre los motivos de la recesión de nuestras tascas, se encuentran  el recorte de los precios para adaptarse a la menos capacidad adquisitiva de nuestros habitantes, el aumento de impuestos y el creciente coste de las licencias de terrazas.

Entre 2008 y 2012 han cerrado unos 50.000 bares en España

Entre 2008 y 2012 han cerrado unos 50.000 bares en España

Pese a todo, los españoles somos muy del disfrute de los pequeños momentos, como los que nos brindan nuestros bares. Si tenemos un euro en el bolsillo, pues ea, qué mejor que gastarlo en una cañita en buena compañía, o solas, que siempre sabe bien. Por ello, y en defensa de nuestros bares, les animo a que sigan asistiendo a ellos para conservar uno de los –en mi opinión- patrimonios culturales más auténticos en nuestras fronteras. Y que no se diga, ahí va una recomendación –no imaginan lo difícil que me ha resultado escoger-  de tres de los bares más míticos de Madrid. No se corten y acérquense a tomarse algo, que es por levantar nuestra economía. Y, ya de paso, por pasar un buen rato, vaya.

Casa Labra

Casa Labra. Calle Tetuán nº 12, Madrid

Casa Labra. Calle Tetuán nº 12, Madrid

Situada en la Calle Tetuán, a dos pasos de Sol, se trata de una taberna centenaria. Sus fundadores, dos asturianos de la comarca de Cangas del Narcea,  aterrizaron en Madrid en el año 1860 en busca de una vida mejor. Y terminaron por alegrar las nuestras. Este bar consolidó su reconocimiento cuando,  el 2 de mayo de 1879, fue escenario de la fundación del Partido Socialista Obrero Español por Pablo Iglesias. En una época en la que la libertad de expresión y asociación brillaban por su ausencia, este bar fue el lugar elegido por el primer líder socialista y sus 25 compañeros para, mientras fingían celebrar un banquete por otro motivo, crear este nuevo partido político con el objetivo de luchar por los derechos de los trabajadores. Desde entonces, generación tras generación, Casa Labra viene ofreciendo a sus clientes sus legendarias especialidades: el bacalao y las croquetas de bacalao. Unos bocados servidos en un ambiente que ha permanecido imperturbable en el tiempo, aunque se haya incorporado una terraza exterior que nos permite degustarlos en una de las calles más míticas y concurridas de Madrid. ‘El que bien bebe hace lo que debe’, reza sabiamente un cartel sobre un gran espejo del siglo XIX.  Sólo me queda una palabra que añadir: Amén.

Casa Mingo

Casa Mingo. Paseo de la Florida nº34, Madrid

Casa Mingo. Paseo de la Florida nº34, Madrid

He aquí una de las más conocidas sidrerías de Madrid y, probablemente, de toda España. En 1888 abría sus puertas en el antiguo almacén de material en el Paseo de la Florida, un emplazamiento privilegiado a la orilla del río Manzanares y en las cercanías de los jardines del Palacio Real.  Esta taberna/restaurante se consolidó, poco a poco, en centro de reunión de los madrileños y las familias de comienzos del siglo XX. A día de hoy, y tras más de cien años de existencia, su esplendor continúa intacto. Sin duda, una de las claves de su éxito es su plato más demandado, el pollo asado -dicen los entendidos que su secreto está en la cuidadosa selección de aves de poco peso-, habitualmente acompañado por una botellita de buena sidra de elaboración propia. Pero su oferta va más allá: fabada asturiana, callos a la madrileña, empanadas, croquetas o chorizo a la sidra. Razones de peso, tan contundentes como deliciosas, para no dejar de visitarlo. Y  una nota curiosa para los más cinéfilos. Casa Mingo aparece en la película ‘Los Tramposos’ (Pedro Lazaga, 1959) con Tony Leblanc y Antonio Ozores, film que presenta las andaduras de dos pícaros modernos del siglo XX en Madrid.

Malaspina

Malaspina. Calle Cádiz nº9, Madrid

Malaspina. Calle Cádiz nº9, Madrid

Y para salir de tapas y cañas en un ambiente alegre y distendido, les recomiendo el Malaspina. Siempre abarrotado de gente, triunfa por sus buenas tapas, raciones abundantes y bajos precios. Situado en la calle la Calle Cádiz, a la espalda de la Plaza del Sol, se trata de un bar pequeño, pero con ambientazo. El personal da siempre la bienvenida con la calidez típica de los españoles. Y cuando uno se sienta en la barra o en sus mesas, ya sintiéndose en su salsa, sólo queda disfrutar. Sus ‘Tostas Malaspina’ son el plato estrella; delicioso pan tostado con lacón, queso y un toque de pimentón. Atención a su tamaño, ocupa casi una fuente. Y cómo dejar de nombrar sus ‘braviolis’ –patatas con salsa brava y alioli- o sus huevos rotos con jamón. Todo muy typical spanish. Quien va, repite. Que no se diga que no avisé.

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