¡Ay pobre de mí!

San Fermín (Foto: Pedro Armestre Grande).
San Fermín (Foto: Pedro Armestre Grande).

San Fermín (Foto: Pedro Armestre Grande).

Reconozco mi afición taurina desde hace ya muchos años, incluyo también los encierros de San Fermín por supuesto. Aunque me apasiona igualmente todo el bagaje literario y artístico que hay detrás de la tauromaquia. Además los testimonios de grandes genios de la cultura y del arte como Hemingway, Picasso, Orson Wells, Lorca y un largo etcétera. Tan preciosista es contemplar un buen toreo en la plaza como deleitarte con las crónicas taurinas publicadas en los periódicos por las grandes plumas del taurinismo así como leer algunos poemas dedicados al arte taurino o escuchar esos vivaces pasodobles que te levantan el animo y te sacan de la modorra estival.

Y todo este discurso taurómaco para lamentarnos de la miseria económica y política por la que transcurren nuestras vidas. Es sorprendente cómo de un día para otro pasamos de una situación económica critica a un momento de esplendor y alegría porque se ha cumplido el milagro de los panes y los peces. Según nuestros inteligentes políticos la crisis está casi olvidada, solamente queda arreglar unos flecos y todos volveremos a ser felices. Se acabaron los desahucios, los recortes en educación y sanidad, los jóvenes y no tan jóvenes pronto encontrarán empleo y de nuevo habremos recuperado el Estado del Bienestar que tanto deseábamos que volviera a nuestras vidas.

Entiendo que las mayorías no entiendan estos cambios tan bruscos en el devenir de la política y la economía, hay que explicar que existe un fenómeno que se llama ciclo político y ciclo económico. Esta denominación tan en boga durante los últimos años nos da las claves para poder entender algunas de las decisiones que toman nuestros hombres y mujeres de la Patria. Estas mismas decisiones cambian según el momento político y económico en el que se encuentre tu país, si se acercan elecciones el gobierno iniciará una serie de cambios y modificaciones en algunas leyes antes restrictivas, ahora se convertirán en mas permisivas y relajantes. Tendremos menos impuestos, serán más condescendientes con los ciudadanos, algunos de los políticos imputados en las tantas causas de corrupción existente pondrán sus cargos a disposición del partido o directamente dimitirán de su escaño parlamentario cosas así. Pero la realidad como sabemos todos es otra muy distinta. El volumen de deuda de tu país sigue creciendo, no les preocupa, es una herencia que recibirá el nuevo gobierno y el pueblo en general evidentemente. Ahora lo que está sucediendo es que el ciclo económico está en la fase de recuperación, dejando atrás la fase depresiva y perfectamente va a coincidir con el ciclo político de nueva elecciones municipales, autonómicas y generales. De modo que hay que limpiar la casa, maquillar lo susceptible de ser maquillado y ya saldrá el sol por Antequera. El problema está en que los mercados no duermen ni descansan, en cualquier momento se puede suscitar alguna alarma que trastoque esta calma chicha o quebrante el duro ferragosto que está por llegar.

Recientemente nuestro insigne presidente Rajoy decía en la Escuela de Verano del PP, que había cogido el toro por los cuernos definitivamente y su misión no era otra que poner orden en la economía y en la sociedad española. Nada de reforma de la ley electoral, todo es reformable menos su coto cerrado, su dominio de la situación patrimonial del político como profesional de la misma y no como servicio al ciudadano.

Pues en esas estamos, ahora comprenderéis mi canto sanferminero, yo también me lamento del fin de la fiesta; ahora nos toca encerrarnos nosotros mismos y cantar alguna de las canciones del verano 2014, o bien emplear nuestro tiempo de ocio y playa en releer el libro de Hemingway, Fiesta.

En los toros pasa como en el futbol, nos mantiene alejados de la cruda realidad. Disfrutamos contemplado el espectáculo en el futbol y el arte taurino en la plaza, nos olvidamos del ruido exterior durante unas horas, pan y circo decían los clásicos.

Nos encontramos en plena temporada de estío, queremos olvidarnos durante las vacaciones de todas las pesadillas que venimos arrastrando día a día, celebrar con nuestras familias y amigos unos días de asueto y poder leer y escuchar todo el stock de material que tenemos a medias. Por todo ello celebremos con un ¡Ay pobre de mí!, el comienzo de nuestras vacaciones y, a la vuelta, nos ataremos los machos.

Esta semana nos han dejado dos personas, dos grandes talentos de la música de jazz y de la dirección orquestal, el contrabajista Charlie Haden y el director de orquesta Lorin Maazel, desde esta plataforma les rendimos tributo con una de sus respectivas actuaciones.


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