Los helicópteros del teniente Kilgore

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Ya ha pasado todo. Podemos respirar hondo y cruzar los dedos. Mr Mario Draghi cumplió con su palabra de banquero de bancos y salió airoso el plan masivo de compra de deuda y activos públicos. Lo que no se ha podido conseguir es la deseada mutualización de la deuda, aquí si han imperado las decisiones de los alemanes, el Bundesbank y la eurozona del norte. De momento, y a partir de marzo, el Quantitative Easing (QE), iniciará su particular procedimiento para inundar el mercado de dinero, a razón de 60.000 millones de euro mensuales. Así hasta septiembre de 2016. La duración máxima de esta lluvia de euros durará hasta que la inflación diga aquí estoy. Los helicópteros del teniente Kilgore ya están preparados para recibir la carga de fajos monetarios que serán arrojados por los cielos de la Eurozona, escenario similar al ya visto en la mítica película de Francis Ford Coppola, aunque en este escenario apocalíptico no será napalm lo que lancen los helicópteros del BCE, dinero contante y sonante será lo que inunde las arcas de las economías más necesitadas de ayuda monetaria para combatir el fantasma de la deflación y animar la inversión así como el consumo de bienes y servicios. Esta metáfora del helicóptero fue sugerida por el economista Premio Nobel Milton Friedman, intentaba explicar la inflación como un fenómeno monetario puro y duro. La idea era imaginar a los banqueros centrales subidos a bordo de un helicóptero esparciendo e inundando el país de billetes de curso legal.

Ya lo advirtió Draghi, “haremos todo lo que haya que hacer para evitar la desaparición del euro”, y de momento las decisiones se van cumpliendo puntualmente. Obviamente, a regañadientes por parte de los europeos del norte. Aquellos son muy disciplinados, son más cartesianos y le temen ferozmente a la inflación. Lo que no podía ser y continuar manteniéndose, es una situación de incertidumbre y de pesadumbre acerca de las cuentas macroeconómicas de las economías del sur. La deuda publica soberana no podia convertirse en una situación irreversible de limitación, de freno del crecimiento económico. Todos los países andan endeudados, unos más que otros evidentemente, pero si analizamos el origen de esa deuda en España, podemos afirmar que las rzones son intrínsecamente atribuibles al cumplimiento de unos niveles de desarrollo económico trazados desde el Tratado de Maastricht. El drama fue el impacto negativo de la crisis financiera surgida en los años 2007-2008.

Ahora lo que habrá que pensar es en una próxima convocatoria de una Conferencia Europea sobre la Deuda. La idea es tratar de hacer viable el crecimiento económico en Europa, además ahora parece que es un buen momento económico en general. Al menos en España las cosas se están arreglando de una manera suave y tranquila, según comentan los analistas más destacados, la economía española se esta desenvolviendo en la buena dirección. Habrá que estar ojo avizor, expectante para evitar cualquier peligrosa desviación.

En principio se observa buena predisposición por parte de la Comisión Europea, el consejo de la eurozona, y el FMI. Vivimos una coyuntura política y económica que exige abundante negociación entre los países, será la única manera para sacar a Europa del ostracismo industrial, de acabar con la lacra del desempleo, sacar a la Europa del sur de la miseria salarial. No se puede llamarse uno europeo y no tener las necesidades mínimas cubiertas por su trabajo y su salario. Es urgente que salgan las familias del umbral de la pobreza, sobre todo aquellos que se quedaron sin trabajo y sin expectativas.

Es, pues ahora cuando en un corto y medio plazo, a medida que España vaya deshaciéndose de la deuda soberana que le oprime su capacidad de gasto e inversión en proyectos de cobertura social, podrá acometer con valentía, y aprovechando que estamos en año electoral, una reacción ante esa tremenda desigualdad social y económica. Por todo ello nos alegramos de este paso dado por el BCE, de modo que los helicópteros monetarios ideados en principio por el gran economista Milton Friedman tengan continuidad con los propuestos por Coppola en su gran película relatando la cruel y sangrienta guerra de Vietnam. Ahora la única guerra que padecemos, o más bien batalla, es la de combatir la desigualad y el reconocimiento democrático de la población más desfavorecida. Los súbditos de los países han de salir de las crisis todas juntas y con un resultado de todos ganan, que no se quede nadie en las cunetas del subdesarrollo económico y social.

Una vez salvado el escollo de la deuda soberana, sabemos también que la formación política griega Syriza, ha ganado las elecciones generales por mayoría absoluta, a falta de dos escaños. En principio no se ha venido abajo el Partenón ni se la negado la cooperación en Bruselas. Como he dicho antes, habrá que negociar mucho y bien para conseguir que Grecia pueda permanecer en el euro y salir de su atolladero particular. Todo esto lo analizaremos en un próximo artículo. Para terminar hacemos un homenaje a la película que subyace a este análisis y recordamos la interpretación de”Las Valkirias.

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